Perú

Pedro Castillo: Una destitución que López Obrador no pudo evitar

Mandatario usualmente asesorado en temas económicos y sociales por el gobierno lopezobradorista, Pedro Castillo, ahora expresidente de Perú acusado de corrupción, vivió el pasado miércoles 7 una estrepitosa caída, pese a los esfuerzos del embajador mexicano, Pablo Monroy.
domingo, 11 de diciembre de 2022 · 11:59

Mandatario usualmente asesorado en temas económicos y sociales por el gobierno lopezobradorista, Pedro Castillo, ahora expresidente de Perú acusado de corrupción, vivió el pasado miércoles 7 una estrepitosa caída, pese a los esfuerzos del embajador mexicano, Pablo Monroy –acusado de injerencista en la nación sudamericana–, por evitar que el Congreso local lo destituyera por “incapacidad moral permanente”… lo que a la postre ocurrió. Ahora, Dina Boluarte es quien ejerce la Presidencia peruana.

BOGOTÁ (Proceso).– Desde que el profesor rural y dirigente sindical izquierdista Pedro Castillo se convirtió en presidente de Perú, en julio de 2021, la posibilidad de que acabara de manera anticipada su mandato de cinco años era un tema recurrente en los círculos políticos del país.

Su triunfo electoral se dio por un margen muy estrecho –apenas 0.25 puntos por arriba de la derechista Keiko Fujimori–; tenía en contra a la mayoría del Congreso y medio país lo percibía como un comunista que buscaba estatizar sectores clave de la economía, como el minero.

Desde que Castillo tomó posesión, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador le brindó un firme apoyo político y asesoría económica y en el área social. En diciembre del año pasado viajó a Lima el secretario de Hacienda de México, Rogelio Ramírez de la O, al frente de una delegación que incluía a funcionarios de la Secretaría del Bienestar.

“Tenemos que ayudar a los pueblos hermanos, porque esto no es sólo apoyar al presidente surgido de un movimiento popular, que es un dirigente que orgullosamente nace en la zona serrana, viene de las comunidades pobres”, dijo López Obrador el 13 de diciembre de 2021 al anunciar el viaje de Ramírez de la O para recomendar medidas contra la inflación.

Seis días antes Castillo había sorteado un primer intento de destitución en el Congreso, intento que no prosperó por falta de los votos necesarios pero que revelaba la fuerte oposición política que enfrentaba el inexperto mandatario surgido del movimiento magisterial en el norteño departamento de Cajamarca.

Este año el presidente mexicano designó como su embajador en Perú a Pablo Monroy, un diplomático de carrera que pronto tuvo acceso al primer círculo de colaboradores de Castillo y que desarrolló una intensa agenda de encuentros con congresistas.

El pasado martes 6, la congresista izquierdista Sigrid Bazán, quien defendía a Castillo, subió a su cuenta de Twitter fotos con Monroy durante una visita a ollas comunes del distrito limeño de Rímac. En una de las fotos, varias mujeres muestran pancartas en las que le dan la bienvenida al diplomático, quien ha sido acusado por la oposición de “intervencionista”.

El politólogo peruano Carlos Meléndez dice a Proceso que Monroy hace “activismo” con dirigentes de la izquierda de Perú y mantiene “cercanía con congresistas con los que se ha reunido en reiteradas oportunidades (en la misma sede del Legislativo), sobre todo en los últimos días y semanas”.

De acuerdo con Meléndez, el embajador mexicano buscaba tender puentes con dirigentes de izquierda que podrían ayudar a Castillo a rechazar la moción de vacancia que finalmente provocó su destitución por parte del Congreso el miércoles 7 por “incapacidad moral permanente”.

El doctor en ciencia política de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, señala que el hecho de que un embajador asista a actos proselitistas, como el de Bazán, es “intervención en política interna” y va contra el principio de no intervención que enarbola López Obrador.

En todo caso, las gestiones del embajador se quedaron cortas pues Castillo fue destituido por el Congreso con 101 votos a favor, seis en contra y 10 abstenciones. Horas antes, el aún presidente había decretado la disolución del órgano legislativo, lo que de acuerdo con la periodista peruano-mexicana Lourdes Pallais fue “un tiro en el pie” que le acabó por costar el cargo.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2406 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.