vientres de alquiler

Gestar por necesidad: la otra cara de la subrogación

En la mayoría del país no se ha legislado la gestación subrogada; aunque puede ser una experiencia grata para la gestante y la familia que recibe el bebé, se omite la desigualdad económica entre las partes y el auge del mercado reproductivo, una alternativa ante la precarización laboral.
domingo, 10 de mayo de 2026 · 07:00

PUEBLA, Pue (Proceso).– Lucrecia*, de 35 años, tenía problemas económicos, lo reconoce cuando cuenta su historia. Ella es madre de dos hijos, nació en comunidad rural del estado de Puebla y migró hace años a la Ciudad de México. En ese momento de necesidad pensó que era buena para gestar: sus partos fueron naturales y sin complicaciones, consideró entonces alquilar su vientre y obtener una retribución que la sacara del apuro.

Fue en 2023 cuando empezó a buscar información con una idea más o menos clara de lo que quería, encontró una publicación en Facebook, pidió informes y la contactaron con una agencia. Cuenta que un requisito indispensable para la agencia fue que tuviera experiencia como madre. En la entrevista que le hicieron tuvo que llevar el acta de nacimiento de uno de sus hijos para comprobarlo, también le hicieron estudios de orina y de sangre. 

Después vino la cita con la psicóloga para que calificara si era apta para el proceso, días después recibió una visita domiciliaria del personal de la agencia para comprobar que su dirección fuera real y las condiciones en las que vivía. Determinaron que sí era una buena candidata.

De acuerdo con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de enero de 2004 a marzo de 2026, en todo el país se dieron 99 licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida. Aunque no se menciona, muchas de estas clínicas ofrecen servicios de gestación subrogada aprovechando que en México esta práctica no está ni prohibida ni regulada a nivel nacional, sólo en Sinaloa y Tabasco hay alguna reglamentación, mientras que en Querétaro y Coahuila es ilegal.

La información de la Cofepris permite vislumbrar que el mercado de la reproducción asistida en México está en crecimiento, sobre todo a partir de 2015 y 2016. Esto es consistente a nivel mundial, Global Market Insigths reporta que para 2021 la subrogación generó 11.6 mil millones de dólares en todo el mundo, para 2034 se proyecta que sean 201.8 mil millones, es decir, mil 600 veces más.

Número de licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida, elaboración propia con datos de la Cofepris. Foto: Especial

La precarización de los vientres

Después de que la validaran como candidata, tuvieron que pasar tres meses para que Lucrecia pudiera iniciar propiamente el proceso de la gestación subrogada, que incluyó exámenes de útero, ovarios y endometrio, medicación diaria para que su cuerpo se adaptara a la transferencia embrionaria. Fue hasta ese momento que firmó un contrato con la agencia y los padres de intención.

Cuando ya se firma un contrato también se graba un video donde nos conocemos (con los padres) y en mi caso que yo le dije: Soy Lucre, tengo dos hijos, me dedico a esto y así -dijo la mujer.

Después de la transferencia Lucrecia recibió el primer pago, que ella considera simbólico: dos mil pesos. Diez días más tarde se tuvo que hacer una prueba de embarazo comercial y de orina, para saber si el feto se había fijado a su cuerpo. Ella no quedó embarazada hasta la segunda transferencia. El siguiente pago llegó a la sexta semana, cuando le hicieron un ultrasonido vaginal y se escuchó el corazón del bebé. Para la semana ocho el monto subió a cinco mil pesos, a la semana diez fueron 10 mil y a partir de la semana 12 fueron 15 mil mensuales.

En total, Lucrecia recibió 300 mil pesos diferidos durante toda la gestación, incluyendo gastos de alimentación, ropa y transporte para las citas médicas. Si se toman en cuenta los tres meses de preparación para la transferencia y los trámites finales, durante un año el pago mensual promedio fue de unos 25 mil pesos, mucho más de lo que ganaría siendo asalariada.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), para finales de 2025, de las mujeres trabajadoras 50.4% ganó hasta un salario mínimo, es decir, ocho mil 364 pesos mensuales aproximadamente

En cuanto al económico pues sí me ayudó mucho, fue un apoyo importante, o sea, fue una remuneración buena, pero ahorita, por ejemplo, esa agencia subió ya sus pagos, están dando aproximadamente 380 mil, lo que están dando como remuneración. Ellos, las agencias, lo marcan así, no es un pago, sino una remuneración -cuenta Lucrecia. 

A la semana 38 la agencia programó el nacimiento del bebé que Lucrecia gestó vía cesárea, aunque ella había tenido a sus hijos por parto natural. Ese día los padres llegaron al hospital, le llevaron un regalo muy bonito y estuvieron con ella hasta la medianoche que nació el bebé. Uno de los padres lloró y Lucrecia sintió que lloraría con él de la emoción.

“Entonces como que sentí que valió la pena lo que lo que yo había hecho por ellos”, dice.

Los padres de intención estuvieron en el país diez días más, en lo que la agencia arreglaba la documentación para que el bebé pudiera salir del país: Lucrecia aparecía en el acta de nacimiento como madre del menor y quien dio el material genético para el embrión fue señalado como el padre. Ella firmó varios documentos dando autorización para que el padre biológico pudiera hacer los trámites que el bebé necesitara y salir del país con él.

