Colección Gelman

Colección Gelman: México la tuvo, y la dejó ir…

Entre las 160 obras a las que tendrá acceso Santander hay de Frida Kahlo (18 piezas que incluyen 10 pinturas, 7 dibujos y 1 grabado, entre ellos “Diego en mi pensamiento”, “Autorretrato con collar” y “Autorretrato con monos”).
jueves, 22 de enero de 2026 · 16:15

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El anuncio en España por parte del Banco Santander de un acuerdo para “gestionar” 160 de 300 obras de la Colección Gelman, considerada una de las más importantes de arte mexicano del siglo XX, recuerdan las alertas y/o posibles oportunidades que tuvo la Secretaría de Cultura, el gobierno mexicano, y hasta el sector privado, y que dejaron pasar. 

Los directivos de Santander informaron que parte de las 160 obras ‘gestionadas’ del acervo se exhibirán a partir de este junio en el nuevo Centro Cultural Faro Santander, en Cantabria, al norte de España. El consorcio financiero también dejó claro que la intención es que las piezas se expongan “de manera permanente, pero dinámica” en ese espacio, es decir, no estarán todas al mismo tiempo, sino que se rotarán. 

Entre las 160 obras a las que tendrá acceso Santander hay de Frida Kahlo (18 piezas que incluyen 10 pinturas, 7 dibujos y 1 grabado, entre ellos “Diego en mi pensamiento”, “Autorretrato con collar” y “Autorretrato con monos”), de Gunther Gerzso, Francisco Toledo y David Alfaro Siqueiros, además de una selección de fotografía de Guillermo Kahlo, Graciela Iturbide, Gabriel Figueroa, Manuel Álvarez Bravo y Lola Álvarez Bravo. 

Ante las dudas sobre el acuerdo que sucedió entre la familia Zambrano –propietaria de la colección desde 2023– y Santander, la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) publicó una tarjeta Informativa que deja ver su papel: 

“El acuerdo entre la Fundación Santander y la familia Zambrano fue de carácter privado por tratarse de una colección particular. No obstante, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el INBAL realizaron acompañamiento en el ámbito de su competencia. 

“En lo relativo a la preservación y conservación de las obras que cuentan con declaratoria de Monumento Artístico y que forman parte de dicha colección privada, se trabaja coordinadamente para su registro, tal y como lo señala la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos”. 

Añadieron que se establecieron normas de conservación bajo las cuales las obras podrán ser trasladadas, transportadas y exhibidas de manera segura, más la mención de que quedó estipulado los compromisos mediante los cuales el INBAL, en cumplimiento de sus atribuciones, otorgaría los permisos de exportación temporal. 

Lo anterior al recordar que, según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, las obras con declaratoria de Monumento Artístico (y la colección Gelman en su totalidad tiene diversas) pueden ser exportadas de manera temporal del país con previa autorización del INBAL, se lee hacia el final de dicha información: 

“El INBAL dará seguimiento al traslado de las obras a España, y junto con la Fundación Santander supervisará el estado de conservación de cada una de ellas cuando éstas participen en alguna exposición nacional e internacional.  

“Finalmente, se realizó un dictamen inicial, en el que se pudo verificar su óptimo estado de conservación. El INBAL, a través del Cencropam, dará acompañamiento para una supervisión constante de este acervo artístico privado”. 

 

Las “luces rojas” 

 

El acuerdo entre privados -Zambrano y Santander– recuerda las oportunidades que el gobierno tuvo en el pasado para tener, acordar o gestionar un acceso a la Colección Gelman. La más obvia sucedió en 2004, cuando la colección se albergó por cinco años en el Centro Cultural ‘Muros’ de Cuernavaca, en Morelos –espacio financiado por Costco y Comercial Mexicana–, hasta que ‘Muros’ cerró definitivamente en 2008 para después convertirse en una sede del Papalote Museo del Niño. 

Si bien al vencerse ese recinto se hablaron de propuestas e intereses de adquisición con menciones del Museo Dolores Olmedo, el coleccionista particular Andrés Blaisten, el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco), y hasta del Museo Nacional de Arte (Munal) del INBAL, no hubo mayor interés por parte del gobierno mexicano para su adquisición. 

Otro aviso, pero ya con marcas de disgregación, y solo “seguimiento” por parte del INBAL, sucedió en 2024 cuando la casa Sotheby’s de Nueva York llevó a subasta 90 obras de la afamada colección –no obstante el deseo de Natasha Gelman en su testamento de que siempre se mantuviera unida, en México, y en un recinto privado–, lo que reabrió dos temas pendientes: el estado del acervo, y el marco de la legislación mexicana de “Monumento Artístico”. 

Sotheby’s finalmente suspendió la venta de la obra ‘Caballos en el circo’, de María Izquierdo, “hasta poder acreditar el cumplimiento de las disposiciones legales aplicables en México y Estados Unidos”, pero remató “Siqueiros por Siqueiros” (1939) en apenas 72 mil dólares (1 millón 471 mil 845 pesos mexicanos, considerado bajo estimando que el precio de salida era entre 70 y 90 mil dólares), eso sí, con una referencia en la web de Sotheby’s que la obra se entregaba en México. 

También se vendió entonces “Dibujo con pie” (1946) de Frida Kahlo en 108 mil dólares, que tampoco se alejó de su precio estimado de salida de 100 mil y 150 mil dólares; “Phoenix Rides Beetle” de Leonora Carrington en 516 mil dólares, aunque su precio de arranque estaba entre 300 y 400 mil; y “Retrato de Nazario Chimez Barket”, de Emilio Baz Viaud, en 204 mil dólares, con arranque de 10 mil.  

 

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