Opinión
Crisis en el Politécnico
Denuncias de corrupción, malversación de fondos y represión a la comunidad estudiantil son algunas de las quejas que ponen en cuestionamiento la probidad de la dirección.La llegada de Arturo Reyes Sandoval a la dirección del Instituto Politécnico Nacional en 2020 ha sido más que polémica. Estudiantes becados en el extranjero han sido abandonados, los que están en los planteles del país se quejan de que no hay recursos necesarios para sus investigaciones, el equipo de futbol americano también está en el desamparo. Denuncias de corrupción, malversación de fondos y represión a la comunidad estudiantil son algunas de las quejas que ponen en cuestionamiento la probidad de la dirección.
Ante señalamientos de supuestos malos manejos en la Fundación Politécnico, el pasado 6 de mayo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pidió que se investigaran los problemas y acusaciones al director del instituto.
Además, propuso una consulta para la elección de la dirección del IPN en diciembre próximo y advirtió que “si hay alguna irregularidad, que se investigue”.
“Es más, se me acaba de ocurrir: vamos a hacer una consulta en el Poli para la próxima dirección, vamos a democratizar la elección del director del Politécnico Nacional, o directora, en una consulta para que la comunidad elija a tres. Toda mi vida luché en la UNAM para que eso fuera así; una consulta para ver qué la gente opina, quién puede ser el mejor director o directora”, propuso la presidenta.
En la lista de acusaciones en primer lugar está la denuncia de la Fundación Politécnico en contra el director general, Arturo Reyes Sandoval, por presunto desvío de recursos públicos hacia una asociación civil o patronato denominado Corazón Guinda y Blanco, ante lo cual la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación para esclarecer responsabilidades.
Dentro de estas acusaciones se señala también a la actual secretaria de Administración, Ana María Arrona, por su presunta participación en la creación del patronato cuestionado, en el cual habría una red de intereses que involucra a funcionarios, familiares y aliados estratégicamente posicionados.
El problema con el patronato es que a través de éste el director del IPN, Arturo Reyes Sandoval, y otros funcionarios de esa institución, comenzaron a cobrar como “donativos” de más de 211 mil estudiantes, conceptos de inscripciones, exámenes de admisión y otros trámites escolares.
Las inscripciones al nuevo semestre y el pago para acceder a los exámenes de admisión ya se depositaban en cuentas del Patronato. Al darse cuenta de la ilegalidad, directivos del IPN intentaron borrar su rastro en la asociación que ahora recibe los donativos, durante una asamblea realizada en septiembre del año pasado.
Además de Reyes Sandoval, en la operación del nuevo patronato participaron Javier Tapia Santoyo, antes de ser destituido como secretario de Administración del IPN, por una investigación sobre enriquecimiento ilícito y desvío de recursos; el abogado Marx Yazalde Ortiz; y el secretario general, Ismael Jaidar Monter, entre otros.
Los malos manejos de la directiva politécnica han generado inconformidades entre la comunidad estudiantil, que ha reaccionado con movilizaciones y protestas como la que se vio el 17 de abril, cuando un grupo de alumnos tomaron un estudio del Canal 11 y trasmitieron a nivel nacional sus quejas contra el director del instituto.
“Hoy el IPN sufre la falta de recursos, apoyos y el conflicto de cómo se malversa el presupuesto federal y las aportaciones voluntarias de egresados. Ver quién se queda con el presupuesto del instituto”, acusó una de las jóvenes involucradas en la protesta ante las cámaras de televisión.
El nivel del escándalo llegó hasta la conferencia mañanera del 6 de mayo y la presidenta Sheinbaum comentó si en el caso de Javier Tapia ya se estaba investigando y que “si cometió alguna irregularidad tendrá que ser sancionado”.
Mientras que del director y la fundación advirtió: “Le pedí que haga público por qué hubo este problema con la fundación, que lo explique, qué problemas hubo con la fundación para tomar la decisión de cerrar esa fundación, porque no había transparencia en el uso de los recursos, de acuerdo con lo que me planteó. No va a haber ningún problema con el Politécnico”, declaró.
Y se comprometió a que se hiciera una consulta abierta en el Poli para elegir a la próxima dirección.
Mientras tanto, siguen las inconformidades entre la comunidad estudiantil, que ya amenaza con movilizaciones en víspera del inicio del Mundial de Futbol en junio entrante.