Revista Proceso
Carta de una madre a Claudia Sheinbaum en busca de justicia
“Mi hijo no desertó, lo desaparecieron en el Ejército”, en Chihuahua, clama María Guzmán Romo, madre del teniente Miguel Muñoz Guzmán, quien desde hace 33 años busca infructuosamente a su hijo.Carta a la presidenta Claudia Sheinbaum
A 33 años de la desaparición de mi hijo, el teniente Miguel Orlando Muñoz Guzmán
Señora presidenta Claudia Sheinbaum:
Soy la madre del teniente de infantería Miguel Orlando Muñoz Guzmán.
Han pasado 33 años desde su desaparición. Treinta y tres años de ausencia, de silencio institucional y de una búsqueda que no ha terminado.
Escribo desde la condición de madre que el Estado mexicano ha obligado a vivir en la incertidumbre.
Mi hijo no desertó.
A mi hijo lo desaparecieron dentro de instalaciones del 26º Batallón de Infantería en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Y esto no es una afirmación emocional: es una conclusión sostenida en investigaciones ministeriales, testimonios militares y en el Informe de Fondo No. 2/2006 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Las propias autoridades lo han reconocido: hubo falsificación de documentos, manipulación de pruebas y participación de elementos del Ejército mexicano. Aun así, nadie ha sido castigado. Nadie me ha dicho dónde está mi hijo.
En 2019, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua determinó que los hechos no correspondían a una deserción, sino a una desaparición forzada con participación de elementos del Ejército. Por ello declinó competencia y remitió el caso a la Fiscalía General de la República (FGR).
Sin embargo, desde que la FGR atrajo el caso no se han agotado las líneas de investigación ni se ha dado continuidad efectiva a los indicios sobre la posible participación de mandos militares.
El Informe de Fondo 2/2006 de la CIDH documenta estas irregularidades como parte de un patrón institucional en la investigación del caso.
De acuerdo con declaraciones ministeriales, constancias del expediente y dicho informe, en el caso se encuentran mencionados o vinculados:
Capitán José de Jesús Morales García
Capitán David Hernández Martínez
Teniente Filiberto Ortiz Ibáñez
Teniente Edwint Tonatiuh Ruiz Delgado
Capitán Andrés Notario Velásquez
Capitán de Administración Luis Alberto Villar Jiménez
Teniente Coronel Pedro Gutiérrez López
Coronel Jorge Carrasco Reyes
General de División Luis Montiel López
Han pasado gobiernos, promesas y discursos, pero la impunidad permanece.
Usted ha hablado de atender la crisis de desapariciones. He escuchado cuando afirma que el Estado “no está rebasado” y cuestiona informes internacionales. Por eso le pregunto:
¿Dónde está mi hijo?
¿Quién responde por 33 años de silencio?
¿Quién protege a quienes lo desaparecieron?
Si el Estado no está rebasado, entonces está fallando.
Y si está fallando, alguien debe asumir la responsabilidad.
No se puede hablar de justicia mientras se protege a las instituciones que deben ser investigadas. No se puede combatir al crimen organizado sin revisar los vínculos que existen dentro del propio Estado.
El derecho internacional establece que, en casos de desaparición, el Estado tiene la obligación reforzada de investigar de oficio, con debida diligencia, independencia y exhaustividad.
La falta de una investigación efectiva no es neutralidad: es incumplimiento.
Y el incumplimiento prolongado genera responsabilidad por violaciones graves a los derechos humanos.
Mi hijo es un militar ejemplar.
Creía en su país.
Y fue dentro de ese mismo sistema donde desapareció.
Pero en casos como el de mi hijo, las líneas de investigación que involucran a estructuras del propio Estado no han sido agotadas.
Se habla de justicia, pero no hay resultados.
Se habla de verdad, pero no hay respuestas.
Señora presidenta:
Solicité una audiencia con usted. Pedí ser escuchada directamente como madre de una víctima de desaparición.
Sin embargo, fui remitida a la Fiscalía General de la República, la misma institución que tiene el caso bajo investigación. Para mí, esa respuesta no fue atención directa del Estado, sino la continuidad del silencio institucional.
Escúcheme. Recíbame.
Ordene una investigación real, sin protección para nadie.
No quiero discursos.
Quiero verdad.
No quiero promesas.
Quiero justicia.
Usted dijo que las mujeres ya no lloramos.
Yo sí he llorado.
Y sigo llorando.
Porque usted es madre, pero no sabe lo que es tener un hijo desaparecido.
Hoy, a 33 años, sigo exigiendo lo mismo:
Verdad.
Sanción a los responsables.
Y algo más: que en este país ninguna institución esté por encima de la ley.
Porque yo a mi hijo lo entregué vivo al Ejército.
Y vivo me lo tienen que regresar.
Atentamente,
Una madre que no se rinde
María Guadalupe Guzmán Romo
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Fragmento del texto publicado en la edición 35 de la revista Proceso, correspondiente a mayo de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.