LIBROS/RECUENTO DE PALABRAS
Lección de la historia
El escritor Élmer Mendoza da a conocer la novela "La sirena y el jubilado"; el relato gira alrededor de un atentado que sufre Carmen Larrañaga después de que ha decido lanzarse como candidata a diputada federal.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Élmer Mendoza es un escritor sinaloense que desde finales de los años setenta ha escrito diferentes novelas en torno al narcotráfico. En 2007 obtuvo el Premio Tusquets por Balas de plata. En ella aparece Edgar El zurdo Mendieta, un detective que a lo largo de seis novelas investiga los crímenes cometidos por sicarios bajo las órdenes de políticos y narcotraficantes.
En otras narraciones Mendoza aborda asuntos relacionados con la formación de sicarios, además de la influencia en diferentes ámbitos del narco como el de los negocios, los espectáculos y los deportes. Asimismo, trata las formas en que se ajustan cuentas los esbirros.
Ahora da a conocer la novela La sirena y el jubilado (Ed. Alfaguara; México, 2026. 296 pp.). El relato gira alrededor de un atentado que sufre Carmen Larrañaga después de que ha decido lanzarse como candidata a diputada federal. Previamente buscó la aceptación de sus huestes -el Partido Democrático del Pueblo Bueno-, pero diferentes intereses de políticos le proponen que espere a la siguiente elección. En ese momento han decidido apoyar por un periodo más al diputado Vega Fernández.
Carmen Larrañaga sabe que las mujeres no están suficientemente representadas y quiere llegar al Congreso para denunciar la atroz situación en que vive la mayoría de ellas y no permitir la impunidad de asesinos y violadores, cobijados por el poder institucional y delincuencial. En su primer acto de campaña, un francotirador le dispara dos balazos y queda gravemente herida. Un grupo de sus allegadas la protege y traslada al hospital. El atentado conmociona a la opinión pública, y cientos de mujeres y hombres manifiestan su simpatía por ella.
Sin embargo, en la clínica los seguidores se dan cuenta de la presencia de sicarios. Ante la inseguridad recurren a un jubilado, de nombre Néstor del Valle, vecino de Carmen, quien durante años trabajó como guardia de seguridad en un museo, y organiza a un grupo de custodia con sus antiguos compañeros ya retirados.
A lo largo de la trama sufren diferentes ataques que repelen y se trasladan con la herida a varios sitios, y en momentos claves de la elección la desplazan para que haga apariciones públicas. La situación mueve las preferencias del electorado con graves consecuencias para los rivales: el candidato oficial y los grupos delincuenciales que los apoyan.
Élmer Mendoza en La sirena y el jubilado muestra una de las maneras de cambiar las condiciones injustas y lastimosas de la sociedad y en particular de las mujeres a través de acceder al poder político vía las alecciones. Además, indica que existen las posibilidades de lograrlo por el hartazgo existente entre cientos de mujeres y hombres.
Sin embargo, esta tesis es debatible: la historia muestra que el acceso a las formas institucionales no garantiza un cambio, porque los intereses y grupos de poder lo impiden. Con seguridad Carmen Larrañaga será bloqueada de muchas maneras en el poder legislativo. Con este conocimiento, adquirido durante muchos años de luchas: etnias, pueblos, comunidades, regiones… han optado por crear sus propias formas de gobierno de acuerdo a sus deseos desde abajo, que además les ha permitido tener soberanía sobre su territorio, expulsar a los poderes espurios y rechazar a los establecidos.
En la narración se recurre a anécdotas y personajes insustanciales en muchos momentos. El habla de algunos protagonistas parece una prédica moral, y la aspirante no deja de repetir la consigna de acabar con la opresión de la mujer y castigar a los abusadores a la menor provocación. En resumen, Élmer Mendoza presenta en La sirena y el jubilado un argumento liberal de “cambios” dentro del orden con anécdotas y hablas exasperantes.