Cultura

Confirman autenticidad de “La Pescadora”, obra de Siqueiros localizada en Argentina

Laura González y Matute, recomendada por el Inbal, viajó a Buenos Aires para analizar el caballete propiedad de la familia Chamma. En entrevista con Proceso, la curadora e investigadora relata detalles e historia de esa obra del artista y muralista mexicano.
domingo, 15 de febrero de 2026 · 07:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Tras años de incertidumbre sobre su autenticidad, el caballete La Pescadora (1933) que se encuentra en Buenos Aires, Argentina, sí es obra del maestro David Alfaro Siqueiros (1896-1974), así lo determina la investigadora y curadora Laura González y Matute, recomendada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inbal) para analizar de primera mano esa pintura. La experta mexicana viajó a la nación sudamericana. “Es un Siqueiros y debemos alegrarnos de que lo sea porque enriquece su repertorio”, dice.

Pero, ¿cómo llegó a esa conclusión?
En entrevista, desde la Redacción de Proceso, González y Matute, en quien recaen otros hallazgos como el del legado del pintor y muralista japonés Tamiji Kitagawa, discípulo a su vez del movimiento muralístico mexicano (Proceso, enero de 2025), relató que todo se suscitó a partir del 31 de marzo de 2025, cuando en la conferencia mañanera de ese día se expuso la existencia de La Pescadora, y la presidenta Claudia Sheinbaum se comprometió a investigar la obra.

El caso se turnó a la Secretaría de Cultura, dependencia que respondió con una “nota informativa” (con logotipo del Inbal) el 3 de abril de ese año, con el asunto “Autoría de una supuesta obra de David Alfaro Siqueiros”.

El Inbal informó que carecía de facultades y atribuciones para certificar la autoría por encontrarse la obra fuera del país y, por tanto, fuera de la competencia de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de su reglamento; en México toda obra de Siqueiros es “Monumento Artístico” por declaratoria federal desde 1980.

En el último párrafo de la nota informativa “el Inbal recomienda que se contraten los servicios de especialistas o académicos con amplio conocimiento en la obra de David Alfaro Siqueiros, como es Laura González y Matute”, en añadido a la posibilidad de peritos certificados reconocidos por el Consejo de la Judicatura Federal.

A raíz de eso, la especialista en arte mexicano de la primera mitad del siglo XX se enteró de dicha mención:

“Me lo pasaron como, ‘mira, aquí está esto’, y por supuesto que me interesó; y poco después me contactó la familia Chamma con la propuesta para realizar un estudio y valoración académica de La Pescadora; yo tenía también ganas de rastrear los pasos de mi abuelo como ministro plenipotenciario que fue en Argentina –ella es nieta de Enrique González Martínez–, y busqué un momento para ir. El viaje corrió por mi cuenta”.

Relata que César Chamma, médico y coleccionista, adquirió La Pescadora en 1999, misma que durante algún tiempo gozó al colocarla en su casa, y luego hacia 2010 la llevó a restauración con el reconocido Instituto Domingo Tellechea de Conservación e Restauro. 

“La obra ya no la tienen expuesta –cuenta González y Matute–; para verla y analizarla me llevaron a un depósito de alto nivel, tipo búnker, donde para llegar tomas un elevador y estas escoltado en todo momento. Ahora que la vi está muy bien conservada pues está prácticamente a oscuras, no ve la luz”.

–¿La restauración afectó la obra?

–No le vi mayor tema, creo que está muy bien y que hicieron un buen trabajo. De hecho, un dato de interés es que, al someterla a un procedimiento tecnológico, se dieron cuenta que la firma de Siqueiros se colocó cuando la piroxilina (un tipo de pintura que se usa en la industria automotriz) todavía estaba fresca, de ahí que la misma firma tenga ciertos colores que se integraron de la misma pintura, y es un dato que me parece de interés.

