Teatro/De este lado
“Rosa Roja”, Rosa Luxemburgo la comunista
Rosa roja, escrita y dirigida por José Luis Cruz, revive momentos fundamentales en la vida de Rosa Luxemburgo desde una perspectiva lúdica, comprometida y contestataria, que no olvida lo íntimo y personal.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Rosa Luxemburgo (1871, Polonia-1919, Alemania) fue una filósofa y activista que renovó los principios marxistas y se enfrentó con el poder zarista y con los reformistas de su propio partido, que aprobaban el inicio de la primera Guerra Mundial. Perseguida, encarcelada y siempre defendiendo los intereses de los trabajadores, considerándolos los protagonistas, y no subordinados, de la lucha, fue asesinada durante el levantamiento espartaquista, impulsado por ella, que contravenía el nacionalismo y el belicismo.
Rosa roja, escrita y dirigida por José Luis Cruz, revive momentos fundamentales en la vida de Rosa Luxemburgo desde una perspectiva lúdica, comprometida y contestataria, que no olvida lo íntimo y personal. Libremente, con imágenes a través de acciones, coreografías, secuencias de movimiento, escenas evocativas, discursos y palabras que nos permiten conocer, sin tanta información, lo que ella fue, cómo se relacionó con su contexto y sus colegas y cómo era su pensamiento. De total actualidad.
Cuatro actrices fabulosas: Gabriela Betancourt, Georgina Rábago, Angélica Lara y Alicia Jiménez, encarnan personajes que la rodearon, y a la misma Rosa en sus diferentes facetas. Conforman un cuerpo único, a la vez que son otros/otras diferentes a ella. Crean el ambiente, el contexto y las situaciones dramáticas que vivió la filósofa marxista. Son actrices de tesituras complementarias que el director encauza y ellas profundizan para lanzar con palabras su ideario y mostrarse vulnerables y combativas. Combinan la naturalidad y la emotividad; la seriedad y la energía de luchadoras revolucionarias.
En un primer momento exponen la muerte de Rosa Luxemburgo como un coro. Habla ella desde el río donde la lanzaron; desde ese no existir y existir. Se ve a sí misma al mismo tiempo que son narradoras del acontecimiento. Entran y salen del personaje como si fueran ellas y otras que continuarán su revolución.
A través del teatro físico y la coreografía de Angélica Lara, José Luis Cruz muestra escenas sobre los viajes constantes que tuvo que realizar Luxemburgo: cuando huyó por la persecución que sufría o cuando fue a congresos del Partido Comunista o Social Demócrata; Suiza, donde realizó sus estudios, Londres, Francia y Alemania donde radicó después de casarse con Gustav Lübeck y adquirir la nacionalidad alemana. Mujeres con maletas yendo y viniendo, un pequeño tren que gira sobre unas vías circulares; un libro tridimensional con objetos miniatura con el que describe literariamente lo que ve desde el hotel o la ciudad a la que llega.
Con el vestuario de Ainé Martelli, también productora y realizadora de Rosa Roja, en colaboración con Lilian Aguilar, nos ubican, con una estética exquisita, en la época y el entorno en el que se movía.
Hay muñecos, manipulados por las actrices, que desde la farsa muestran a los colegas con los que se enfrentó: viejos reformistas, tosijosos y retrógrados machistas. Una escena donde las cuatro actrices representan a cuatro revolucionarias de su tiempo: Rosa con su concepto de lucha de clases antes que la feminista; su amiga alemana y compañera de lucha Clara Zetkin, la anarquista Ema Godman, y Alejandra Kollontai, pionera del feminismo y la liberación sexual.
Cerca del final, el director y autor desarrolla, junto a la asertiva iluminación de Carlos Mendoza y el trabajo sensible de las actrices, una hermosa escena de tres mujeres durmientes en las que retoma las cartas de amor a su esposo entrelazadas con sus declaraciones políticas.
El autor y director de Rosa Roja, que se presenta este viernes y sábado en el Círculo Teatral junto con su gran equipo de actrices, nos refresca la memoria, desde lo escénico y poético, de una mujer olvidada y menospreciada por la historia -tanto la del poder como la de la oposición-, que revolucionó el pensamiento político y social de su tiempo, luchó por la paz y criticó el nacionalismo y la guerra imperialista que, en este siglo XXI, está destruyendo al planeta.