Marcha 8M

Marcha 8M: mujeres de Latinoamérica protestan contra desigualdad y la violencia física y sexual

Para la investigadora y activista Estefanía Vela, directora ejecutiva de la ONG mexicana Intersecta que promueve políticas públicas para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, el vuelco de la región hacia la derecha puede implicar para las latinoamericanas el “regreso a roles tradicionales”
domingo, 8 de marzo de 2026 · 11:02

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Las mujeres latinoamericanas convocaron este domingo a movilizaciones en diferentes ciudades de la región en el Día Internacional de la Mujer para levantar sus voces contra la desigualdad y la violencia física y sexual que padecen al menos una de cada tres mujeres en Latinoamérica.

En esta oportunidad las movilizaciones tendrán como tema central los “derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas”, que propusieron Naciones Unidas para conmemorar la fecha y sensibilizar sobre las barreras que limitan el acceso igualitario a la justicia y los derechos humanos.

Los cambios en la balanza política de Latinoamérica, que se ha inclinado en los últimos meses hacia la derecha tras los triunfos electorales de José Antonio Kast en Chile, Nasry Asfura en Honduras y Laura Fernández en Costa Rica, han generado preocupación entre activistas y especialistas que temen que puedan darse retrocesos en las conquistas que han logrado las latinoamericanas en las últimas décadas.

Los temores se han visto avivados por las medidas adoptadas en Argentina por el presidente ultraderechista Javier Milei —aliado del mandatario estadounidense Donald Trump—, quien eliminó hace casi dos años la subsecretaría contra la violencia de género y recortó subsidios y programas de protección social a las mujeres como parte de sus políticas de reducción de gastos.

Para la investigadora y activista Estefanía Vela, directora ejecutiva de la ONG mexicana Intersecta que promueve políticas públicas para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, el vuelco de la región hacia la derecha puede implicar para las latinoamericanas el “regreso a roles tradicionales” y afectar las conquistas de los últimos años.

Pese a ello, en otros países de la región como México —con graves problemas de violencia y desigualdad— se han comenzado a dar cambios a favor de los derechos de las mujeres durante el gobierno de Claudia Sheinbaum, que en octubre del 2024 se convirtió en la primera mujer en llegar a la presidencia en México.

Entre sus primeras medidas, Sheinbaum —quien se identifica de izquierda— promovió reformas , que luego respaldó el Congreso, para fortalecer la protección de las mujeres, asegurar la igualdad salarial con los hombres y obligar a las fiscales a que investiguen con perspectiva de género los asesinatos de mujeres.

Violencia y desigualdad

Según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante 2024 al menos 3.828 mujeres fueron víctimas de feminicidio o muerte violenta por razón de género en 26 países y territorios de la región, lo que se tradujo en 11 muertes violentas diarias por razón de género.

Para 2024, la tasa más elevada de muertes violentas en la región la tuvo Honduras con 4,3 casos por cada 100.000 mujeres, seguida de México, Guatemala, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Bolivia.

En cuanto a agresiones físicas o sexuales, el panorama de la región también es dramático. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus socios de Naciones Unidas, para 2023 en Latinoamérica una de cada tres mujeres de 15 años o más sufrió violencia física o sexual en algún momento de su vida.

La violencia que enfrentan las latinoamericanas se da en un contexto de limitaciones de acceso a la justicia.

ONU Mujeres, organismo de Naciones Unidas que defiende la igualdad de género, reconoció esta semana en un comunicado que a pesar de que 87 países han promulgado leyes contra la violencia doméstica y más de 40 han reforzado en la última década la protección constitucional de las mujeres y niñas, la estigmatización, la culpabilización de las víctimas, el miedo, el desconocimiento de los mecanismos y la desconfianza institucional continúan obstruyendo la justicia.

Como ejemplo de ello se citó el caso de México, donde sólo el 13,1% de las mujeres que sufrieron violencia física o sexual de parte de sus parejas presentan denuncias ante las autoridades.

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