Ante un Siqueiros. González y Matute en el búnker argentino. Foto: Cortesía de González y Matute  

La especialista en arte mexicano muestra a Proceso su dictamen que incluye imágenes comparativas de distintas obras de Siqueiros, tanto de caballete como de mural de obras en el Museo de San Ildefonso, como El Espíritu de occidente (1925), Madre proletaria (1932), bocetos del mural Nueva Democracia (1944-1945), del Palacio de Bellas Artes; Portrait of Mexico (1932), en Santa Mónica, California, y el mismo mural Ejercicio Plástico (1933) en Buenos Aires, Argentina, entre otros trabajos.

La investigadora analizó el soporte de la obra en La Pescadora, la firma, la fecha, los materiales pictóricos, la composición, la temática, el tipo de rostro, el tratamiento de la cabeza de las mujeres en alusión a los “tapados” o rebozos –una constante en los Siqueiros–, los senos, los tonos del rostro y la piel en general, las manos, los colores, la poliangularidad y la falsificación.

Comenta al respecto:

“Los muralistas siempre han denunciado el imperialismo estadunidense como el invasor, el que se mete en América Latina, el colonialista más terrible; entonces, todos los muralistas que hablaron de esto en su momento fueron perseguidos, y en esa línea a Siqueiros le quitan la visa de Estados Unidos en los años treinta y se va a Uruguay –ya era pareja de Blanca Luz Brum (1905-1985)–, ahí pinta una víctima proletaria, a la esposa del presidente, pero como que no tiene buena acogida en general, ni Blanca Luz ni él y entonces se van a Argentina.

“Llegan en 1933 y Siqueiros quiere pintar un mural, pero no hay gran interés, de nuevo por el fascismo que se vive, y en ese momento conoce a Natalio Botana, director del diario Crítica, quien lo invita a pintar el bar de su casa que está en el sótano y ahí es donde hace el famoso Ejercicio Plástico, donde experimenta con materiales, soportes y técnicas que lleva a la plástica”.

González y Matute detalla que, al mismo tiempo que realiza Ejercicio plástico hace La Pescadora en 1933, sobre la cual describe: 

La pescadora es interesante porque no es de un tema político; es una mujer que sale de un río o un mar, con una barca al fondo, con el pez en la red, y luego hay un hombre detrás que juega con la poliangularidad –es decir, muchos ángulos en donde coloca a sus personajes–, y luego otra mujer que está como saltando en el aire. La han querido ver con ojos de crítica social por ‘los pobres’, pero es más bien una obra costumbrista, de los pescadores que fueron a pescar, que vienen en la tarde, que traen sus peces y los quieren atrapar porque ya se les están cayendo.

Con dos mujeres que son muy siqueirianas, muy parecidas a las de Ejercicio Plástico, la que está al frente aparece en toda la iconografía siqueiriana porque Siqueiros tiene ese tema con las mujeres que les pone como un chal en la cabeza o rebozo; luego las yemas de los dedos del hombre, el movimiento, los senos en las mujeres, los tonos de piel, en fin…

–¿Qué pasa con la atribución de La Pescadora al pintor Gabriel Bracho?

–Es que en la parte de atrás de la obra, y sí lo vi, tiene escrito “Gabriel Bracho”, nombre de un pintor venezolano, incluso en algún momento presentaron a La Pescadora como si fuera de Bracho, pero la obra por delante tiene el “Siqueiros”, cuya firma en negro pintada fue hecha con “duco”, comparo con otras obras y se sustenta en un trazo similar a sus otros cuadros, con particularidad en la “S”.

González y Matute. “Los muralistas siempre han denunciado el imperialismo estadunidense como el invasor". Foto: Niza Rivera

Se lee en el escrito del Instituto Tellechea:

“La firma existente en la esquina inferior derecha se encuentra íntimamente integrada a la propia pintura original, o sea que la obra fue firmada cuando la piroxilina todavía no había secado completamente”.

