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Colectivo acusa al INM de poner en riesgo a 800 migrantes que acampan en el Río Suchiate

El Colectivo de Monitoreo denunció las violencias que viven las personas en contexto de movilidad y con necesidades de protección internacional que se encuentran cerca del Río Suchiate en Ciudad Hidalgo, Chiapas.
jueves, 29 de febrero de 2024 · 20:11

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis; (apro).- El Colectivo de Monitoreo de la Frontera Sur, conformado por una veintena de organizaciones civiles defensoras de derechos humanos, denunciaron este jueves la inoperancia y discrecionalidad del Instituto Nacional de Migración (INM) en el Río Suchiate, donde, dijeron, “está poniendo en riesgo inminente a personas con necesidades de protección internacional".

Señalaron hoy que alrededor de 800 personas esperan respuestas del Instituto Nacional de Migración (INM) en campamentos con condiciones que ponen en riesgo su Integridad y que se han identificado hasta 80 tiendas de campaña en torno al Río Suchiate, habitadas principalmente por familias con niñas y niños de primera infancia.

En una misiva, el Colectivo de Monitoreo denunció las violencias que viven las personas en contexto de movilidad y con necesidades de protección internacional que se encuentran cerca del Río Suchiate en Ciudad Hidalgo, Chiapas.

Señalaron que son alrededor de 800 personas en campamentos están a la espera de respuesta por parte del Instituto Nacional de Migración (INM), sobre su traslado a Tapachula o Tuxtla Gutiérrez.

De acuerdo con la documentación realizada en las inmediaciones del río, señalaron que las personas están siendo obligadas a esperar hasta siete días en obtener respuestas por parte del INM y poder ser trasladadas hacia Tapachula o Tuxtla Gutiérrez.

Durante este tiempo, agregaron, no reciben ningún tipo de asistencia y, en tanto, han tenido que instalar campamentos.

Que se han identificado hasta 80 tiendas de campaña en esta área, habitadas principalmente por familias con niñas y niños de primera infancia que, ante la falta de protección y atención de las autoridades correspondientes, se ven forzadas a utilizar agua no apta para consumo humano, tanto para hidratarse y preparar alimentos, como para la higiene personal. Asimismo, no cuentan con acceso a servicios médicos y medidas de seguridad.

El Colectivo dijo que el personal de INM no brinda atención e información oportuna a las familias del campamento y de acuerdo a los testimonios de las mismas, de manera constante los agentes se burlan de ellas, la información proporcionada es confusa o falsa y, en general, predominan los tratos violentos y discriminatorios. “En conjunto, esto imposibilita que las personas y familias puedan dar seguimiento a sus procesos Migratorios”.

Expresaron que la falta de respuesta de las autoridades para el acceso a procedimientos efectivos de regularización que respondan a las necesidades de las personas, así como la presente carencia de infraestructura apropiada, la exposición a condiciones climáticas adversas, la prevalencia de enfermedades regionales como el dengue y zika, sumadas a la ausencia de servicios sanitarios básicos, acceso a agua potable, electricidad y de seguridad pública, reflejan la omisión del Estado y dejan en una desprotección total y en un ambiente de violencia, equiparable a condiciones que, en suma de factores, pueden considerarse entornos de tortura.

Indicaron que la persistencia de estas situaciones es responsabilidad directa del Estado mexicano, en tanto son consecuencia de la política migratoria mexicana, centrada en la contención y detención de las personas migrantes, así como la demora excesiva, deliberada y arbitraria de procesos de regularización migratoria.

Y que, la situación que enfrentan las personas en estas condiciones profundizan la urgencia de que el Estado tome medidas adecuadas para brindar la atención. Es crucial que el gobierno mexicano cumpla de manera inmediata con sus responsabilidades y compromisos internacionales, y asegure un entorno seguro y digno para las personas en contextos de movilidad. La inacción y la falta de respuestas efectivas ponen en peligro la dignidad y la calidad de vida de las personas y constituyen una violación grave de los derechos humanos.

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