Política

Las dos caras de Pablo Gómez, un histórico de la izquierda mexicana

El hombre que exigía la apertura del sistema y el fin del partido único es hoy el encargado de diseñar una reforma que, de acuerdo con críticos, busca centralizar el poder electoral y reducir el pluralismo político que él mismo ayudó a construir.
martes, 10 de marzo de 2026 · 05:00

A sus casi 80 años Pablo Gómez Álvarez se ha convertido en el símbolo de la contradicción de la izquierda mexicana y en un actor incómodo como titular de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, principal proyecto político de la presidenta Claudia Sheinbaum.

De su participación activa en el movimiento estudiantil de 1968, que exigió la apertura democrática durante el régimen del PRI, busca ahora la restitución de un sistema político de partido hegemónico.

Desde la arrogancia que sus críticos identifican como uno de sus principales rasgos, desestima los reclamos de congruencia entre sus exigencias de apertura democrática de hace medio siglo con su actual desempeño, pues dice que ahora “son otros tiempos”.

Incluso, en una declaración que generó un amplio rechazó, aseguró que el Instituto Nacional Electoral (INE), “no puede ser autónomo”. En una reunión con nueve de los 11 consejeros del INE durante la segunda semana de enero, les dijo: “Un órgano administrativo como el INE no puede ser autónomo, pero debe tener independencia en sus resoluciones”. Además, al igual que el expresidente Andrés Manuel López Obrador, busca una reducción significativa del Instituto.

Gómez formó parte en 1979 del primer grupo opositor de izquierda de cien diputados que se benefició de la reforma electoral de dos años antes. Más aún, fue uno de los 18 diputados plurinominales que tuvo el Partido Comunista de México (PCM).

A partir de entonces, durante casi dos décadas, formó parte de la oposición legislativa, incluidas dos ocasiones como diputado plurinominal, figura que ahora pretende reducir.

Senador también de oposición por el PRD, la llegada de Morena al poder lo colocó por primera vez, en 2018, como diputado oficialista y al término de su periodo ocupó por primera vez un cargo de gobierno cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador lo designó titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).

Después de casi cuatro años de una gestión partidaria en esa instancia –cuestionan sus opositores–, la presidenta Sheinbaum lo designó al frente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral (CPRE) que busca remodelar el sistema político mexicano.

En octubre de 2025, dos meses después de que Sheinbaum lo nombrara titular la CPRE, Gómez fue entrevistado en la Cámara de Diputados. Ahí jugueteó con las palabras y con suficiencia buscaba justificar los fines de su nueva encomienda.

En sus respuestas se notó su bagaje como parlamentario, parafraseó ideas y sonrió sarcásticamente ante la pregunta incómoda. También, a medias, explicó uno de los fines de la reforma electoral: la disminución y probable elección de legisladores plurinominales. Argumentó que esa representación ya no está vinculada al voto, sino a las direcciones de los partidos.

La explicación representó una bofetada al partido en el poder, cuya cúpula parlamentaria está integrada por legisladores de representación proporcional: el excoordinador de bancada en el Senado Adán Augusto López; el coordinador en San Lázaro, Ricardo Monreal, y su coordinador de Operación Política en la Cámara de Diputados, Pedro Haces Barba.

Pablo Gómez justificó: “Hay argumentos muy fuertes para cambiar el sistema de representación que tenemos en este momento y no sólo fuertes sino cimentados, porque este sistema se hizo para otra situación, no para la actual situación.

“Entonces hay necesidades de representación popular que han crecido, hay mucha más gente que quiere estar representada directamente, que quiere que la representación esté vinculada a su voto (directo) y no a través de las direcciones de los partidos que (están) bastante alejadas de los electores”, explicó.

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Fragmento de la entrevista publicada en la edición 0033 de la revista Proceso, correspondiente a marzo de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.

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