Presidencia

Una presidenta presionada

En su persona no se advierte la autoridad republicana ni en sus súbditos la voluntad de obedecerla. Los morenos añoran el sonido del látigo al que estuvieron acostumbrados durante el sexenio pasado y en su paso por el PRI.
viernes, 29 de agosto de 2025 · 05:00

Algo le está pasando a la presidenta Sheinbaum. Se ve presionada. En sus declaraciones hay exageración y frecuentemente omisiones; en muchas ocasiones son inoportunas y desafortunadas. Sus ataques son innecesarios e infundados. Hay de todo: 

Negar la colaboración con la DEA en la investigación del narcotráfico en México es querer tapar la luna con un cabello, o el sol con un dedo. Sus declaraciones, por el lado que se les vea, son inapropiadas y con cierta dosis de faltar a la verdad.

Para desvirtuar la afirmación del presidente Trump, en el sentido de que los gobernantes mexicanos le hacen los mandados, salió con el mensaje de que en México quien manda es el pueblo; decirlo es recurrir a una figura retórica, muy usada por los gobernantes priistas, y, por esa razón, está gastada. Además, no corresponde a la realidad; pocos mexicanos estarían dispuestos a aceptar que son los mandones.

El colmo de los absurdos fue negar, en un país inmensamente guadalupano, que la Virgen de Guadalupe hace milagros. Nuestra presidenta, de manera innecesaria, mentó la soga en la casa del ahorcado. Cómo se le fue a ocurrir salir con ese dicho en México. En Israel o en Suiza, afirmarlo, no hubiera tenido ninguna consecuencia, pero no en nuestro país. Ella no tuvo en cuenta, y no hubo alguien que se lo recordara, que el grueso de quienes votaron por ella son guadalupanos.

Sheinbaum y la imagen de la Virgen de Guadalupe en su falda. Campaña presidencial. Foto: Especial 

Ella, que no es creyente –y muy su derecho–, durante la campaña para llegar a la Presidencia de la República usó una falda en la que estaba estampada la Virgen de Guadalupe, la imagen de la “santa que no hace milagros”; al hacerle notar que era inadmisible que una incrédula hiciera eso, nos prometió que sus asesores nos darían una explicación; no la han dado y mucho menos satisfactoria. No quiero creer que apostó a la desmemoria o que recurrió a esa maniobra con el fin de ganar votos. Sería muy censurable y algo que, en teoría, no va con la Cuarta Transformación, que tiene una manera diferente de hacer política.

Si bien muchos mexicanos pudieran estar de acuerdo con lo que dijo, no urgía que lo dijera. 

Que no me digan que la presidenta ignora lo dispuesto en los artículos 24, 40 y 130 constitucionales, que garantizan la libertad religiosa, el respeto a las creencias, la existencia de un estado laico y la separación de las autoridades civiles de las religiosas.

Dado que improvisar no es su fuerte, debería pensar en espaciar sus mañaneras. Urge que lo haga. Se le ve presionada.

Como no tiene la facilidad para mentir que tiene AMLO –éste, por más que mintió, mucha gente le siguió creyendo–, debe cuidar lo que dice.

En su persona no se advierte la autoridad republicana ni en sus súbditos la voluntad de obedecerla. Los morenos añoran el sonido del látigo al que estuvieron acostumbrados durante el sexenio pasado y en su paso por el PRI. 

De lo contrario, eso implicaría cesar a Mario Delgado, orillar a Adán Augusto López a separarse del cargo para aclarar las sospechas –que llegan a acusaciones– que existen respecto de su actuación como gobernador de Tabasco, impedir la reelección de Ricardo Monreal y de Félix Salgado Macedonio, poner en su lugar a Fernández Noroña y mandar de vacaciones permanentes a Andy. Cuando eso ocurra creeremos que asumió el poder en los términos que determinan la Constitución y la costumbre.

La caída de Andy es cosa de tiempo; a él no lo va a cesar, sería un rompimiento peligroso e innecesario; él solo se está cesando. En este momento, dado el desprestigio en que ha caído, debe ser enviado al rincón del olvido con unas orejas de burro en la cabeza, es decir, debe ser enviado como embajador a Senegal, Etiopía o Nigeria. 

Andy. "Extenuantes jornadas de trabajo". Foto: Especial

Sólo a él se le ocurre decir que está cansado y que necesitaba vacaciones en primera plus. Ciertamente intentó defenderse; mejor que no lo hubiera hecho; en ningún momento acreditó el origen de los recursos que ha usado para darse la vida que lleva y los viajes que realiza.

Por nuestra parte, como ciudadanos, tendremos resignarnos a vivir sin autoridad.

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