Cultura

Gobierno de Sheinbaum sí acordó con Banco Santander la salida de la colección Gelman

El convenio entre el INBAL y Banco Santander asegura la exhibición temporal en México de la Colección Gelman, con obras de Kahlo y Rivera, pero fija su salida a España y su regreso hasta 2030, generando críticas por opacidad y por incumplir la voluntad original de mantenerla en el país.
martes, 31 de marzo de 2026 · 05:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El convenio que establece la presencia de la Colección Gelman en México para la actual exposición en el Museo de Arte Moderno y su posterior salida del país por lo menos en lo que resta del actual sexenio fue acordado por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes, con el Banco Santander y la fundación del mismo banco.

De acuerdo con las cláusulas del convenio obtenido por Proceso, la colección no regresará al país por lo menos durante la vigencia del mismo, que vence el 30 de septiembre de 2030 (último día del gobierno de Sheinbaum) para “evitar en la medida de lo posible los retornos periódicos y recurrentes, pues conllevan riesgos inherentes de manipulación, traslado, embalaje, montaje y desmontaje que pueden ocasionar serios daños y/o deterioro a su integridad, conservación y valor cultural”.

El 16 de febrero último, en un mensaje en la red social X, Claudia Curiel de Icaza, titular de la Secretaría de Cultura, celebró el regreso y eventual itinerancia de estas piezas de arte, entre ellas varias de las obras más emblemáticas de Frida Kahlo y Diego Rivera.

Curiel de Icaza. Celebra exhibición de las pinturas. Foto: Montserrat López.

“Después de casi 20 años sin exhibirse en México, la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, presenta en el Museo de Arte Moderno Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander: 68 obras clave del arte moderno mexicano que se reencuentran con el público y con nuevas generaciones”.

Antes, el 9 de febrero, Curiel de Icaza señaló también en X: “Marca el inicio de una nueva etapa de itinerancia internacional, que comienza en el país donde nacieron las y los artistas y donde se formó la colección”.

Sin embargo, el gobierno federal no ha transparentado la celebración del convenio que determina el manejo de la colección conformada por 30 obras en exhibiciones en los próximos cuatro años —con opción a establecer una prórroga— del acervo que en el documento conocido por Proceso se denomina “colección Gelman Santander”.

Este documento fue obtenido mediante la Ley de Transparencia, en versión pública con los nombres de los particulares testados.

 

Colección y monumento artístico

Banco Santander fue el primero en revelar que empresarios mexicanos integrantes de la familia Zambrano, algunos de ellos ejecutivos de la transnacional cementera Cemex, compraron las obras más representativas de la colección, que incluye además piezas emblemáticas de María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, en 2023, justo en el año en que venció la vigencia de permisos temporales de exportación otorgados por el INBA.

Todas las obras están protegidas por el Estado como monumento histórico y artístico, destacando las de Kahlo y Rivera.

Previo a esta adquisición por parte de los Zambrano la obra fue administrada y resguardada (1998-2023) por el curador de arte estadunidense Robert Ross Littman, quien para tal fin creó en 1999 la Fundación Vergel en Nueva York, siguiendo el deseo póstumo de su propietaria original Natasha Zahalka Krawak (1912-1998).

Santander comunicó el 21 de enero que llegó a un acuerdo con sus nuevos propietarios para administrar la colección, en un boletín de prensa que generó revuelo en el mundo de las artes, pues la colección no había sido exhibida en México desde 2008, cuando fue retirada del Museo Casa de los Muros, en Cuernavaca.

Exposición "Relatos Modernos...". Foto: Camila Ayala Benabib / Cuartoscuro.

Esa ausencia en museos nacionales que privó al público mexicano de contemplar las obras de arte moderno más deslumbrantes de Kahlo, Rivera y otros, fue el sello distintivo bajo el control a cargo de Littman, cercano a los propietarios originales, el cineasta ruso Jacques Gelman (1911-1986) y Natasha, su esposa de origen polaco, quien antes de fallecer lo nombró como albacea en un testamento notariado, con la instrucción de que la colección debía ser exhibida en museos privados y no salir del país.

La voluntad póstuma de la señora Gelman no fue acatada por Littman, quien preside la Fundación Vergel y fue señalado como propietario legítimo de la colección ante la ley mexicana, según un comunicado de la familia Zambrano.

