Opinión

El riesgo de las sustancias químicas

El plomo en pinturas fue prohibido en Estados Unidos de América desde 1997. México lo permite. Este potente neurotóxico se encuentra en baterías de plomo-ácido, de autos y camiones.
sábado, 14 de febrero de 2026 · 07:00

La nueva “vida urbana” de 8 mil 300 millones de seres humanos que habitamos el planeta ha creado nuevos modelos de vida que exigen muchos satisfactores que hace 80 años ni siquiera imaginábamos. La agricultura (hace 20 mil años), la ciencia moderna (siglos XVI-XVII), la revolución industrial (1760) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fueron los detonadores de la carrera tecnológica. La cuarta revolución: la cibernética (el ARPANET, la primera red de comunicación de datos creada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos de América reconocido como precursor del internet moderno) inicia en 1969 y 50 años después nace la inteligencia artificial .

El crecimiento poblacional con “desarrollo civilizado” promueve grandes centros urbanos donde consumimos gigantescas cantidades de recursos naturales y energía. Generado el uso de miles de sustancias químicas, polímeros, secuencias biológicas, materiales y aleaciones para fabricar productos de limpieza, cosméticos, cremas, aromatizantes, alimentos procesados, vehículos de transporte, vestimenta, equipos eléctricos y electrónicos. Además usamos indebidamente decenas de plaguicidas tóxicos para la producción agrícola.

En 1907 la Sociedad Química Estadunidense (American Chemical Society) creó la base de datos denominada Chemical Abstract Service (CAS), que tiene más de 204 millones de sustancias químicas registradas, según la información de 2024. Sólo 312 mil están reguladas y 3 mil sustancias constituyen el 90% del consumo. Sólo 50 sustancias están sujetas a Convenios Internacionales para su eliminación y sustitución por otras de origen natural. En México, sólo 7 (arsénico, cadmio, mercurio, plomo, policlorobifenilos, dioxinas y furanos) tienen una reconocida toxicidad que exige su atención prioritaria.

El reporte del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos de América en 2006 confirmó el aumento alarmante de sustancias químicas en el organismo humano. Estudios de biomonitoreo en sangre y orina realizados en 5 mil personas cada dos años, muestran el incremento del año 2001 al año 2005, de 27 sustancias detectadas en 2001, a 116 sustancias químicas en 2003 y 148 sustancias químicas en 2005. La Sociedad Internacional de Endocrinología afirma que dos de cada tres casos de cáncer son resultado de nuestra interacción con nuestro entorno (contaminación atmosférica con 57 sustancias tóxicas, 3 mil 7 aditivos y coadyuvantes usados para fabricar “alimentos procesados” y en casa usamos decenas de sustancias químicas tóxicas como cloro, insecticidas, sosa cáustica).

Alimentos ultraprocesados. Aditivos. Foto: Freepik.

El plomo en pinturas fue prohibido en Estados Unidos de América desde 1997. México lo permite. Este potente neurotóxico se encuentra en baterías de plomo-ácido, de autos y camiones. Cazuelas de barro vidriadas. Sombras para ojos, lápiz de labios y esmalte de uñas. Etiquetas de refrescos y bolsas de polietileno. Pinturas (pigmento) para el hogar. Láminas de protección contra rayos X. Platos esmaltados. Soldadura para vitrales y tuberías de cobre que trasportan agua. Soldaduras en cañerías de metal. Causa daños al sistema nervioso, afecta los riñones y al sistema reproductivo. Causa anemia y aumenta la presión arterial. Mujeres embarazadas expuestas pueden procrear bebés con daño cerebral. Reduce el desempeño escolar al disminuir el coeficiente intelectual y causa agresividad.

La doctora Lilia América Albert Palacios (mi maestra de Toxicología ambiental) en 2009 nos comentó que las afectaciones más importantes se producen cuando el plomo se encuentra en el torrente sanguíneo. El plomo en sangre puede durar hasta 29 días y después se puede alojar en huesos, sustituyendo al calcio. Cuando se expulsa por la orina daña los riñones, igual que el cadmio y níquel.

La doctora Lillian Corra, del Instituto Blacksmith de la organización Global Alliance Healt and Pollution, dice que perdimos cinco puntos en la evaluación del coeficiente intelectual (IQ) que tenía un promedio de 100 puntos. Confirma que un microgramo de plomo por decilitro de sangre humana puede generar una reducción de 0.25 puntos del coeficiente intelectual. Nos informó que el ser humano moderno está en contacto directo diariamente cuando menos con 300 sustancias químicas durante toda su vida. La escuchamos en el Taller Latinoamericano y del Caribe efectuado en septiembre de 2013 en la Ciudad de México. Fuimos invitados 10 representantes de cada uno de los 26 países convocados por la Organización Mundial de Salud (OMS) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Durante cuatro días, ocho horas diarias, escuchamos a más de 40 expertos en salud, endocrinólogos, pediatras, psicólogos, sociólogos, pero sobre todo a toxicólogos que nos alertaron sobre las consecuencias a la salud de cientos de sustancias químicas que desde 2012 la OMS “actualizó el conocimiento científico sobre los compuestos químicos disruptores endocrinos (EDC, endocrine disrupting chemicals), definidos como sustancias capaces de alterar el equilibrio hormonal y el desarrollo embrionario y provocar efectos adversos sobre la salud de un organismo vivo o de su descendencia”.

Fui convocado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales desde diciembre del 2011 al 2018 para participar como miembro del Comité Consultivo Nacional para la Gestión Integral de Sustancias Químicas, Compuestos Orgánicos Persistentes y Residuos Peligrosos sujetos a convenios internacionales en materia ambiental, como experto del sector social de ONG ambientalistas para cumplir con las obligaciones que tiene nuestro país ante los Convenios Globales de Basilea, Róterdam, Estocolmo, el SAICM (Strategic Approach to International Chemicals Management) que traducido al español significa “Enfoque Estratégico para la Gestión de los Productos Químicos a Nivel Internacional”, y el Convenio de Minamata, cuyos objetivos son regular, sustituir y prohibir gradualmente todas aquellas sustancias químicas, que aunque son muy útiles para nuestra vida urbana, tienen efectos nocivos en nuestra salud. Las muertes por plaguicidas altamente tóxicos superan la cifra de 240 mil seres humanos cada año, independientemente de los 7.0 millones de personas que mueren prematuramente cada año por la contaminación atmosférica, que afirma la OMS.

Investigadores, catedráticos de instituciones de educación superior y decenas de organizaciones ambientalistas hemos propuesto la creación de la Ley General para la Gestión Integral de Sustancias Químicas, que nos permitirá avanzar hacia una gestión segura de las sustancias químicas que evite tantos daños a la salud. Es urgente.

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*Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático

www.carlosalvarezflores.com y “X” @calvarezflores

 

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