En esos días Lucrecia convivió presencialmente con el bebé que llevó en su vientre y su nueva familia, pudo cargar al recién nacido, sus hijos y su esposo también lo vieron y le llevaron, incluso, un detallito. Le avisaron cuando se fueron de México y a la fecha sigue en contacto con ellos.

El estudio “Elecciones reproductivas: ¿es la adopción una alternativa a la gestación subrogada?”, de la Universidad Complutense de Madrid, señala que la gestación subrogada, “en la medida en que sigue lógicas abiertamente mercantilistas”, ofrece más posibilidades de elección, soluciones y control en función del dinero que invierten las familias.

Apunta, además, que la práctica no escapa a la lógica de que “esos intercambios se hagan en términos inequitativos o injustos y, en suma, bajo condiciones coactivas para alguna de las partes, y fundamentalmente para las gestantes”. Por ello que muchas de las familias de intención buscan un match o compatibilidad con la mujer gestante, para resignificar la gestación por sustitución como si fuera un intercambio no coaccionado por la necesidad.

Los papás que en mi caso me tocaron son franceses, una pareja homosexual, unas personas muy muy lindas, la verdad […] A la fecha me siguen enviando fotos del bebé, me siguen mandando mensajes, siguen en contacto. Ya camina, ya habla, está muy muy muy bonito -narra Lucrecia. 

A los tres meses del nacimiento, Lucrecia firmó el acta de adopción definitiva en favor de los padres de intención, recibió entonces un pago final de 80 mil pesos.

Mercado que crece sin control

Aunque Lucrecia califica su experiencia en la gestación subrogada como buena e, incluso, la recomendaría a otras mujeres, reconoce que hubo cosas que no le gustaron.

“Al final te das cuenta que no es sólo el dinero, que quedan secuelas, mi caso pues la cesárea porque mis hijos fueron partos naturales, los tuve yo en mi casa y entonces para mí eso fue como que quizás lo más lo más difícil, porque nunca había yo pisado un hospital”, dice la mujer.

También, cuando estaba en la semana 37, tuvo que volver a su comunidad a apostillar su acta de nacimiento, lo hizo con todo y su panzota.

Lucrecia conoció a otras mujeres a quienes no les fue tan bien como a ella: a una chica no le dieron el bono que le correspondía a la semana 12 porque el corazón del bebé dejó de latir y a otra le costó mucho desprenderse del bebé después de cuatro intentos fallidos de transferencia, decía que lo extrañaba.

En México no hay un control sobre la gestación subrogada a escala federal, esto pese a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), al resolver la acción de inconstitucionalidad 16/2016, promovida por la entonces Procuradora General de la República por la regulación de la práctica en Tabasco, invitó a los “Poderes de la Unión y a los Poderes de los Estados a que, en el ámbito de sus competencias, regulen de manera urgente y prioritaria” en la materia.

Esta omisión generaría que se ofrezcan los servicios de gestación subrogada sin ninguna clase de vigilancia.

Por ejemplo, el Instituto de Fertilidad y Genética (Ingenes) tiene licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida en Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora y Yucatán, según datos de la Cofepris. En su propia página de internet promueve a Subrogate México, su división especializada en “subrogación gestacional, un método basado en fecundación in vitro (FIV) y transferencia de embriones a una gestante”.

De todas las entidades donde Ingenes tiene clínicas, sólo en Querétaro se ha legislado y se desconoce la práctica.

De acuerdo con información pública de la Cofepris, los estados con más establecimientos con permisos para procedimientos de reproducción asistida son: Ciudad de México (29), Jalisco (11), Baja California (8), Sinaloa, donde sí está regulada la subrogación (7), Estado de México (6), Quintana Roo (5) y Querétaro (4), donde la práctica no es reconocida.

Número de licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida por entidad federativa, elaboración propia con datos de la Cofepris.

Incluso en Tabasco, donde sí está regulada la subrogación, GIRE reportó violaciones a los derechos humanos de las mujeres gestantes y de las infancias. Por ejemplo, la falta de pagos y atención médica pertinente para las gestantes, también padres de intención que abandonaron a sus hijos y después los reclamaron.

Para las antropólogas de la Universidad Complutense de Madrid, en su estudio sobre elecciones reproductivas, ponen énfasis en el protagonismo del mercado. Serían estas formas de reproducción y de formación de familias medidas por el mercado las que hacen preguntarse a las académicas: si la cuestión ética deba encaminarse a las diferencias en las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales que hay entre las familias de intención y las mujeres gestantes, si estás últimas toman la decisión con base en sus intereses o la desigualdad de la que son objeto.

Mientras el debate se posterga en el ámbito legislativo y social, Lucrecia ha decido volver a gestar por encargo.

“Te voy a contar que estoy pensando en iniciar otro proceso […] ahorita tengo 38 y acabo reiniciar un proceso con otra agencia”.

*El nombre de la mujer fue cambiado para resguardar su identidad.

Este trabajo fue realizado bajo la coordinación y propuesta de la Comisión de Investigación de la Red Nacional de Periodistas (RNP).