Proceso constató que la Fundación Vergel, organización sin fines de lucro, oculta al público su declaración anual de 2024, donde debía reportar la venta de la colección, que especialistas valoran en al menos 300 millones de dólares.

Uno de los integrantes de la cúpula de Cemex, el empresario Lorenzo Zambrano Lozano, forma parte del consejo directivo de Santander en México desde hace tres años, donde figura como independiente alterno, como consta en el directorio de dicho banco.

 

Críticas sin respuesta

Ante las críticas a la Secretaría de Cultura y al Instituto Nacional de Bellas Artes y al propio banco tras la adquisición y los acuerdos, el tema llegó a la conferencia de prensa de la presidenta Sheinbaum el 25 de marzo. La mandataria finalmente aceptó que iba a revisar el caso y esperaba que la colección se quedara en México.

“No tengo toda la información, nuestro deseo es que se quede en México. Hay que hablar con quien tiene esta colección”, expresó brevemente la presidenta. El INBAL la contradijo un par de horas después.

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel De Icaza, ha enfrentado cuestionamientos como los que le hizo el viernes 27 de marzo en una entrevista radiofónica la periodista Gabriela Warkentin, quien le preguntó por qué la colección ahora se llama Gelman Santander:

Sheinbaum no cuenta con información. Foto: Montserrat López.

“Eso habría que preguntárselo a los dueños, que son los que conceden eso, porque es una colección privada, pero evidentemente pues me imagino que si el banco está haciendo una función de divulgación, de preservación y de itinerancia, pues me imagino que ellos también querrán su crédito. Ésa es una negociación de los coleccionistas con el banco, donde yo no tengo ninguna cabida, ni la institución”, recalcó la funcionaria.

Curiel de Icaza ha recibido también críticas de la comunidad artística en algunos pronunciamientos públicos, pues se señalan contradicciones en la información sobre la duración del contrato oficial, la vigencia de los permisos y su temporalidad en México.

En un desplegado firmado hace tres semanas por más de 300 artistas y personajes con influencia en el mundo del arte se señaló la opacidad del INBAL, así como la inacción del Estado para evitar que la colección salga del país, tras 18 años sin ser exhibida aquí.

El banco publicó un comunicado, pero sin mencionar la duración del contrato y tampoco el hecho de que no está obligado durante cuatro años a retornar las piezas de arte.

“Como se ha informado reiteradamente, la Fundación Banco Santander estableció un acuerdo con la familia Zambrano para la gestión de la Colección Gelman Santander mediante el cual la fundación estará al cargo de la preservación, estudio, cuidado y exhibición temporal de este emblemático acervo de arte mexicano en reconocidos museos alrededor del mundo, como es el caso de Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, donde actualmente se exhibe.

“Ante las dudas que se han expresado, reiteramos que es la voluntad de los coleccionistas y nuestro compromiso que, en acuerdo con el INBAL, la Colección Gelman Santander regresará a México al término del periodo de exportación temporal, así como cumplir con todos los requisitos de conservación que las obras Monumento de esta colección requieren”, expuso el banco.

Página inicial del convenio INBAL-Santander.

El reportero contactó a Elía Cañada, vocera del banco en su sede corporativa de Madrid, pero no respondió a estos señalamientos ni sobre los términos del convenio.

De Icaza Curiel no estuvo disponible para verter una posición sobre esta situación para Proceso, luego de ser contactada por correo y un mensaje directo.

Mientras que Alejandra de la Paz Nájera, titular del INBAL, fue contactada de forma frecuente desde el mes de octubre para hablar de temas relacionados a la Colección Gelman, por medio de su vocero Aaron Polo, pero optó por no responder.

 

Fuera de México, con opción a prórroga

Banco Santander y el INBAL firmaron el convenio el 7 de enero, 14 días antes del anuncio oficial por parte de esta empresa.

En el contrato, del cual se obtuvo una versión pública, se establece que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y la transnacional bancaria formalizaron una colaboración “estratégica” para fortalecer la proyección, preservación y difusión de la Colección Gelman.

Se supone que este acuerdo, denominado como “histórico”, permitirá que un acervo fundamental del arte moderno nacional sea exhibido en recintos internacionales.

