Guerrero

Exigen justicia para víctimas de la guerra sucia durante presentación de "La misma sangre"

La exigencia se pronunció durante la presentación de la película, ganadora del premio Mezcal del FICG, sobre el activismo de la actual dirigente de la OCSS, Norma Mesino Mesino, y muestra la lucha por la defensa de los derechos humanos de tres generaciones de su familia.
miércoles, 29 de abril de 2026 · 13:17

CHILPANCINGO, Gro., (apro) .- La presentación de la película "La misma sangre" en el auditorio Sentimientos de la Nación en Chilpancingo se convirtió en una exigencia de justicia para los ejecutados de la guerra sucia y los asesinatos de defensores de derechos humanos. 

Así como la exigencia de libertad para los presos políticos y la denuncia de las regiones donde se ha instaurado el miedo para silenciar y desmovilizar a la sociedad. 

El 28 de abril al mediodía, se proyectó en el auditorio Sentimientos de la Nación de Chilpancingo, el documental “La misma sangre”, dirigido por Ángel Linares, producido por Miguel Ángel Sánchez y con el guion de Daniel Rojo. 

La obra, que se realizó durante ocho años, participó en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara donde obtuvo el premio Mezcal del jurado joven. 

En el evento estuvo la familia Mesino Mesino, fundadores de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) sobre la que gira la película, además de integrantes de la organización, académicos, estudiantes, activistas, defensores de derechos humanos, políticos y magistrados. ?? 

En representación de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, llegó el subsecretario de desarrollo político y social, Francisco Rodríguez Cisneros. Por el Congreso de Guerrero, acudió el diputado presidente de la Junta de Coordinación Política, Jesús Uriostegui García.  

También se presentó la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero, Cecilia Narciso Gaytán. 

El material, en torno al activismo de la actual dirigente de la OCSS, Norma Mesino Mesino, muestra la lucha por la defensa de los derechos humanos de tres generaciones de su familia. 

La lucha la inició la señora Juana Acosta Martínez, abuela de Norma, a quien el Ejército le desapareció a su hijo Alberto Mesino Acosta, en la represión militar en la sierra de la Costa Grande contra el profesor y guerrillero Lucio Cabañas Barrientos. 

La continuó Hilario Mesino Acosta, hijo de Juana Acosta, en 1994 con la fundación de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), que buscaba la presentación con vida de los desaparecidos de la guerra sucia, frenar el saqueo de madera, escuelas, caminos y apoyo para el campo. 

Hilario fue perseguido, encarcelado y torturado en 1996. 

La organización después fue encabezada por dos hijos de Hilario, Miguel Ángel y Rocío Mesino Mesino, quienes fueron asesinados en el 2005 y 2013, respectivamente. 

La lucha hoy la continua Norma Mesino. 

A lo largo de 31 años de la organización, 45 de sus integrantes han sido asesinados de manera?extrajudicial, entre los 17 campesinos masacrados en Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, el 28 de junio de 1995, por parte de policías estatales.?También han padecido desplazamiento forzado y continúa en la cárcel Antonio Barragán Carrasco.? 

Tras la proyección de la película, Norma Mesino, expresó en un discurso que la OCSS desde su fundación fue estigmatizada por el Estado y la pretendió aniquilar con desapariciones forzadas, cárcel, tortura, masacres y ejecuciones extrajudiciales de sus integrantes 

“No pudieron lograrlo porque es una organización con mucha dignidad que cuenta con compañeros que no se venden y no se rinden. Cada vez que el Estado nos ha querido aniquilar, hemos vuelto a florecer y lo seguiremos haciendo porque somos zapatistas y cabañistas”. 

Pidió al gobierno de Evelyn Salgado y al Poder Legislativo garantizar la integridad de los defensores y activistas y que no haya impunidad en los casos de represión. 

“La impunidad es la que permite que continue la violencia. Ya no queremos más masacres como las de Aguas Blancas y el Charco, más campesinos y estudiantes desaparecidos, más mujeres asesinadas, más presos políticos y más desplazados”. 

Pidió por un Guerrero más justo, libre, digno y sin impunidad. 

El director Ángel Linares dijo que el cine también debe aportar para mejorar el mundo. “La labor del cine es que ayude y aporte a cambiar las cosas y mejorar el mundo”. 

