Teatro/De este lado
“La mirada ahí donde duele”
La mirada ahí donde duele, que se presenta en el Círculo Teatral hasta el 1 de marzo, nos recuerda ese espíritu rebelde de los jóvenes de La Onda, que irrumpen en el presente para cuestionar el abuso de poder y la función social del arte.Los colaboradores de la sección cultural de Proceso, cuya edición se volvió mensual, publican en estas páginas, semana a semana, sus columnas de crítica (Arte, Música, Teatro, Cine, Libros).
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En esta obra, Jaime Meza trae a la memoria el imaginario de José Agustín haciendo una versión libre de su cuento “La mirada en el centro”, que da título al libro que recopila ocho relatos del autor en 1977.
La historia de Meza sucede en los ochenta en una noche de juerga. Dos hermanos -un músico y un escritor- transitan por lugares del centro de la Ciudad de México: una cantina, un centro nocturno, una clínica y hasta la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Ellos son diferentes entre sí, y, sin tener mucha relación, uno de ellos propone una noche de hermandad. Conviven sosteniéndose apenas por el cariño fraterno aun cuando sus formas de vivir sean opuestas.
El protagonista parte de una rebeldía ante el poder, la autoridad y las convenciones. Puede sublevarse, faltar al respeto, irrumpir y trastocar cualquier evento y reafirmarse como opositor. A su desparpajo lo acompaña la visión nublada por el sopor del alcohol. No le importa si es autoridad o no, si corre peligro su vida o no, él se presenta en las cantinas llevando de la mano al hermano, quien observa su comportamiento sin querer intervenir; su borrachera es uno de los principales factores que se lo impide.
En este transitar de los personajes, Jaime Meza estructura la obra de manera circular. Abre cuando el hermano, poco acostumbrado a beber, despierta en un centro nocturno clandestino, el bar “Bar La playa, el Revolcadero”, sin saber qué pasó la noche anterior, y busca con la mirada y la voz dónde se encuentra su hermano. La obra termina, precisamente, mostrándonos cómo terminó esa noche de copas.
Jaime Meza, con el grupo Teatro Libre La Alborada, ponen en acción lo que José Agustín expresó a través de palabras y, sobre todo, reflexiones acerca del arte y de lo que estaba ocurriendo a lo largo de la noche teniendo como voz narrativa al hermano menor, “arrastrado” por el hermano a festejar su relación filial.
El director y autor de la versión libre del cuento de José Agustín concentra ese espíritu irreverente y temerario en su enfrentamiento con dos policías de la judicial, que conforma la mayor parte de la obra, y un momento cuando irrumpen en una conferencia en el Palacio de Bellas Artes, donde El Mayor cuestiona los planteamientos de la ponente sobre el sentido del arte. La convivencia entre los “tiras” y los hermanos va de mal en peor, a pesar de que bromean y aguantan las agresiones del que lleva la voz cantante. Él les grita sus verdades, su actitud represiva y prepotente, hasta que se mete en comentarios más personales que llevan al límite la convivencia.
En la puesta en escena de La mirada ahí donde duele, sobresale la actuación del protagonista, interpretado con fuerza escénica por Mario Guillermo Corona y los judiciales, con los actores Mauricio Moreno y Héctor Illanes. Al Mayor lo acompaña su hermano, interpretado por Israel Román, y también participan otros actores como Evaristo Valverde, Jazmín Arizmendi y Esther Castro; un elenco de diez actores.
Jaime Meza acompaña el recorrido de los hermanos con una mujer, sombra, símbolo, conciencia; una mujer que se le aparece al protagonista y lo hace cuestionarse y aumentar su tormento. En ella recaen poemas de Fernando Pessoa seleccionados por Meza.
La escenografía es sencilla y eficaz, diseñada por Erika Gómez, la luminotecnia por Arturo Vega y el diseño sonoro por Michaele Loeza.
La mirada ahí donde duele, que se presenta en el Círculo Teatral hasta el primero de marzo, nos recuerda ese espíritu rebelde de los jóvenes de La Onda, que irrumpen en el presente para cuestionar el abuso de poder y la función social del arte.