El programa expositivo contempla dos sedes principales: el Museo de Arte Moderno (MAM) en México, con fechas del 16 de febrero al 24 de mayo de 2026, y el centro de arte Faro Santander en España, donde se presentará entre el 22 de junio de 2026 y hasta el 30 de septiembre de 2030.

El convenio contempla 30 piezas de gran valor, incluyendo obras maestras de Kahlo, Rivera, María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Un aspecto del acuerdo es la protección de las piezas que cuentan con declaratoria de monumento artístico e histórico nacional, reconocido por ambas partes, para las cuales establecieron protocolos estrictos de seguridad, transporte especializado, custodia técnica bajo normas internacionales, así como una póliza de seguro que debe pagar Santander.

Alejandra de la Paz. Suscribió el convenio con Santander. Foto: X  @cultura_mx.

El objetivo es “generar nuevas lecturas de estas obras y acercarlas a públicos diversos”, asegurando al mismo tiempo su integridad física al evitar traslados innecesarios.

Pero tras un mes y medio de exhibición en el MAM, el INBAL informó que apenas 53 mil personas han contemplado estas piezas.

La colección se quedará en España por cuatro años, a 20 kilómetros de la sede de la Corona Española, con aval del Estado mexicano.

Por parte del Gobierno federal, el convenio fue suscrito por Alejandra de la Paz Nájera, directora general del INBA; Dolores Martínez Orralde, subdirectora general del Patrimonio Artístico Inmueble; Ernesto Gerardo Cedillo Bolaños, coordinador nacional de Artes Visuales, y María del Sol Argüelles San Millán, directora del Museo de Arte Moderno, quien además fue curadora de la colección previo a su exhibición, junto a Carlos Segoviano Rodríguez.

Por parte de las entidades de Santander, el acuerdo fue representado por sus apoderados mancomunados, incluyendo a Francisco de Borja Baselga Canthal, quien es el director gerente de la Fundación Banco Santander, y el administrador único de la entidad propietaria de la colección, cuyos nombres se encuentran omitidos por ser considerados información confidencial y datos personales.

Sin embargo, algunos de ellos coincidieron en el MAM, durante la primera presentación de la Colección Gelman en ese recinto.

Por Santander estuvieron presentes en esa presentación Héctor Grisi Checa, consejero delegado, mano derecha de la directora general Ana Botín, junto a Borja Baselga Canthal, al lado del secretario de Educación, Mario Delgado; Alejandra de La Paz Nájera, Argüelles San Millán, así como Marcelo Zambrano Lozano y su hijo Marcelo Zambrano Alanís.

En uno de los apartados del contrato se establece que las partes y “las entidades Santander quedan eximidas de reingresar las obras objeto del convenio a los Estados Unidos Mexicanos hasta la terminación del periodo de vigencia del presente, sobre la base de la renovación periódica de los permisos de exportación por parte de la autoridad aduanera”.

Esta disposición se sustenta en la cláusula sexta (protección jurídica y patrimonial), la cual explica que el objetivo de esta medida es "evitar el traslado innecesario" de las piezas.

El texto advierte que el retorno periódico y su posterior reexpedición para compromisos internacionales "conllevan riesgos inherentes" de manipulación, embalaje y traslado que podrían dañar las obras.

No obstante, el mismo instrumento establece en su numeral 2.8 que Santander es el responsable de “garantizar el retorno a México al vencimiento del presente convenio”.

El documento establece también que la International Chamber of Commerce (ICC) es la institución cuyo reglamento de arbitraje regirá la resolución definitiva de cualquier controversia que surja de esta colaboración, relacionada con la interpretación, incumplimiento, terminación, anulación o invalidez del convenio que no pueda ser solucionada mediante negociación directa.

Finalmente, el convenio aclara que, independientemente del arbitraje de la ICC, el instrumento jurídico se rige bajo las leyes de México, incluyendo la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos que protege todas las obras de Kahlo y Rivera.

El convenio se centra en un subconjunto de obras de la Colección Gelman, que incluye piezas de artistas con declaratoria de Monumento Artístico e Histórico, tales como:

  • Frida Kahlo (se mencionan específicamente 18 piezas en solicitudes de transparencia).
  • Diego Rivera (destacando la obra Niños con Girasoles, 1943).
  • Maria Izquierdo.
  • David Alfaro Siqueiros.
  • José Clemente Orozco.

 

Comentarios