Crisis de desapariciones en la CDMX
Madres buscadoras a aficionados del Mundial: “Si alguno viene y desaparece, no lo van a encontrar”
Con la consigna “No jueguen con nuestro dolor”, familias de desaparecidos en la Ciudad de México se alistan para protestar en la inauguración del Mundial. Sólo en los primeros tres meses de 2026 hay 711 casos en la capital del país, con 251 aún no localizados.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– “¡No jueguen con nuestro dolor!” Con esa consigna familias de desaparecidos en la Ciudad de México se alistan para protestar en la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA y colocar su reclamo en el principal escaparate internacional.
Mientras los gobiernos federal y locales aceleran obras, recursos y publicidad para el torneo, los manifestantes siguen buscando a sus hijos entre investigaciones estancadas, protocolos incumplidos, evidencias perdidas y una “crisis de desaparición e identificación forense” que, denuncian, es relegada por las autoridades.
El Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por la morenista Clara Brugada, también se prepara para recibir a turistas, cámaras y espectáculos en una urbe que en los primeros tres meses de 2026 registró 711 reportes de personas desaparecidas, con 251 aún no localizadas, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).
Lo anterior quiere decir que este año se reportaron un promedio de 8.3 desapariciones diarias en la capital mexicana.
De acuerdo con los registros, el caso más atiguo data de enero de 1952; así, la CDMX acumula un total de seis mil 16 personas desaparecidas y no localizadas hasta el cierre de esta edición.
Los números tienen nombre y apellido. Está, por ejemplo, el de Ana Ameli García Gámez, desaparecida el 12 de julio de 2025 en el Pico del Águila del Ajusco, en Tlalpan, cuando tenía 19 años.
También Olin Hernando Vargas Ojeda, secuestrado y desaparecido la noche del 26 de noviembre de 2024, con solo 24 años, tras ser inducido con engaños al Valle del Tezontle, también en el Ajusco, una zona en el sur de la ciudad que se encuentra a sólo 15 kilómetros del estadio sede, que el 11 de junio próximo se convertirá en el único coloso en el mundo en recibir tres veces la inauguración del Mundial.
Historias de la protesta
En entrevista con Proceso, las familias de ambos jóvenes, estudiantes de la UNAM, exponen la desaparición de sus hijos y la manera en la que las instituciones reaccionaron –o no reaccionaron– a sus casos.
En el caso de Ana Ameli García Gámez, su madre, Vanessa Gámez, denuncia que desde las primeras horas de la desaparición enfrentó una reacción institucional que, a su juicio, fue tardía e ineficaz:
La respuesta no es inmediata, aunque hay un Protocolo Alba para perspectiva de género, por ser joven de 19 años; ella es una estudiante, pues niña de casa que solamente fue a hacer senderismo. Entonces, te das cuenta de toda la deficiencia que existe dentro de las autoridades.
Además, considera que las líneas de investigación pueden ser insuficientes y exponer los casos a la pérdida irreparable de un tiempo vital en la localización de personas:
“Se hicieron tres –casi cuatro– semanas intensas de búsqueda pensando que podía haber sido un accidente, y se perdió tiempo en que se reconociera que el Ajusco es un lugar donde existen bandas de crimen organizado, desde el robo a mano armada o robo a transeúnte, robo de autopartes, hasta crimen organizado en donde tenemos talamontes, tenemos cárteles.
“Después de ocho meses tampoco sabemos nada, ni tenemos una pista certera qué seguir porque no se han desahogado o descartado las primeras líneas de investigación”, agrega la madre.
El caso de Olin Hernando Vargas Ojeda también expone la actuación tardía de las autoridades. Su padre, Fernando Vargas, denuncia abandono institucional desde el primer momento:
“Desde las primeras horas tuvimos comunicación con el entonces fiscal Ulises Lara (actual fiscal especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la Fiscalía General de la República, FGR) y simplemente se limitó a decirnos que presentáramos nuestra denuncia en el Ministerio Público. El Ministerio Público no nos recibió la denuncia ni tampoco la policía nos prestó ayuda”.
El padre buscador también expone pérdida de evidencia, retrasos en su análisis y falta de seguimiento a líneas de investigación:
“Nosotros responsabilizamos a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la integridad de la vida de nuestro hijo, precisamente por esos errores cometidos desde el primer momento sin seguir protocolos de búsqueda ni de investigación en estos delitos de secuestro y de abuso.
“Yo diría que hay una crisis institucional de muchas autoridades, de muchas reglas de competencia, fiscalías generales, fiscalía local, policía y ninguna da resultados.
“Esto también habla de lo que se ha escrito sobre el grado de impunidad del delito de desaparición de personas, que es de casi de 100%; o sea, es absoluta la impunidad en este tipo de delitos”, añade.
