Invasión de Israel a Palestina y Líbano
¿Quién detendrá a Israel?
¿Qué hacer con Israel? Por qué sigue causando tanto daño sin que ni la ONU, ni los países árabes ni la Unión Europea puedan detenerlo ante la evidencia de pueblos arrasados, con campos donde se han dejado caer químicos para impedir su producción por varios años.En Medio Oriente se dilapida el dinero en armas y se busca ante todo a destruir y escamotear la paz, aunque se hace gran escándalo para buscarla haciendo mucho ruido con el resultado de pocas nueces. Se mencionan intercambios entre diferentes países para alcanzar la utópica paz, en medio de los bombardeos y de la destrucción que ha encabezado Estados Unidos con su alfil Israel, haciendo la guerra a Irán y acabando con Gaza, Cisjordania y Líbano alardeando con una narrativa creada para desacreditar lo que no les conviene y, en cambio, buscar la aceptación de una mentira tras otra.
Con la distracción de lo que acontece con el cierre del estrecho de Ormuz, que está causando serios estragos a la economía mundial, Israel se ha posesionado ya de medio territorio de Gaza arrebatada a los palestinos, cancelando la posibilidad de creación del Estado de Palestina. Además, por medio de una cruenta guerra, ocupa ya 20% del territorio libanés, siendo el sur fértil con sus recursos acuíferos, el más afectado.
En esa parte del territorio vive la mayoría de la población musulmana chiita, de allí que de inmediato se le relacione con Hezbolá, quizás por dar su voto al Partido de Dios, no por empuñar las armas. Y sin duda alberga luchadores de esa milicia a la que –por decisión occidental– se antepone el calificativo de terrorista. Lo cual no justifica la muerte de tantos civiles, entre los cuales se encuentran decenas de niños; ni la destrucción de la infraestructura civil –condenada por las leyes internacionales– construida por libaneses a lo largo de los años. Todo lo que de acuerdo con los organismos especializados significa un atraso de más de 70 años en su desarrollo humano.
El nuevo cese al fuego el 7 de abril, según Benjamin Netanyahu, fue asumido por Israel, pero advirtió que continuará bombardeando Líbano hasta concluir el trabajo; es decir, hará la guerra pese a todo. En el campo contrario, el secretario interino de Hezbolá, Naím Qassem, dice sostener los esfuerzos de su aliado el presidente del parlamento libanés, Nabih Berry, para alcanzar una solución diplomática. Está visto que los actores de esta guerra son principalmente Israel y Hezbolá, no obstante, la convocatoria del presidente Trump para negociar la paz es entre Israel y Líbano, cuando la guerra es ante todo con Hezbolá, fuera de las negociaciones. Líbano apela a la resolución 1701 del Consejo de Seguridad que puso fin a la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá; sin embargo, han tenido lugar al menos tres guerras, con estragos para el país.
Después de los violentos ataques recientes del ejército israelí, que han dejado cerca de tres mil muertos, más de 50 aldeas destruidas, quedando sólo los escombros, casas e infraestructura, cuya consecuencia ha sido la interrupción de las comunicaciones en ataques deliberados, el país ha quedado partido en dos, siguiendo el trazo del río Litani, con una longitud de aproximadamente 140 kilómetros, desde las cercanías de Baalbek hasta la costa con la ciudad histórica de Tiro a la que provee de agua a sus más de cien mil habitantes. Seis mil hectáreas de tierras han quedado canceladas sin población que las trabaje, con las consecuentes repercusiones, la escasez de alimentos, más problemas sobre los ya existentes en un país con la economía en el abismo. Por ejemplo, ahora está solicitando mil millones de dólares al FMI para enfrentar la destrucción, sin que se pueda prever el éxito.
¿Qué hacer con Israel? Por qué sigue causando tanto daño sin que ni la ONU, ni los países árabes ni la Unión Europea, puedan detenerlo ante la evidencia de pueblos arrasados, con campos donde se han dejado caer químicos para impedir su producción por varios años. Pueden verse en Google las imágenes de los pueblos destruidos en el condado de Jbeil o en Nabatiye, donde no ha quedado rastro de sus antiguos emplazamientos.
