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Mexicana se va al futbol profesional de Albania, se lesiona y la abandonan
El sueño de jugar en Europa se convirtió en pesadilla: la poblana Claudia Cid aceptó un contrato en busca de minutos de juego y mejores oportunidades, pero terminó con los ligamentos rotos y sin respaldo del club Villaznia.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– En septiembre de 2025, dos futbolistas, Ana Rentería y Claudia Cid, se convirtieron en las primeras mexicanas en formar parte de un equipo profesional femenil en Albania, el KFF Villaznia, el más ganador de ese país europeo con 11 campeonatos. Lo que debió haber sido una etapa de consolidación y expansión internacional se convirtió para Cid en un episodio de abandono institucional: se lesionó y quedó a su suerte.
A sus 28 años, la exjugadora de la Liga MX Femenil que estuvo en los equipos Lobos BUAP, América, León, Cruz Azul, Querétaro y Tijuana, tiene roto el ligamento cruzado anterior y el menisco de la pierna derecha, fue despedida y se vio obligada a regresar a México.
Como no tiene seguro ni recursos para costear la cirugía —que ya es urgente que le realicen— comenzó una cruzada en defensa de sus derechos laborales, al tiempo que está echando mano de las redes sociales para una rifa que le permita juntar los entre 160 mil y 240 mil pesos que cuesta la operación.
Actualización importante:
— Claudia Cid (@claudiacid29) February 19, 2026
Gracias de corazón a todas las personas que han apoyado ??
Aún quedan algunos boletos disponibles para la rifa y, una vez que se concluya la venta, les estaré avisando por mis redes sociales cuándo se realizará la rifa en vivo. pic.twitter.com/ishfq17iD3
La Kategoria Superiore Femra, nombre oficial del torneo femenil albanés, nació en 2007. Actualmente cuenta con 10 equipos y el Villaznia, con sede en Shkodër, la cuarta ciudad más poblada de Albania, obtuvo su primer título en la campaña 2013–14. Desde ese momento ganó de manera consecutiva todos los campeonatos de su palmarés.
En entrevista con Proceso, Claudia Cid, zaguera central, revela que la decisión de migrar al futbol de Albania obedeció al deseo de medirse en otro contexto competitivo que le exigiera más, las ganas de disputar la Copa Europea Femenil de la UEFA y tener la posibilidad de que esa vitrina internacional le abriera puertas en ligas europeas más importantes.
También la empujó la necesidad de sumar minutos de juego, algo que descrubrió que no tendría con los Xolos de Tijuana, equipo que se ha decantado por darle mayor espacio a extranjeras.
El motivo número uno por el que se creó la Liga MX Femenil fue para formar jugadoras mexicanas que ayudaran a tener una selección nacional más competitiva. Siendo mexicana me sentí borrada de Xolos de Tijuana por la prioridad que le estaban dando a las extranjeras.
Así, Claudia Cid firmó un contrato que la vinculó con el Villaznia hasta mayo de 2026 con un salario mensual equivalente a casi 15 mil pesos. La directiva también se encargó de pagar el departamento de dos habitaciones que compartía con otras tres futbolistas, así como las comidas en un restaurante cercano al club y los autobuses y camionetas que la transportaban a los partidos. Se dio cuenta de las limitaciones en el equipo, una de ellas la falta de un seguro médico.
“Nuestros entrenamientos no se realizaban en el estadio Loro-Boriçi, ahí sólo lo hace el equipo masculino. No teníamos un sitio propio dónde entrenar, practicábamos en canchas prestadas. Había un doctor que supuestamente era sólo para el equipo femenil, pero únicamente se presentaba durante los partidos. Tampoco contábamos con fisioterapeuta ni preparador físico. El director técnico y la auxiliar técnica prácticamente se hacían cargo de todo. En cuanto a trabajo de gimnasio al no contar con un lugar dentro del club, acudía a un externo, mismo que costeaba con mi dinero”, cuenta.
Hasta diciembre de 2025, el club contaba con 29 jugadoras en su plantilla: 14 albanesas, cuatro estadounidenses, dos canadienses, dos mexicanas, dos panameñas, dos colombianas, una paraguaya, una guatemalteca, y una kosovar. Cid comenta que fue bien recibida por sus compañeras. No así por el presidente del equipo, Lazër Matija, de quien se dio cuenta desde los primeros entrenamientos que existía un descontento generalizado en su contra.
"Llevaba un mes en el equipo cuando el presidente nos reunió a todas las jugadoras para preguntarnos una por una quiénes nos queríamos ir del club señalando que la única condición para salir era pagar una multa económica. Al ver las carencias de la institución decidí irme, pero no me permitieron hacerlo porque querían contar con lo que aportaba al equipo dentro de la cancha, así que me quedé".
El primer obstáculo contractual al que se enfrentó fue el incumplimiento del pago de su salario. La única mensualidad que recibió completa fue la de octubre, en noviembre recibió menos de la mitad de su sueldo y en diciembre no percibió ningún pago. Después, la directiva del equipo le informó que el “descuento” fue la consecuencia porque mostró interés en salir.