Dijo que hicieron un retrato humano y profundo de lo que ha vivido la familia Mesino y que es la posibilidad del gobierno de crear mecanismos para los defensores de derechos humanos y evitar que la historia se repita. 

“No lo merecemos como sociedad, es necesario exigir a las autoridades para que deje de ocurrir”. 

La exigencia, dijo, es que las heridas tan profundas que se crearon en este estado empiecen a cerrar, pero con justicia. 

El antropólogo Abel Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, expresó que se colocó la cámara en donde más les duele a los guerrerenses, donde el territorio está desangrando y las autoridades no han llegado para hacer justicia. 

Agradeció colocar el cine en la trinchera de la resistencia social. 

Denunció que no ha llegado la justicia en el caso de Aguas Blancas y las viudas siguen sufriendo en la pobreza. 

Recordó que, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, fue parte de la Comisión de Acceso a la Verdad por Violaciones a Derechos Humanos en México de 1965-1990. “Se entregaron ocho tomos y ninguno se publicó en los canales oficiales del gobierno, está vetado”. 

“Los perpetradores no van a ser castigados, los militares no van a hacer llamados a rendir cuentas, en el Charco no va a haber justicia. No serán castigados los policías y el gobernador Rubén Figueroa Alcocer, que mandó a asesinar a los campesinos.

“Esa 4T no quiere transformar las estructuras de un sistema de justicia corrupto, porque no quiere castigar a los violadores de los derechos humanos enquistados en el poder militar”.

?El periodista Arturo de Dios Palma consideró que el documental es una luz en un momento complicado, en medio de una lucha contra el silencio. 

“La familia Mesino lo ha sufrido de manera cruenta. Don Hilario fue encarcelado y torturado, dos de sus hijos asesinados, pero como va pasando el tiempo van avanzando los mecanismos de censura”. 

De Dios Palma, corresponsal del diario “El Universal” y editor del medio digital El Tlacolol, dio una radiografía de la violencia criminal, sometimiento y silencio que viven regiones del estado de Guerrero, al margen de la actuación de las autoridades. 

“Detrás el silencio está la corrupción. Para los poderosos, políticos, empresarios, criminales y militares el escenario perfecto es el silencio, que nadie les diga nada de sus corruptelas, cómo se llevan los minerales, la madera, el agua, el erario público” 

Detrás del silencio, insistió, está la barbarie, las desapariciones, los asesinatos, la falta de medicinas, el robo, la falta de médicos y de profesores. “No podemos permitir que nos silencien”. 

En Guerrero, indicó, el silencio ido ganando terreno y hay regiones completas silenciadas. 

Puso como ejemplo la Tierra Caliente, donde no hay ninguna protesta social porque se instauró el miedo y dónde “no se sabe si el político es criminal, o el criminal es político”, denunció. 

“En Chilapa desde hace 10 años no hay ni un periódico, no hay reporteros, ¿quién informa de los abusos de la policía y de la corrupción en el Ayuntamiento?, nadie”. 

En Taxco, agregó, no hay colectivos de familiares de desaparecidos. La gente busca a sus familiares en silencio porque hay miedo, dijo. ?? 

“Porque hubo un alcalde, Mario Figueroa, que desde que ganó la elección se sabía de dónde venía. Nadie, ninguna autoridad hizo algo, lo dejaron gobernar hasta el último minuto, hoy lo busca la fiscalía por desaparición forzada”. 

Dijo que los reporteros han optado por la autocensura para salvarse, como en el caso de Iguala, donde siete reporteros salieron por amenazas de presuntos criminales. 

Recordó que en los últimos 25 años en México han asesinado a 176 reporteros y que Guerrero ocupa el segundo lugar con 19 casos. El perfil de las víctimas es que tocaban temas locales y que habían investigado corrupción de autoridades. 

“Cada que se mata a un periodista se mata un poco de verdad y se le mata una posibilidad de estar informados”, aseveró.

El 25 de abril pasado, se cumplieron 10 años del asesinato de Francisco Pacheco Beltrán, que permanece en la impunidad. “¿Qué nos estuviera contando del desastre que ahora es Taxco? Javier Valdez Cárdenas, asesinado en Sinaloa en el 2017, ¿cuántas historias nos estaría contando?”. 

Pidió a la ciudadanía defender el derecho a la información y empezar a tener un pensamiento crítico. La crítica, dijo, debe ser proporcional a la barbarie, al saqueo y a la crisis de derechos humanos que se está viviendo. 

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