Coahuila
Más de 90 organizaciones de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas integran el frente “Noreste sin fracking”
“Noreste sin fracking” denunció que se ha generado desinformación sobre el tema y afirman que “es una amenaza directa para el agua, el aire y la salud pública” en la región afectada por una grave crisis hídrica.SALTILLO, Coahuila (apro).- Más de 90 organizaciones de los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas integraron el frente “Noreste sin fracking” mediante el cual denunciaron que se ha generado desinformación sobre el tema y afirman que “es una amenaza directa para el agua, el aire y la salud pública” en la región afectada por una grave crisis hídrica.
En el pronunciamiento emitido se precisa y se exige que los gobernadores de dichos estados eviten esa práctica que no solamente usa millones de litros de agua, sino que también deja contaminación en la zona explotada y aseguran que en México cada pozo puede requerir entre 8 a 80 millones de agua y menos de la mitad regresa a la superficie mezclada con compuestos tóxicos y el resto queda en subsuelo como residuo peligroso.
“En una región donde el agua es escasa, estratégica y cada vez más disputada, ningún gobierno debería ponerla al servicio de una industria fósil. Destinar millones de litros de agua al fracking en estados con estrés hídrico como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas es condenar a su población a sufrir la escasez. El Noreste de México ha sufrido durante décadas los impactos de industrias extractivas que nos prometieron bienestar y dejaron contaminación, enfermedad y precariedad. No aceptaremos que se repita la historia”, señalan en el posicionamiento.
Las organizaciones advierten que no se trata de una oportunidad de desarrollo, sino que busca que la región se considere “zona de sacrificio”.
En sus demandas se establece se prohíba el fracking en cualquier parte del país, que se respete el derecho a la información, se fomente la consulta y la participación de las comunidades afectadas, con forme al Acuerdo de Escazú, que se garantice y sea prioritaria la protección de agua y ecosistemas en el noreste del país frente a los intereses extractivos públicos y privados.
También que se abra una discusión pública y profunda sobre el modelo de desarrollo que impulsa el país y se fomente la participación de las comunidades en el impulso de un modelo de generación descentralizada de energía, con el cual se asegure la producción, distribución y consumo para el bien común.
“Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum propone un ‘comité científico’ para discutir un supuesto fracking ‘sustentable’ con la participación de universidades como la Autónoma de Nuevo León y la Autónoma de Coahuila, la evidencia internacional es clara: el fracking consume enormes cantidades de agua, la contamina con químicos tóxicos, genera residuos peligrosos, afecta la salud de las personas y deja daños duraderos en los territorios. No existe el fracking sustentable”, señalan.
Entre las organizaciones que integran dicho frente se encuentran Alianza de usuarios de servicios públicos y financieros de Nuevo León, Amigos del Ríos san Rodrigo, Casa La Comuna, Colectiva La Maceta Monterrey, Conexiones Climáticas, Frente de organizaciones ciudadanas por la defensa del agua en Nuevo León, ProDefensa del Nazas, entre otros.
Para la sociedad civil que participa en dichas organizaciones la creciente demanda del gas en “un modelo industrial cada vez más voraz” es lo que obliga al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esto permitirá la expansión de industrias que, aseguran, han sacrificado poblaciones en ciudades como Monclova, Monterrey y Reynosa y en las cuales el deterioro en la salud el agua y el aire se ha considerad como “un costo aceptable de desarrollo”.
El frente “Noreste sin fracking” afirma que esta práctica ni es un gran generador de empleo y tampoco representa la soberanía energética o desarrollo duradero en México, porque profundiza la dependencia del país a los combustibles fósiles y sólo se puede realizar con empresas extranjeras con capacidad tecnológica, experiencia, mano de obra especializada y financiamiento necesarios.
“En Pennsylvania, uno de los epicentros del fracking en Estados Unidos, esta industria representa apenas el 0.32 por ciento de los empleos en el estado aun con producción de gas en niveles casi record”, precisan.
La muerte de trabajadores en lugares donde se realiza la fracturación hidráulica, así como la emisión de contaminantes derivado del uso de químicos, son algunos de los argumentos adicionales que presentaron las organizaciones quienes afirma n que en Texas, durante 2014 al 2019, murieron 219 trabajadores del sector y un estudio en 11 sitios donde se realiza esta actividad en Estados Unidos arrojó que 8 de cada 10 muestras presentaba niveles de presencia de sílice por arriba de los recomendado, y se considera que puede causar enfermedades pulmonares y cáncer.
En dicho estado también se ha vuelto más intensiva la práctica y en cinco años aumentó en un 770 por ciento el uso del agua en la cuenca Pérmica y pasó de 4.9 millones de litro de 42.5 millones por pozo. “esto demuestra que la innovación tecnológica nos ha orientado a disminuir sus impactos, sino a aumentar la capacidad de extracción”.