Ambas familias se presentaron en las instalaciones de Proceso con las fichas de desaparición de sus hijos impresas y una manta en la que escribieron: “¡Que no se juegue con nuestro dolor! Seis mil desaparecidos en la CDMX”.
Vanessa Gámez fue clara sobre su posición:
Si a Ameli le gustara el futbol, hoy no va a estar para verlo; si a Hernando le gusta el futbol, tampoco va a estar para ver el Mundial, y eso es lamentable porque en nuestras casas hay sillas vacías, hay comedores que lo siguen esperando. No sabemos si comen, ni siquiera sabemos si están vivos o qué les han hecho. Y eso debe doler, eso debe causar dolor.
Desapariciones desplazadas
Para los padres de los desaparecidos protestar en un torneo global les permite “mostrar al mundo que sí hay una crisis de desaparición y que no es seguro venir a México; y que a nuestra presidenta (Claudia Sheimbaum) y a nuestras autoridades lo que les interesa es solamente el Mundial. Eso es lo que les importa, y no lo que estamos sufriendo, el dolor que estamos viviendo de no tener a nuestros hijos, a nuestros familiares que han sido desaparecidos, que han sido privados de su libertad ilegalmente”, deplora Gámez.
Lo que las familias buscan, de acuerdo con sus propias palabras, no es reventar el torneo internacional ni confrontarse con quienes asistirán a los partidos de futbol. Quieren irrumpir en la narrativa oficial del Mundial con una realidad que, sostienen, está siendo desplazada.
Penny Ramírez, asistente de incidencia del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (Ibero), lo describe así: “Muchas veces sienten abandono institucional y que están solos, y ellos otra vez quedan un poco como hacia la deriva cuando repente llega un evento de tal magnitud y toda la atención se vuelve hacia este evento deportivo”.
La especialista explica que la inconformidad se vincula con compromisos pendientes en materia de búsqueda e identificación forense.
Hay una deuda muy grande con las familias en cuestión de infraestructura para la búsqueda de desaparecidos (...) Llevan meses prometiéndoles que ya va a estar el Centro de Identificación Forense y el Centro de Resguardo Temporal y no hay una claridad de cuándo se va a entregar, pero sí hay una inversión millonaria en función de la infraestructura para el Mundial, pero no para las familias.
Ha pasado casi un año desde que la jefa de Gobierno presentó la Estrategia de Búsqueda y Localización de Personas 2025-2030, el 28 de abril de 2025. Los centros mencionados por Ramírez forman parte de los compromisos asumidos por la mandataria en ese entonces, que continúan pendientes.
Llamado a la afición
Los padres de Ana Ameli García Gámez y Olin Hernando Vargas Ojeda adelantaron que la movilización está planteada para desplegarse en los accesos al coloso de Santa Úrsula durante la inauguración del Mundial.
Los acompañarán familias buscadoras independientes y colectivos de la Ciudad de México, entre ellos Una Luz en el Camino, Hasta Encontrarles, Mariposas, Armadillos –que participan de forma solidaria–, Buscando a Pamela Volante y Familias Unidas por una Causa.
Los manifestantes prevén distribuirse en distintos puntos de ingreso, incluso en zonas cercanas al estadio, para visibilizar los casos antes de que los aficionados entren al juego.
La dinámica central consistirá en el uso de playeras blancas y fichas de búsqueda con los rostros y datos de los desaparecidos. Para organizar la participación, prepararon un registro mediante código QR que permitirá inscribirse a quienes deseen sumarse, ubicar puntos de encuentro y acceder a fichas para imprimir o portar durante la jornada mundialista.
La intención es que los asistentes al partido también participen en la visibilización, ya sea portando las fichas o mostrándolas durante el evento, de modo que los rostros de los desaparecidos estén presentes tanto en los accesos como dentro del estadio aprovechando la exposición mediática y la transmisión internacional.
“Solamente quienes tienen el recurso podrán entrar a ver este espectáculo, pues que lo hagan, que nos ayuden de esa manera, que se pongan de blanco, que se impriman una ficha; si tuvieron para un boleto de más de 100 mil pesos, podrían imprimir una ficha de un desaparecido y dentro del estadio mostrarla”, pide Vanessa Gámez.
Además de la intervención en el entorno del estadio, las familias ya comenzaron a llevar el reclamo a embajadas de países participantes en el Mundial, donde buscan compartir cifras y advertir sobre esta crisis de inseguridad en México: "(Queremos) decirles que si alguno de sus ciudadanos viene y desaparece, no lo van a encontrar, no lo van a buscar porque no hay recursos".
Sandra Delia Ojeda Rivera, la madre de Olin Hernando Vargas Ojeda, hizo un cálculo simbólico para dimensionar la magnitud de la problemática: “Si en el Mundial tratáramos de darle un lugar a nuestros desaparecidos en el Estadio Azteca, es insuficiente, necesitamos dos estadios para colocar a nuestros desaparecidos”.