Delincuencia organizada

En Los Cabos Los Chapitos controlan hasta el grifo del agua

“Ya no hay negocio para nosotros, trabajamos para ellos”. Así resume un empresario de Los Cabos la realidad de cientos de prestadores de servicios turísticos bajo el control de Los Chapitos. Hace cinco años y medio llegaron desde Mazatlán, empezaron por los tiempos compartidos y ya acaparan todo.
martes, 9 de junio de 2026 · 05:00

LOS CABOS, BCS.– Con el aval del gobierno municipal, en manos del Partido del Trabajo, el centro turístico de Los Cabos se convirtió en una fuente de ingresos para el Cártel de Sinaloa vía la extorsión al sector turístico y del control del agua en el municipio, acusan hoteleros y prestadores de otros servicios. Autoridades federales, estatales y municipales no descartan que así sea. 

Giros negros, tiempos compartidos, prostitución y distribución de agua en el municipio aportan cantidades millonarias a Los Chapitos, afirma en entrevista para Proceso un empresario que pidió omitir su nombre por seguridad.

Los hoteleros saben que para que no les pase nada deben “alinearse” con el cártel porque de no hacerlo, “una levantada, una tableada y ya no hay segunda vez”. 

Más allá de la venta de droga, aseguran que “la guerra del Cártel de Sinaloa necesita ser financiada y uno de los puntos donde recogen dinero es Los Cabos, que es de los centros turísticos más importantes del país.

También bajo anonimato, uno de los afectados afirma que hace unos cinco años y medio llegó el cártel.

Vino un grupito de personas de Mazatlán, plenamente identificados del Cártel de Sinaloa, de la facción Los Chapitos. Empezaron extorsionando, controlando mucho el área de los tiempos compartidos. Llegaron a imponer los precios que debías darles a los turistas ‘y sobre eso me vas a dar tanto de esta tarifa’, ordenaban. Y le tenías que declarar todo porque tenían gente, halcones, monitoreando todo lo que hacíamos. 

Los emprendedores ahora están obligados a financiar al grupo criminal, que gana entre “siete y diez millones de dólares mensuales, tranquilamente”, sólo por tiempos compartidos. En el caso, por ejemplo, de uno no muy grande, tiene que darles al mes cerca de 400 mil dólares. Si el pago no llega puntual cobran con intereses y además amenazan con dañar a sus familias. 

Los empresarios extorsionados no confían en interponer denuncias en el estado ni en la Federación, pues es “como darte un balazo en el pie, en todos lados tienen infiltrados, y cuando alguien se queja dan con él”.

En Los Cabos, afirma, “la mafia lo acaparó todo y hasta simulan negocios para cometer fraudes directamente a los turistas, que por cada uno podían obtener hasta 200 mil dólares”.

Un negocio líquido

Desde el propio ayuntamiento cuestionan por qué los gobiernos municipal y estatal no admiten que en BCS se vive una situación grave de extorsión y secuestros a quienes no se alinean y con ello lograr el apoyo de la Federación. 

Ya no hay negocio para nosotros, trabajamos para ellos, no podemos hacer otra cosa. Quienes no se han dejado ya no están para contarlo -asegura un empresario. 

También tienen que entrar con los moches a la autoridad municipal para obtener servicios como el agua, sin la que no logran ningún desarrollo. 

Aseguran que el ayuntamiento ofrece a los desarrolladores turísticos pagar millones para tener agua, les garantizan el tandeo y al final no cuentan con el recurso, “le abres a la llave y no hay agua”. 

–¿Y cómo resuelven ese problema? –se le pregunta.

–No, pues ahí viene el negocio de las pipas.

Denuncian que mediante el Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento de Los Cabos (OOMSAPAS), el agua es un negocio que también deja ganancias al crimen organizado. 

Una pipa cuesta tres mil 500 pesos, registran al menos 100 pipas al día “y además no pagan impuestos porque todo es en efectivo” y aseguran que el agua la obtienen de la que se otorga para los agricultores.

Cuando llegan hoteles de renombre la instrucción es “planifiquen cómo los van a desangrar” y, sobre todo con el agua, dicen “pues aquí le tiene que caer”.

Julio Villarreal, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en BCS, explica a Proceso que, aunque se debe garantizar el derecho humano de acceso al recurso, pues resulta que no hay agua, aunque sí para el reparto en pipas, con un costo adicional.

El mayor problema de suministro de agua es en La Paz y Los Cabos (en un estado de cinco municipios), que representan prácticamente 82% de la población de la entidad y la economía también gira alrededor de esas dos demarcaciones.

El problema es la falta de eficiencia en los organismos locales que distribuyen el agua. El ejemplo es en Los Cabos y San José del Cabo, que suman 400 mil personas y deberían tener 200 litros cada día por persona. “El agua que tienen debería de ser suficiente para la población”, asegura Villarreal. 

La segunda regidora de Morena en el ayuntamiento de Los Cabos, Petra Juárez, relata en entrevista que una de las quejas principales de la ciudadanía es el incremento de la inseguridad, sobre todo de los secuestros. “Se escucha cada vez más a muchas familias sobre que se está perdiendo el control de seguridad”.

El otro tema es el del agua: “La gente dice ‘¿cómo nos van a decir que no hay agua, entonces cómo para comprarla por pipa sí hay. Por la llave no sale, pero por la pipa sí llegan’”. 

Afirma que hasta hace dos años el agua les llegaba cada 15 días y ahora es cada dos meses. “Sabemos que está coludido también el gobierno municipal. Muchos de ellos tienen su propio negocio de pipas. Qué bueno que el gobierno federal detecta que hay mucho huachicol de agua”. 

Conagua calcula que alrededor de cinco mil personas, solamente en Cabo San Lucas, no cuentan con una red, y aun con ella no es garantía de tener el recurso.

El director de Conagua dice...

Fragmento del reportaje publicado en la edición 0036 de la revista Proceso, correspondiente a junio de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.