Colección Gelman
Ignorancia y falta de política pública: Gremio cultural sobre autoridades en Colección Gelman
El gremio cultural señaló ignorancia y opacidad en la Secretaría de Cultura e INBAL, además de un desconocimiento general del mercado del arte en lo que va del siglo XXI.CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tras recordar la historia de la Colección Gelman y mostrar el testamento de Natasha Gelman, el gremio cultural señaló ignorancia y opacidad en la Secretaría de Cultura e INBAL, además de un desconocimiento general del mercado del arte en lo que va del siglo XXI.
Lo anterior sucedía al mismo tiempo que Claudia Sheinbaum utilizaba el Museo Nacional de Antropología para dar a conocer el ‘Plan México’ (un programa para impulsar inversiones privadas), al sur de la Ciudad de México especialistas afirmaron que en otros países como España, entienden la fuerza de la cultura como motor de conocimiento y economía.
Y como muestra de esto recordaron que la Colección Gelman, actualmente expuesta en el Museo de Arte Moderno (MAM), ha sido vistada por 250 mil personas generando un estimado de 50 millones de pesos desde su apertura –el pasado 17 de febrero– a la fecha, lo que representaría un aproximado de seis años de presupuesto del MAM.
Lo anterior fue uno de los puntos mencionados en la mesa de análisis “La Colección Gelman. Certezas, dudas e incertidumbre” en el marco del Seminario Patrimonio Cultural: Antropología, Historia y Legislación, de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), efectuada en el Auditorio Wigberto Jiménez Moreno de la DEH, en Tlalpan.
La mesa tuvo presencia de Bolfy Cottom, coordinador del seminario y moderador del encuentro; María Minera, integrante del Colectivo Defendamos la Colección Gelman; la socióloga, crítica de arte y colaboradora de Proceso, Blanca González; y la periodista Adriana Malvido.
Fue esta última quien inició recordando la historia de la Colección Gelman, cómo cae en manos de Robert Littman como albacea para luego ser vendida a la familia Zambrano, en específico Marcelo Zambrano Alanis. Todo esto mientras se mostraba en pantallas fojas del testamento de Natasha Gelman, de las cuales Malvido apuntó “se traicionó” la voluntad final, pues el deseo e indicaciones de Natasha (ya que deja por escrito en cláusulas la venta de un inmueble para conservar y mantener la obra), es que la colección permanezca junta y en México.
La muestra de ese documento legatario hace eco con las declaraciones de la semana pasada de Alejandra de la Paz, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que cuestionada por la prensa negó conocer el testamento de Natasha Gelman, buscando recalcar que la colección es privada (como la misma secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, ha subrayado), y que regresaría en dos años a México.
Sobre esto último, María Minera recordó en su intervención las palabras de la reconocida gestora cultural, fundadora de distintos museos en este país, y Medalla Bellas Artes (2022), Miriam Kaiser a Proceso (“Cuestionan ambigüedad del INBAL sobre La Pescadora y ven paralelismos con la Colección Gelman”), en relación al convenio de cinco años con posibilidad de renovación –firmado por el INBAL– para que la colección Gelman pueda salir del país, sobre lo cual Kaiser mencionó previamente a este medio:
“Todo eso se lo cantábamos a los que pedían prestado, ‘esto tiene que regresar en este tiempo’ y regresaba, estaba en contrato y nunca se quedó una obra más tiempo, era la rutina. ¡Ni se nos ocurría pensarlo de otra manera! Y cuando algún museo pedía más tiempo decíamos ‘sorry (lo siento), no se puede’, y punto”.
Y remató Minera sobre el asunto:
“Para las cifras que da Adriana, con el dinero destinado al ‘Proyecto Chapultepec’ (el sexenio pasado) se pudo haber comprado tres veces la Colección Gelman, lo que dicen las autoridades (en el énfasis de que la Gelman es privada) es darle la razón a las personas que piensan que en México no podemos hacernos cargo de nuestro patrimonio, eso me ha venido a sorprender más… ¿Preferimos que en España cuiden nuestro patrimonio?”.
