Teatro/De este lado
“Mr. Gwyn”, una obra de contemplación y silencio
Es la novela de Alessandro Baricco que se acaba de estrenar con la dramaturgia de Juan Cabello y la dirección escénica de Alonso Íñiguez y un gran equipo actoral.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Un escritor renuncia a escribir y hace un listado de todo lo que ya no va a hacer. Su editor y amigo se escandaliza, pero lo acepta. Mr. Gwyn descubre una nueva inquietud creativa: hacer retratos literarios.
Mr. Gwyn es la novela de Alessandro Baricco que se acaba de estrenar con la dramaturgia de Juan Cabello y la dirección escénica de Alonso Íñiguez y un gran equipo actoral.
Una historia peculiar que comparte premisas estéticas y filosóficas. El escritor quiere encontrar, a través del silencio y la contemplación de una persona, su verdad, su historia, su ser profundo. Para ello renta un espacio donde durante 32 días diariamente se encuentran la persona que será retratada y el que observa y escribe unas cuantas notas. Con reglas claras en las que el desnudo y el silencio del observado es indispensable, se sucede día tras día en un tiempo suspendido; en un refugio de intimidad.
La dramaturgia de Juan Cabello es magnífica al poder traducir una obra literaria en una sucesión de escenas dialogadas, momentos en silencio, quietos o en movimiento, y transmitirnos la búsqueda existencial del que observa y del que es observado. El escritor mira para descubrir qué hay o qué supone él que hay en cada una de las personas que lo buscan para que les haga su retrato. No puede negar su oficio como buscador de la verdad, pero lo convierte en otro menos pretencioso, más anónimo, más personal: el de copista. Una verdad que va más allá de las palabras, o mejor dicho, esa verdad que se revela en el silencio y habrá que traducirla en palabras: una historia, una vida, una persona.
La obra se sucede como una ceremonia, un ritual. Es la comunión entre dos seres al intentar encontrar sentido desde ese simple estar. La novela abre otros campos temáticos que se abordan también?en la escena.
La dramaturgia de Juan Cabello consigue crear los pasos de tiempo con resoluciones escénicas y dar un ritmo suave y fluido, apoyado por el trazo escénico del director que, sin que haya transiciones forzadas, hacen que los personajes entren y salgan suavemente y nos den esa sensación de paso de tiempo y a la vez de tiempo detenido.
La novela cuenta además la historia completa del escritor, desde que decide dejar de escribir, hasta cuando desaparece y otros cuentan y develan quién era Mr. Gwyn.??Si bien el primer acto de la puesta en escena es impecable por su propuesta visual, de movimiento, de contenido y de interpretación actoral, el segundo se vuelve un tanto reiterativo, en ese transitar estético, modelando desnudos en el espacio; y por la necesidad de explicar -respetando al autor-,la razón de ser de las cosas, los significados y el desenlace anecdótico de lo que pasó después. En escena se vuelven innecesarias tantas explicaciones y disertaciones, haciendo que la obra se debilite.
Mr. Gwyn es una gran obra que disfrutamos por lo que vemos y lo que nos hace reflexionar. Mauricio García Lozano como Mr. Gwyn,?Lucero Trejo como la mujer inspiradora, Jacobo Lieberman como su editor, Angélica Bauter es Raquel su asistente, y Arturo Reyes el vendedor de focos, entre otros, nos dan una tesitura contenida y relajada en su trabajo actoral. Con una buena guía del director, pueden mantenerse en silencio realizando movimientos breves o largos recorridos; manteniéndose parados, sentados o sin aparentemente “hacer nada”, gran reto actoral. La gama cromática que da la iluminación y la escenografía de Mauricio Ascencio refuerza esa melancolía, esos tonos casi en sepia, como deseaba Mr. Gwyn para su habitación experimental.
Mr. Gwyn es una obra realizada con el Efiartes y presentan 25 Producciones y Humareda. Estará en temporada en el Teatro del Centro Cultural Helénico hasta el 15 de febrero.