Día Mundial del Sueño
La pesadilla de dormir mal: ¿por qué 50% de los mexicanos sufre trastornos del sueño?
En México, la mitad de los adultos padece algún trastorno de sueño sin saberlo, una epidemia silenciosa que amenaza con derivar en obesidad, diabetes y enfermedades mentales, convirtiéndose así en un grave problema de salud pública.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En México se estima que 50% de la población adulta padece algún trastorno de sueño, pero 90% lo ignora, según expertos; es como una “epidemia silenciosa”.
Y no es lo peor, pues alertan que esos padecimientos podrían derivar en enfermedades mentales, obesidad, diabetes y accidentes, entre otras afectaciones que, de por sí, ya son problemas de salud pública en el país.
Reyes Haro Valencia, director del Instituto Mexicano de Medicina Integral de Sueño (IMMIS), asegura que problemas como roncar o rechinar los dientes (bruxismo) se han normalizado, lo que impide que el cuerpo alcance las etapas de sueño profundo necesarias para la restauración física.
A propósito del Día Mundial del Sueño, que se conmemora el viernes anterior al equinoccio de Primavera y que en 2026 fue ayer 13 de marzo, el especialista menciona las patologías o trastornos de sueño más comunes en México:
- Apnea del sueño: Se manifiesta por ronquidos, afecta a más de 45% de los adultos y es impulsada por los altos índices de sobrepeso y obesidad.
- Insomnio crónico: Afecta a otro 45% de la población, dificulta el inicio del sueño o provoca despertares frecuentes.
El especialista manifiesta su preocupación porque los mexicanos reportan que duermen “apenas seis horas con 37 minutos, cifra que se sitúa por debajo de las siete horas mínimas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es un hábito que con el tiempo tendrá consecuencias en la salud”.
Según Haro Valencia, un adulto sano sueña, en promedio, cinco veces por noche. Y si recuerda, al menos, uno de esos episodios, “es un indicador de que el cerebro cumple funciones críticas”. Explica: “Los episodios de sueño ocurren en ciclos de 90 minutos y ocupan el 20% de la noche. Acordarse de un sueño significa que el cerebro está consolidando recuerdos, procesando emociones, limpiando toxinas y eliminando información irrelevante”.
No obstante, advierte que la falta de descanso profundo y reparador es un grave problema de salud pública en México, pues impide la restauración de circuitos neuronales y la eliminación de toxinas.
Dormir mal y las enfermedades mentales
Perla Leal Galicia, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana (UIA), asegura que “básicamente todas las enfermedades mentales están asociadas a una mala higiene del sueño”.
Y es tajante: “Lo que no se reparó hoy no se va a reparar mañana, y eso en términos de salud mental es gravísimo. Si no descansamos bien podemos ir acumulando fallos y desarrollar enfermedades neurodegenerativas y mentales”.
La psicóloga considera que una de las más graves afectaciones por dormir mal es el Alzheimer, asociado al proceso de neurodegeneración. Este proceso, detalla, “ocurre cuando poco a poco se empiezan a morir núcleos celulares y se empiezan a retraer las conexiones y las conexiones vecinas de esas células también se empiezan a morir. Es como una reacción en cadena”.
Las alteraciones en el ciclo del sueño también están relacionadas con la depresión y la ansiedad, afirma. En la primera, uno de los síntomas puede ser dormir mucho o no poder completar los ciclos del sueño. En la segunda puede haber alteraciones en el descanso.
Por ello, Leal Galicia subraya que no basta con dormir, sino que hay que hacerlo el tiempo suficiente y pasando por todas las fases del sueño.
Obesidad y diabetes, accidentes
De acuerdo con Rafael Santana Miranda, director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dormir mal afecta en la producción de glucosa, lo que puede provocar hambre y, por lo tanto, comer más y subir de peso.
El especialista en Medicina y Neurofisiología del dormir explica, en un reporte de UNAM Global TV, que se han hecho estudios de resonancia magnética funcional para ver qué áreas consumen más glucosa en el cerebro cuando se tiene restricción del sueño “y resulta que son las áreas del apetito”. Por eso a veces cuando una persona despierta tiene hambre.
“En nuestro cerebro, el principal nutriente es la glucosa, nuestra propia azúcar; entonces tú vas a buscar inmediatamente un alimento rico en carbohidratos”, detalla. Ello, dice, influye en el control de peso.
Según el médico, otras consecuencias en la salud por tener restricciones de sueño pueden ser episodios frecuentes de cansancio y fatiga, trastornos agudos de insomnio y ansiedad, hasta el desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas como diabetes, hipertensión y alteraciones cardiovasculares.
De acuerdo con la jefa de la carrera de Nutriología en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES Zaragoza) de la UNAM, Mariana Valdés, si se duerme poco o mal aumenta la concentración de grelina, la hormona que estimula el hambre y, al mismo tiempo, disminuye la leptina, hormona que regula o frena el apetito. Por ello, si se rompe ese equilibrio hormonal se sienten más ganas de comer y menos sensación de saciedad.
Más: datos de la Unidad de Medicina del Sueño del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) “Dr. Ismael Cosío Villegas”, indican que hasta 30% de la población experimenta somnolencia diurna excesiva (SDE), lo cual disminuye la calidad de vida y la productividad, y es la segunda causa de accidentes después del consumo de alcohol.
¿Por qué los mexicanos duermen mal?
De acuerdo con un reporte de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM de 2023, en México hay múltiples factores físicos y sociales que ocasionan que la gente tenga mala calidad del sueño, entre ellas:
- Jornadas excesivas de trabajo de hasta 12 horas diarias.
- Turnos nocturnos o rotatorios que afectan en el ritmo biológico de las personas y sus horas de sueño.
- Recorridos de largas distancias para llegar a los centros laborales que hace que la gente duerma menos o lo haga en el transporte público.
- El abuso en usar dispositivos móviles y la adicción a las redes sociales que acaparan atención y tiempo hasta altas horas de la noche.
¿Usted duerme bien?
Los estudios sobre el tema coinciden en que hay tres indicadores clave para identificar si una persona duerme bien o tiene un sueño de calidad:
- Conciliación rápida: No tardar más de 15 minutos en dormirse.
- Continuidad: Es normal tener despertares breves cada 90 minutos, siempre que se recupere el sueño de inmediato.
- Actividad onírica: Recordar al menos un sueño por noche como señal de restauración profunda.
Recomendaciones para higiene del sueño
Para una buena higiene del sueño los especialistas recomiendan:
- Reducir tiempos de uso de pantallas y dispositivos electrónicos antes de acostarse, incluida la televisión.
- Tener un horario fijo para dormir y despertar; incluso los fines de semana. Entre 7 y 8 horas diarias. Limitar las siestas a 30 minutos máximo.
- Evitar consumir cafeína, al menos, seis horas antes de dormir; así como evitar cenas abundantes y consumo de alcohol.
- Dormir en habitación oscura, silenciosa y a temperatura confortable.
- Horas antes de acostarse, escribir y verbalizar una lista de los pendientes que se tienen, para que no afecten el descanso.
- No automedicarse, por riesgo de adicción o alteraciones cerebrales.
- Hacer ejercicios de relajación y suplementos naturales.
- Si los problemas de sueño persisten, se debe acudir con un especialista para un diagnóstico y tratamiento oportuno.