Escudo de las Américas

Sheinbaum, entre operativos propios y cooperación con límites para contener a Trump

El plan antidrogas de Trump, Escudo de las Américas, busca militarizar la región bajo el mando del Pentágono, pero esta estrategia ignora el verdadero problema: el consumo interno de narcóticos en Estados Unidos.
domingo, 26 de abril de 2026 · 06:40

WASHINGTON.– La militarización de la lucha contra el tráfico de drogas creada por el presidente Donald Trump, bajo el mote de “Escudo de las Américas”, carece de necesidades urgentes en Estados Unidos para contener el consumo de narcóticos en ese país.

Disfrazado de cooperación, el intervencionismo de Trump pretende imponer el uso de la fuerza letal del Pentágono, con la participación de las fuerzas armadas de las 12 naciones que la aceptaron, para presuntamente eliminar a quienes proveen de drogas a su país.

El Escudo de las Américas promulgado hace unas semanas en Florida, con Trump como técnico y árbitro del mecanismo, no aborda el problema de salud pública y educación que es el epicentro de la demanda y consumo de todo tipo de narcóticos entre la sociedad estadunidense.

Tampoco los 12 países de América Latina y el Caribe que coadyuvaron a las pretensiones de Trump cuestionan la manera en que en Estados Unidos se procesa y se castiga judicialmente a jefes e integrantes de los cárteles del narcotráfico designados por la Casa Blanca como Organizaciones del Terrorismo Internacional.

Por tierra y por mar, Trump amenaza a las naciones del hemisferio occidental con acciones bélicas unilaterales, como lo hizo con el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela y ejecutando extrajudicialmente a personas por medio del Comando Sur en aguas del Caribe y el Pacífico (ha destruido medio centenar de embarcaciones y asesinado a más de 150 presuntos narcoterroristas).

Antes de la creación del Escudo de las Américas el presidente de Estados Unidos ya había hecho público su deseo de militarizar a escala regional su estrategia contra las drogas por medio del decreto para revivir la Doctrina Monroe.

México es objetivo constante de amagos del mandatario estadunidense de ordenar una estrategia militar intervencionista para acabar con los cárteles del narcotráfico.

Las amenazas de Trump han sido sopesadas cuidadosamente en Palacio Nacional. El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el 22 de febrero de este año en Tapalpa, Jalisco, por parte de elementos del Ejército de México, fue una acción de la presidenta Claudia Sheinbaum para contener las ansias de Trump de mandar al Pentágono a ejecutar narcotraficantes.

Fragmento del reportaje publicado en la edición de abril de 2026. Foto: Especial  

“La operación contra el Mencho fue organizada y ejecutada en su totalidad por el Ejército Mexicano”, dice a Proceso una alta funcionaria del Departamento de Justicia. “Reconocemos y aplaudimos lo que hicieron los militares en ese operativo, para lo cual se comunicaron con nosotros nada más para corroborar datos y ubicar al objetivo. Todo lo demás fue obra del gobierno mexicano”, dice la funcionaria quien, por tratarse de un asunto delicado en materia de seguridad e inteligencia, condicionó al anonimato la publicación de sus declaraciones.

Aunado al operativo contra el líder del CJNG, el gobierno mexicano reabrió las puertas a la Administración Federal Antidrogas (DEA).

Denostada, aislada y congelada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y en los primeros dos años del de Sheinbaum, la DEA y sus 70 agentes asignados a México estaban al margen de la cooperación bilateral del combate al trasiego de drogas. López Obrador descubrió que los policías antinarcóticos, técnica y prácticamente hablando, hacían lo que les venía en gana en México.

El gran error de la DEA con la presidencia de López Obrador fue intentar exponer la narcocorrupción en los niveles de mando más altos de las Fuerzas Armadas mexicanas usando como señuelo al general Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Sedena en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto.

A Cienfuegos Zepeda lo arrestó la DEA el 20 de octubre de 2020 a su llegada al aeropuerto de Los Ángeles, California, y aunque unas semanas después el Departamento de Justicia repatrió al general sin exonerarlo de los cargos de narcotráfico que le imputaron, este caso originó que AMLO amenazara con la expulsión del país de los 70 agentes de la DEA.

Fragmento del texto publicado en la edición 34 de la revista Proceso, correspondiente a abril de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.

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