Opinión
El sinaloense en el Senado. Esto apenas empieza
Pasando el mediodía todo cambió en el edificio de Reforma e Insurgentes. Comenzaron a verse a senadores corriendo, hablando por teléfono de manera agitada.La mañana del miércoles 29 de abril era calurosa y en el Senado todo transcurría normal. Se trataba del cierre de sesiones del periodo ordinario y entre los reporteros no había mucho ánimo, pues ya había pasado la tormenta del caso de los agentes de la CIA muertos en Chihuahua y el rechazo de la gobernadora Maru Campos para asistir al Senado a fin de informar lo que había ocurrido en la Sierra Tarahumara.
La reunión de la Junta de Coordinación Política había acontecido sin mayor problema con los acuerdos que se verían para nombrar a quienes estarán en la Comisión Permanente que empieza en mayo. Era tan normal que en la lista de Morena aparecía el senador sinaloense Enrique Inzunza.
Pasando el mediodía todo cambió en el edificio de Reforma e Insurgentes. Comenzaron a verse a senadores corriendo, hablando por teléfono de manera agitada. Las y los reporteros que minutos antes estaban esperando conseguir alguna información subieron a la oficina del senador Inzunza. Pero ya no estaba.
El ambiente en el Senado comenzaba a bullir, las reporteras y reporteros emprendieron la búsqueda de reacciones con los legisladores de Morena porque a partir de entonces, en portales informativos y todos los noticieros se daba a conocer la petición del Departamento de Justicia de Estados Unidos de extradición al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y otros ocho funcionarios de ese estado acusados de vínculos con el Cártel de Sinaloa.
En el ir y venir por todo el Senado los reporteros encontraron al senador tabasqueño Adán Augusto, a quien le soltaron una batería de 16 preguntas sobre las acusaciones del gobierno de Donald Trump al senador Inzunza y el gobernador Rocha Moya. La respuesta fue la misma: “No doy declaraciones. Muchas gracias”.
En el salón de sesiones del Senado la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, trataba de resguardar la sesión del vendaval sinaloense. El presidente de la Junta de Coordinación Política, Ignacio Mier, preparó una entrevista para tratar de amortiguar el golpe, asegurando que el Departamento de Justicia estadunidense tendría que presentar las pruebas de sus acusaciones.
El senador Enrique Inzunza, que había pasado lista en la mañana para la sesión y había abandonado sigilosamente el edificio del Senado, apareció en redes sociales con un mensaje que causó escozor entre sus compañeros de partido al involucrar al expresidente López Obrador.
“Seamos claros: es también un ataque y una insidia dirigida al @PartidoMorenaMx y a nuestro máximo referente político y mexicano de excepción: el Presidente Andrés Manuel López Obrador. No lo toleraremos”, acusó el senador oriundo, orgullosamente, de Badiraguato, la cuna del Cártel de Sinaloa.
“Es el fin de la 4T”, comentaban reporteros, mientras que legisladores de oposición opinaban que habían golpeado la línea de flotación de Morena en víspera del arranque de las elecciones del 2027. “Lo más recomendable es que los de Morena esperen la línea discursiva de la presidenta o de Andrés Manuel”, dijo uno de los senadores.
Histriónica, la senadora Lilly Téllez, que entró a la vida legislativa de la mano de Morena y de López Obrador y cambió de partido al PAN cuando le convino a sus intereses particulares, era la que más festejaba desde tribuna y en conferencia la petición del departamento de Estado norteamericano, lo cual fue tildado por los morenistas como “vendepatrias”.
El affaire sinaloense no terminó para Morena con el fin del periodo ordinario cuando la senadora presidenta de la mesa directiva, Laura Itzel Castillo, tocó la campana y más tarde inició los trabajos de la Comisión Permanente. En medios siguieron las declaraciones del senador Mier pidiendo las pruebas y las del coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, asegurando que se trataba de un tema político.
“Esto es apenas el principio”, dijo un legislador de oposición, a lo que un reportero agregó: “Así es, pero que nadie eche sus barbas a remojar, faltan los de otros partidos que están también involucrados con el Cártel de Jalisco, los de Michoacán, Guerrero, Morelos, Chiapas, Quintana Roo…”.