González y Matute añade:

De hecho, el mismo hijo del pintor (venezolano), Gabriel Eduardo Bracho Bosch, descartó que la obra fuera de su padre. Bracho como tal es un pintor ‘mediano’, por decirlo así, y su técnica no es para nada la de Siqueiros; sus obras son más folclóricas, muy coloridas, sin tanta perspectiva, sin poliangularidad, y hasta cierto punto ‘naive’.

Como ejemplo de ello mostró Venezuelan dance (1944) de ese artista venezolano. 

Relata que la también historiadora del arte Cristina Terzaghi hace énfasis en la poliangularidad de las obras de Siqueiros como un distintivo de su producción, que a decir de González y Matute se debe a que Siqueiros utiliza la cámara fotográfica y hasta de cine para proyectar imágenes y luego pintar:

“Él (Siqueiros) tuvo un taller en Los Ángeles en donde estuvieron dibujantes muy buenos que trabajaban con Walt Disney, y Siqueiros siempre, ávido de novedades, toma elementos del cine para sus obras, siempre quiere obras dinámicas en donde se vean el movimiento, y eso está en La Pescadora, también juega mucho con las texturas porque no le gusta lo lineal, le gusta el ‘accidente controlado’ a lo Jackson Pollock, de quien se dice también tomó clases con Siqueiros. Es un revolucionario de la plástica”.

En la conclusión de su dictamen (cuya copia tiene Proceso) –que emitió apenas en diciembre último, mismo que hará llegar al Inbal– la Secretaría de Cultura y Atención Ciudad de Presidencia de la República expone:

“En mi calidad de historiadora, investigadora y curadora de artes plásticas, y acorde con todo lo anteriormente expuesto sobre el cuadro La Pescadora de José David Alfaro Siqueiros, sobre el cual he analizado los siguientes aspectos: el soporte, la firma, la fecha, los materiales pictóricos, la composición, la temática, los rostros, el tratamiento de la cabeza de las mujeres, los senos, los tonos del rostro, las manos, los colores, la poliangularidad y la falsificación.

         “Doy mi opinión de que la obra La Pescadora es auténtica y fue creada por el artista y muralista mexicano, David Alfaro Siqueiros en el año de 1933 en Buenos Aires, Argentina, cuando realizaba el mural Ejercicio Plástico para el bar de la casa del señor Natalio Botana”.

–Ahora, usted no es perito valuador, pero es especialista en arte mexicano de la primera mitad del siglo XX, especialista en Siqueiros, es decir ¿cómo funciona su dictamen en La Pescadora?

–Como tal, como un “Dictamen de atribución de una autoría de una obra pictórica firmada Siqueiros”, que expido en mi carácter de curadora, historiadora y crítica de artes plásticas y visuales.

“El perito estudia derecho, conoce de leyes y puede autenticar y hasta emitir un precio, cosa que yo no puedo hacer, por eso el documento del Inbal dice que no puede certificar, pero me recomienda como especialista.

–¿Y eso es suficiente?

–Para mí enriquece la obra global de Siqueiros, es un Siqueiros, y esta obra representa un antes y después en el repertorio y evolución del muralista.

Imágenes del dictamen. Foto: Cortesía de González y Matute

–¿Y para la familia Chamma es suficiente? ¿Quieren vender la obra?

– Sentí que ellos se sintieron tranquilos con el dictamen de que una especialista en Siqueiros fuera y dictaminara, porque me dio la impresión de que tienen miedo que llegue un charlatán o una galería y se las compre mal, aunque bueno, lo idóneo sería que llegara a un museo.

“Pienso que quieren que se conserve en Argentina, y que quizá sí la quieran vender porque ya son personas mayores y ya la han tenido mucho tiempo, casi 30 años… No sé si les convenga Sotheby’s o Christie’s porque quitan mucho de porcentaje, un 30-40% más el traslado”.

Agrega González y Matute:

“Me gustaría que La Pescadora la prestaran y viniera a México, que se viera aquí. Yo voy a presentar mi dictamen a la dirección del Inbal, la Secretaría de Cultura, Atención Ciudadana, y ya veremos que sucede después”.

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