El 4 de diciembre de 2025, Cid realizaba un ejercicio durante un entrenamiento cuando se percató de que su rodilla derecha realizó un valgo dinámico, es decir, la articulación hizo un movimiento involuntario, brusco y colapsó hacia adentro. Escuchó un crujido, sonido del cual también se percataron sus compañeras y los integrantes del cuerpo técnico.
La jugadora preguntó a la auxiliar técnica cuál era el procedimiento a seguir, ya que sintió un dolor inmediato e intenso y no sabía si la llevarían al médico. La entrenadora le dijo que se fuera a su departamento y que más tarde la buscaría para darle información. Cid siguió la instrucción, compró hielo y medicamentos para desinflamar.
Esa tarde recibió un mensaje de la auxiliar técnica donde indicó que un miembro del club pasaría por ella para llevarla al consultorio del doctor que sólo se presentaba durante los partidos.
Yo soy preparadora física, estudié cuando estuve en Querétaro, por lo que tengo noción de los chequeos que debían realizarme para descartar o no la lesión. Desafortunadamente, el médico ni siquiera pidió una resonancia magnética. Su diagnóstico fue que estaba lastimada de la rodilla, sin embargo, dijo que no era nada grave porque podía caminar y que pronto podría jugar de nuevo.
—Ante la negativa del médico, ¿habló con el presidente del equipo para exigir un estudio médico que ayudara al diagnóstico?—, se le pregunta a Claudia Cid.
—Sí y se burló de mí. Textualmente dijo: “¿Para qué quieres una resonancia magnética? Ha de ser para la cabeza porque estás loca”.
Tras la respuesta hostil y despectiva, Claudia Cid pidió permiso para no entrenar ni jugar debido al dolor que tenía. El doctor del equipo únicamente le concedió un día de descanso. Sus compañeras le recomendaron no dejar de asistir a los entrenamientos, hacer acto de presencia y no incurrir en incumplimientos contractuales.
Silencio del equipo albanés
El 17 de diciembre, la futbolista regresó a México como parte de sus vacaciones por el descanso de la liga albanesa. El 28 del mismo mes, gracias al apoyo de un centro médico en Puebla, el lugar donde nació, le realizaron una resonancia magnética y un examen físico exhaustivo.
Los estudios revelaron la ruptura parcial del ligamento cruzado anterior y daño en el menisco, una de las lesiones a las que más temen las futbolistas porque el tiempo de recuperación es muy largo y a veces antecede el fin de una carrera.
Un especialista en México le indicó que existen dos vías para su recuperación. Si su deseo es decirle adiós al futbol profesional puede evitar la operación y rehabilitarse con inyecciones de plasma en la rodilla. Quizá podría volver a jugar de forma recreativa. La otra alternativa es entrar al quirófano —a más tardar en marzo para evitar mayor daño— con miras a regresar a las canchas profesionales, lo que implicaría una recuperación de entre nueve meses a un año.
Las operaciones para este tipo de lesiones en México están entre los 120 mil hasta los 200 mil pesos. A eso hay que sumar el dinero para las terapias de rehabilitación, lo que rondaría los 40 mil pesos -dice la futbolista.
Claudia Cid contactó a la dirigencia del Villaznia para informarle sobre el diagnóstico, pero a la negligencia se sumó la negativa del equipo albanés para cubrir los gastos. Por si fuera poco, el presidente Lazër Matija le rescindió el contrato alegando baja de rendimiento.
Ante esta situación, pidió asesoría en el FIFPro, el sindicato mundial de futbolistas profesionales. Presentó pruebas, el contrato y los diagnósticos médicos para comenzar una batalla legal por sus derechos laborales.
En los últimos días, envió una última carta a la institución albanesa solicitando el pago de sus gastos médicos y salarios pendientes. El equipo tiene 15 días para responder, de lo contrario el proceso escalará a la Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA. En caso de que alguna de las partes apele la decisión de este órgano, entonces el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) actuará como la instancia arbitral superior.
Por el momento, el Villaznia no se ha pronunciado. Proceso solicitó una entrevista con Lazër Matija, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.
Los abogados que acompañan a Cid le han explicado que, bajo las reglamentaciones internacionales de contratos deportivos y protección laboral de la FIFA, la rescisión de contrato de una jugadora lesionada puede constituir una falta grave si no se cumplen los procedimientos de atención, pago y cobertura médica que se esperan en una relación profesional.
Debido a la ausencia de apoyo institucional para cubrir su cirugía, Claudia Cid recurrió a una iniciativa de carácter solidario: una rifa con causa para reunir los fondos que le permitan costear tanto su operación como la rehabilitación. Los boletos, que cuestan 200 pesos, ofrecen premios como una tableta, tenis deportivos y una camiseta oficial, y están a la venta a través de las redes sociales de la jugadora.