CDMX
Mundial 2026 en CDMX: Tranviarios mantienen amenaza de huelga, pese a negociaciones
El emplazamiento a huelga fijado para el 3 de marzo mantiene en tensión a autoridades y usuarios, ya que un paro del Trolebús, Tren Ligero y Cablebús afectaría a cerca de un millón de personas cada día.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La preparación de la Ciudad de México para el Mundial de Futbol avanza con un sistema de transporte eléctrico cuya operación sigue sujeta a una negociación laboral sin cerrar, pues aunque la administración de Clara Brugada acordó con la Alianza de Tranviarios de México (ATM) un incremento salarial que evitó la suspensión inmediata del servicio, el emplazamiento a huelga continúa activo y la organización fijó como límite el primer minuto del 3 de marzo.
“Estamos en una negociación firme”, declaró en entrevista con Proceso el secretario general de la ATM, Gerardo Martínez Hernández, quien advirtió que si para entonces no existen acuerdos firmados sobre seguridad laboral, contratación, capacitación, herramientas de trabajo y operación ante la ampliación del servicio, el paro laboral permanece como posibilidad.
Desde el inicio de 2026, la organización sindical había advertido la suspensión de actividades prevista para el 21 de enero, pero la fecha fue aplazada al 4 de febrero tras una reunión con el titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi), Héctor Ulises García Nieto, decisión que fue sometida a votación en la asamblea de la Alianza.
Ese mismo día, a las 19:00 horas, la ATM presentó formalmente el emplazamiento ante el Tribunal Laboral de la Ciudad de México mientras se mantenían abiertas las mesas institucionales.
A lo largo de ese periodo, el Trolebús, Tren Ligero y Cablebús —operados por el Servicio de Transportes Eléctricos (STE)— continuaron en funcionamiento para no afectar a la población usuaria.
La huelga fue aplazada una vez más para el 3 de marzo y el 10 de febrero se dio a conocer el primer acuerdo alcanzado entre el gobierno capitalino y los tranviarios: un incremento salarial general de 3.5% con ajustes diferenciados por categoría y aumento en vales de despensa, lo cual fue presentado por la Semovi como una instrucción de la jefa de Gobierno y quedó sujeto a formalización mediante minuta de trabajo y registro ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral.
La discusión ocurre mientras la autoridad busca garantizar movilidad continua en un periodo en el que la ciudad proyectará su funcionamiento ante visitantes nacionales y extranjeros que llegarán a la capital mexicana para la Copa Mundial de Futbol.
Al ser cuestionado sobre el contexto del evento y la posibilidad de la huelga, Gerardo Martínez reiteró: “Para nosotros es igual de importante el aumento salarial que la seguridad de los trabajadores. Todo eso se tiene que garantizar, por eso yo le dije al secretario: ‘me regreso al periodo de prehuelga para poder arreglar todo esto, antes de que vayamos al primer minuto del 3 de marzo’”.
El líder sindical aseguró que percibió un temor por parte de las autoridades ante la posibilidad de no llegar a un acuerdo y que estalle el paro laboral que significaría un colapso en la movilidad de la CDMX.
Favorece coyuntura del Mundial
La dimensión del sistema involucrado explica la presión institucional: el transporte eléctrico —Trolebús, Tren Ligero, Cablebús y la línea metropolitana Santa Martha-Chalco— moviliza diariamente cerca de un millón de personas.
Más aún, de cara al evento internacional, la Línea 1 del Tren Ligero, que conecta el sur de la ciudad desde Tasqueña a Xochimilco, será uno de los ejes de movilidad que llevará a los aficionados al Estadio Azteca (ahora Estadio Ciudad de México), donde se celebrarán los cinco partidos de encuentro deportivo.
—¿Usted cree que la cercanía del Mundial de Futbol logró acelerar las negociaciones?
—Yo siento que en cierta forma sí, pero falta más. Yo creo que el Mundial o lo que venga, yo creo que el transporte público debe ser bien remunerado, debe ser bien cuidado.
—¿La huelga es viable o funciona principalmente como una herramienta de presión?
—No, yo creo que la huelga era inminente si no había una situación mejorada de los acuerdos, porque yo creo que aquí no podemos estar jugando con algo tan importante. Como le decía a Héctor Ulises sobre la huelga: la gente es la que también determina; yo creo que se le da esa fuerza a las bases.
Martínez es consciente de los esfuerzos en movilidad que Brugada ha promovido para recibir el Mundial; durante la entrevista se refirió a la adquisición de 17 unidades para el Tren Ligero, que contó con una inversión de mil 383 millones de pesos y permitirá incrementar la capacidad diaria del transporte de 130 mil a 250 mil usuarios, además de ampliar la flota de 20 a 37 unidades.
El líder sindical aplaudió estas mejoras, pero no dejó de señalar lo que considera el punto clave de las negociaciones, es decir, la base trabajadora, pues explicó que la incorporación de la flota incrementa la urgencia de regularizar condiciones laborales antes del evento: “¿Quién va a manejar esas unidades? Va a haber mucho trabajo: se requieren condiciones laborales dignas, mantenimiento, contratación. Si queremos un transporte óptimo para el Mundial se tiene que atender a esos trabajadores”.
Los acuerdos restantes
Aun con el acuerdo económico, la negociación permanece abierta porque los compromisos centrales no han sido formalizados. Martínez compartió que la Semovi debe entregar un borrador y posteriormente una minuta firmada donde queden asentadas obligaciones concretas de la autoridad sobre la operación del sistema. Mientras ese documento no exista, el sindicato mantiene el emplazamiento activo y en etapa de prehuelga.
Lo pendiente se refiere a las condiciones bajo las cuales funciona diariamente el transporte eléctrico: uniformes, prendas de protección, herramientas de trabajo, capacitación formal y la situación contractual del personal que ya opera el servicio, además de los recursos materiales necesarios para sostenerlo, incluidas unidades de mantenimiento, como grúas, pipas y camiones de apoyo técnico.
La dirigencia sostiene que esos elementos forman parte de la seguridad laboral y de la capacidad real de operación del sistema, por lo que deben quedar establecidos por escrito antes de retirar la amenaza de paro.
El proceso continuará en instancias laborales: el 19 de febrero habrá reunión en el Centro de Conciliación Laboral y el 23 ante el tribunal. El sindicato espera recibir previamente la propuesta formal comprometida por la autoridad y que en ella se fijen plazos de cumplimiento. Hasta entonces, el acuerdo salarial funciona solo como un avance parcial dentro de una negociación que la organización considera inconclusa.
“Espero, y él me lo dijo hace rato (Héctor Ulises García Nieto), que podamos llegar a un buen acuerdo. Quiero fechas, que lo veamos, pero que se arregle lo antes posible”, sentenció Gerardo Martínez.