En el caso de Blanca González su intervención fue directa, y tras afirmar que entendía perfecto por qué el Banco Santander es quien gestiona la colección, toda vez que España tiene políticas culturales que entienden el valor relacionado con la cultura, señaló ignorancia en las declaraciones de Claudia Curiel de Icaza respecto a la Gelman.
Como especialista mencionó una caducidad en el marco legal en las artes visuales, carencia de un sistema de rendición de cuentas (lo que disimula las faltas administrativas), falta de visión y profesionalismo en instituciones culturales, y total desconocimiento del mercado del arte en lo que va del siglo XXI acentuándose año tras año, sexenio tras sexenio, desde finales de la década de los noventas a la fecha:
“El INBAL y el Estado Mexicano cometió un enorme error cuando la pudo adquirir, porque era otro precio el que tenía y hubiera sido un motor económico, con rentar la colección se pudo pagar los salarios que faltan para el INAH, así de fácil. No es barato rentar una colección con 10 ‘Fridas’, hubo falta de visión y actualización, y una falta de profesionalismo enorme en la administración gubernamental de la cultura.
“¿Que necesita un administrador publico cultural, ¿qué conocimientos?, ha habido ignorancia grande, y se notó a finales de los noventas, dosmiles, el INBAL no entendía lo que pasaba en el mercado del arte, ha habido una política neoliberal enorme entre galerías fuertes y museos gubernamentales… aunque Andrés Manuel López Obrador haya criticado el neoliberalismo en el sector cultural se siguió manteniendo. Sería importante exigir una rendición de cuentas, hay que analizar si el INBAL cometió faltas administrativas, pues tiene el mandato de proteger el patrimonio, y con base en el convenio firmado, me genera dudas qué tanto lo está protegiendo.
Recalcó que en dos meses tras el anuncio de la gestión de la ‘Colección Gelman-Santader' se ha evidenciado opacidad y contradicciones en autoridades:
“¿Cómo se atrevió el INBAL a firmar si estas piezas son propiedad de Zambrano, pero dadas como un bien en garantía en préstamo (a Banco Santander); cuando uno tiene un préstamo, yo no soy dueño de un coche hasta que lo termino de pagar, entonces ¿quién es el propietario verdadero de esa colección? y si está en esta circunstancia ambigua ¿cómo es que el INBAl se atreve a aprobar esta exportación? habría que ver si no fue una falta administrativa…”.
Y denunció las condiciones climáticas bajo las cuales se encuentra la Gelman en el Museo de Arte Moderno, a su decir no hay control en cuanta gente hay en una sala, y eso no le hace bien a las pinturas, aunque tengan un vidrio “me parece irresponsable tenerlas cómo se muestran, no hay condiciones climáticas”.
En una video-intervención final, Ximena Apisdorf, consultora en la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD, por sus siglas en inglés), y quien coordinara la 2da. Bienal de Arte Veracruz, comentó las amplias características de la colección como patrimonio artístico a la par que, como aparato de financiamiento, de ahí su importancia y trascendencia.
Cottom reconoció el compromiso de las ponentes, e incluso fue más allá al hacer un llamado para la conformación de un órgano ciudadano:
“En el INBAL como hermano del INAH tenemos que rescatar lo valioso y no dejar que un régimen que además es efímero –porque ellos se van y nosotros nos quedamos– secuestre esta estructura, merme la institución, en ese sentido la propuesta de Carlos (Lara) es interesante no en el sentido de declarar todas las obras como ‘Monumentos Artístico’, pues tiene que estudiarse con reglas claras con la colaboración entre Estado y particulares, si no se deja claro se queda en manos del mercado especulador y el estado sometido a esos intereses…
“Yo creo que el derecho es de preocuparnos por toda la colección artística lo que el estado está obligado a proteger son esas 30 obras, el patrimonio es visto desde dos perspectivas una jurídica y otra desde la ciencia, no perdamos de vista los esfuerzos, la denuncia en la construcción de ciudadanía, lo que (Felipe Echenique ha hecho en lo arqueológico, los arquitectos en monumentos históricos, yo intentaría ver la posibilidad de conjuntar esas luchas en un órgano ciudadano”.