Mundial 2026
Álbum Panini, la lotería de las estampas repetidas (Video)
La ilusión de completar el álbum de estampas del Mundial se desvanece conforme disminuye el número de faltantes, pues aumenta la probabilidad de recibir repetidas. Cuando sólo falta una, encontrarla es casi milagroso.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Como cada cuatro años, miles de aficionados en todo el mundo repiten el ritual: abrir sobres, pegar estampas y alimentar la ilusión de completar el álbum de la Copa del Mundo.
Pero detrás de la nostalgia, los intercambios y las estampas repetidas existe algo mucho menos evidente: la matemática que obliga a que la experiencia sea colectiva, casi de manera obligatoria.
En esta edición del Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá, el álbum se llena con 980 estampas, a diferencia de las 670 de Qatar 2022. Esta vez son 48 y no 32 los equipos participantes.
Pero más allá de que es un fenómeno cultural o comercial, el Panini también es un problema estadístico que ha sido analizado por académicos desde hace varios años.
Como cada sobre incluye siete estampas, en teoría bastarían 140 sobres para llenarlo completo, lo que en México equivaldría a 3 mil 500 pesos. Sin embargo, ese cálculo supone algo prácticamente imposible: no debe repetirse ninguna estampa.
Es ahí donde empieza realmente el fenómeno, pues llenar el álbum no es un proceso lineal. Al principio, cualquier sobre ayuda y con cada compra se llenan varios espacios, con un avance aparentemente rápido. Mientras más completo está el álbum más difícil se vuelve encontrar las estampas anheladas.
Conforme disminuye el número de estampas faltantes, aumenta la probabilidad de recibir repetidas, al grado de que cuando solo falta una, la posibilidad de encontrar justo esa es del 0.7%. Por eso la editorial italiana permite solicitar estampas de manera individual, normalmente con un límite de 40, con costos de aproximadamente ocho pesos.
Por todo ello el fenómeno del álbum Panini ha sido estudiado por especialistas en estadística y probabilidad, y de ahí que se le relacione con un dilema matemático conocido como el Problema del Coleccionista de Cupones, que analiza cuántos intentos son necesarios para completar una colección donde el azar es un factor importante.
A eso se suman simulaciones hechas con algoritmos, como el de Montecarlo, que básicamente consiste en poner a una computadora a “abrir” miles de sobres virtuales para calcular promedios sobre el número de compras necesarias para completar el álbum.
Algunas estimaciones para el Mundial 2026 calculan que en el ilógico caso de que una persona intente llenarlo sin intercambiar estampas, necesitaría alrededor de mil 043 sobres, es decir, 7 mil 301 estampas, de las cuales aproximadamente 6 mil 300 serían repetidas. ¿El costo? Poco más de 26 mil pesos.
Es eso lo que obliga a que el sistema cambie por completo y la socialización sea casi obligada, pues las mismas probabilidades que generan repetidas son las que vuelven indispensable el intercambio.
De acuerdo con diferentes estimaciones, completar el álbum junto con otra persona puede reducir el gasto en alrededor del 30%. En grupos de diez la reducción puede acercarse incluso al 70%, con lo que el gasto igualmente seguiría siendo alto, de alrededor de 8 mil pesos.
Así que el gasto mínimo sería de 3 mil 500 pesos, con una necesidad exagerada de intercambio de estampas, y un máximo de alrededor de 26 mil pesos en modo totalmente ermitaño.
Mientras más personas participan, más circulan las repetidas y menos necesita comprar cada integrante del grupo. Las repetidas dejan de ser desperdicio y se convierten en moneda.
Quizá por eso, en plena era digital y aun cuando hay un álbum en ese formato, el Panini sigue dependiendo tanto de encuentros físicos y de que escuelas, oficinas y tianguis se conviertan en mercados de intercambio.
La experiencia del Panini 2026 será la penúltima, pese a que el primer álbum se editó en 1970, cuando las estampas todavía se pegaban con lápiz adhesivo. Después del Mundial de 2030, la marca estadounidense Topps será la encargada de estos cromos, según anunció la FIFA hace un par de semanas.
Así terminará una historia de muchas décadas, al menos tal como la conocemos con este álbum, pues todo comenzó en 1961, cuando los hermanos Giuseppe y Benito Panini dividieron en sobres una colección de estampas de flores que no podían vender completa.
Poco después lanzaron un álbum del Calcio italiano y para México 70 editaron el primer álbum oficial de la Copa del Mundo, cuando un sobre costaba aproximadamente 20 centavos.
Con los años, el precio se incrementó y por ello incluso es posible considerarlo como una variable relacionada con el salario mínimo mexicano. Por ejemplo, durante Alemania 2006 se podían comprar 16 sobres con un día de trabajo, mientras que para Rusia 2018 solo alcanzaba para seis. Hoy se compran prácticamente 10.
Así que más de medio siglo después de sus inicios, el fenómeno es gigante, pues el álbum se distribuye en más de 150 países y en varios idiomas, por lo que durante los meses alrededor del Mundial sus fábricas trabajan prácticamente las 24 horas.
Tan solo durante Brasil 2014 en ese país se vendían alrededor de nueve millones de sobres diarios, pues es el país sudamericano el que suele encabezar la lista de mejores compradores cada cuatro años.
La empresa, además, se expandió fuera del futbol y hoy tiene licencias que van desde Marvel hasta Disney, con ingresos anuales estimados en más de mil 900 millones de euros.
Aun así, la esencia del fenómeno sigue siendo el mismo de hace décadas: las repetidas. Porque son esas estampas las que obligan a hablar, reunirse e intercambiar.
Quizá por ello el Panini sobrevive bien en plena era digital, pues es uno de los pocos fenómenos masivos donde lo analógico se impone, por pura matemática.