Los señalamientos contrarios a las acciones de Israel han ido apareciendo lenta, pero con frecuencia. España, Irlanda y Eslovenia han propuesto la suspensión del Acuerdo de Asociación de la Unión Europea con Israel desde Luxemburgo el 20 de abril (2026). La jefa de la diplomacia europea, Kaya Kallas apareció junto al primer ministro palestino, Mahomed Mustafá, cuando se dio a conocer dicha propuesta, lo cual tiene un fuerte sentido simbólico.
Se dio como consecuencia de la indignación que ha causado el gobierno de Benjamín Netanyahu por tres puntos:
- La aprobación de la pena de muerte exclusiva dedicada contra los palestinos.
- La fuerte ofensiva en el sur de Líbano.
- La violencia desatada por los colonos extremistas en Cisjordania.
De los 27 países europeos convocados, sólo falta convencer a Alemania, a Hungría y a la República Checa porque se requiere al menos la votación de un 55% para lograr la mayoría calificada con 15 Estados miembros, que representen 65% del total de la población, un porcentaje para lo cual es necesario contar con un país grande como Alemania.
Hay que mencionar que su canciller Friedrich Merz ha ido endureciendo la posición de un país que siempre se ha mantenido al margen de las llamadas de atención para Israel, porque le pesa la culpa del holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial. Advirtió a Netanyahu que “no debe haber una anexión de facto de Cisjordania” y ya había suscrito la declaración conjunta de todos los Estados miembro de la Unión Europea por el “carácter discriminatorio” de la ley israelí que establece la pena de muerte para los palestinos.
En otro lugar central del mundo, en Washington, debido a las condiciones causadas por la guerra en Irán y por la invasión a Líbano, un grupo inesperado de 36 senadores demócratas ha votado el 15 de abril por impedir la venta de bombas de media tonelada a Israel, mientras que 40 elegidos demócratas e independientes, quieren evitar la venta de bulldozers como los utilizados en Gaza y en Líbano para destruir pueblos y barrios enteros, arrasando con casas, fuentes de agua, escuelas, hospitales. No es suficiente, pero significa una docena de voces más que en el pasado reciente. Y, como expresaron: “Nos oponemos a las acciones que comprometen a Estados Unidos en un conflicto no autorizado en Irán, desprovisto de una estrategia clara, sin autoridad legal, ni horizonte preciso”, según un comité encabezado por los senadores Alex Padilla y Adam Schiff de California. Entre los argumentos están la guerra impopular realizada sin conocimiento del Congreso, financiada por los contribuyentes en detrimento de sus ingresos económicos.
Todo lo cual se expresa en las posiciones políticas que se juegan en las próximas elecciones intermedias de noviembre. De acuerdo con un sondeo del Pew Research Center del 7 de abril, 80% de los demócratas y de sus simpatizantes tienen una opinión desfavorable hacia Israel, una cifra récord. Incluso varios de los progresistas han insistido en cortar también el apoyo estadunidense para armas defensivas como el Domo de acero.
Es tal la oposición que el centro de reflexión liberal proisraelí J. Street ha llamado a considerar a Israel como un “aliado ordinario” y no con la excepcionalidad de la que se ha beneficiado. Asimismo Amos Hochstein, el antiguo consejero del presidente Joe Biden, ha dicho que Benjamin Netanyahu “ha sacrificado los intereses israelíes a Estados Unidos” destruyendo la relación privilegiada de Tel Aviv en Washington.
También ha disminuido entre los republicanos la opinión favorable a Israel y 57% lo ven negativamente, siete puntos abajo del año pasado, según la encuesta. Otro ejercicio transpartidario reveló que 60% de los estadunidenses muestra una idea desfavorable de Israel, casi 20 puntos arriba que en 2022. Y una visión muy desfavorable alcanza hasta 28%, más del triple de hace cuatro años.
Los representantes de la sociedad civil y sus mismos componentes, como en los casos señalados, es decir, los ciudadanos de Estados Unidos, de Europa, de Israel y los demás países involucrados, son quienes aún quedan para detener el uso de las armas y erradicar el odio para poner fin a las guerras.