Cine
Futbol de jovencitas y su entrenador en un barrio violento de Mexicali, en documental
El proyecto para la filmación de Ángeles FC llevó cinco años a Roberto Ortiz y mostrar un barrio arrancado del narcomenudeo para la amistad deportiva. El artífice es Cristian Manjarrez, expresidiario convertido en preparador de las chicas, quien lucha contra un contexto de prejuicios.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Cristian Manjarrez deja el crimen organizado, era narcomenudista con poder, y decide ser entrenador de futbol de un equipo de mujeres, el Ángeles Soccer, que tiene por cancha un terreno baldío en un poblado de Mexicali, que rescata de la delincuencia.
Roberto Ortiz filma el cambió de vida de Cristian, quien trata, por sus hijos, de darle lo mejor a su comunidad. Además, el realizador retrata a varias integrantes del equipo. Todas y todos luchan por vivir mejor en el barrio peligroso de Ángeles de Puebla, en Baja California.
Es un documental, Ángeles FC, el cual formará parte de DocsMX Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México, que celebrará su 20 aniversario del 23 al 31 del próximo mes de octubre, y que en el Festival Internacional de Cine Guanajuato 2025 ganó el Premio de la Prensa, y en el Festival Internacional de Cine y Narrativas de No Ficción Documenta logró mención honorífica en Largometraje.

Ortiz manifiesta su sentir de lo que ha logrado Ángeles FC:
“Estoy muy contento. Todo ha sido inesperado. La productora Luisa Bravo y yo buscamos realizar una película que nos gustara y que estuviéramos satisfechos de ella. Además, deseábamos que los personajes se sintieran orgullosos de la cinta. Ellos aún no la han visto, dijeron que confiaban plenamente en nosotros, varias veces intentamos mostrársela, pero dijeron: ‘No, mejor cuando salga en el cine’. Entonces, ante esa responsabilidad, fue cómo abordar la violencia y la marginación sin caer en lo gráfico o sin hacer sentir incómodos a los protagonistas.
“Es una gran responsabilidad y el resultado ha gustado. En Guanajuato gustó cómo abordamos los temas, el tono y la forma de retratar el futbol, y lo mismo pasa con la forma de retratar la violencia y la reinserción de Cristian en la sociedad después de haber estado en prisión y de haber pertenecido a una célula del crimen organizado en Mexicali”.
El director rememora el inicio del filme:
“Conozco a Cristian en septiembre y octubre más o menos del 2019. Una asociación civil se acercó con nosotros, a través de un amigo que nos recomendó, para crear un video documental sobre un torneo de futbol para niños que quería organizar en el fraccionamiento de Ángeles de Puebla. Entonces seguimos como en pláticas, yo fui al lugar a conocer a Cristian, una persona muy carismática desde que se presenta, y me narra lo que había pasado para que ese campo existiera.
“Era un terreno baldío privado. Ya hay casas ahí. Quitaron ese campo, pero bueno. Mientras estaba baldío funcionaba como un punto de venta de droga, un punto para asaltos, para delinquir, etcétera. Después de eso yo sigo platicando con Cristian y le dije que me interesa filmar más que un torneo de niños. Deseaba profundizar para la misma asociación civil. Pasaron las semanas y la asociación ni sus luces, después dejaron de contestar mis recados, mas yo le comenté a Luisa que creía que ahí había algo interesante y le pregunté si seguíamos”.

Enfatiza:
“Yo continué platicando con Cristian hasta que un día me dejó de contestar las llamadas. Me había dicho dónde vivía, a media cuadra del campo, y fui. Los niños seguían entrenando, las niñas también, pero él no estaba, y nadie me decía nada. Había un tema como de protección. Cristian es muy querido en la zona. Y dejé morir un poco el proyecto, y a los dos meses de repente Cristian me llama de un teléfono que no tenía registrado, no era el suyo, y me preguntó que si seguía interesado en realizar algo sobre el equipo, y le digo que sí.
“Cristian me empezó a decir que iba saliendo de la cárcel, y le expresé que si mejor iba a su casa para platicar en persona, por seguridad para ambos. Fue una conversación más profunda. Me comentó quién era, la figura que tenía en el narcomenudeo. Controlaba la plaza en Ángeles de Puebla, en la zona oriente, y si tienes control en ese espacio la verdad es que en Mexicali posees bastante control. Entonces él era eso. Lo habían levantado unos policías ministeriales y lo metieron a la cárcel porque no tenía para pagar lo que le habían puesto en el área de la narcocultura”.
Ortiz le preguntó a Cristian si deseaba seguir y fueron 2 años y medio de estar ahí y platicar con él con la cámara:
“Intenté establecer una comunicación horizontal con él. No quería que me dijeran: ‘¡Ah!, el tipo que viene con una cámara aquí a grabar’, porque están muy acostumbrados a que los medios sólo van a cubrir la nota roja. Al principio, Cristian y las jugadoras no entendían muy bien cuál era esta figura de hacer un documental. Resaltaban: ‘¿Ya va a salir en redes?’, porque me miraban siempre con la cámara. Les expliqué que era un proceso más largo, que eran pasos cortos, pero firmes.
“Ahora Cristian ya te dice muy bien cuáles son las etapas de producción de un documental, pero sí, al principio les costaba mucho entender. Yo quería hacer una película muy íntima, justo porque un poco la semilla del que nace es a partir del abandono de esa asociación civil que quería hacer como su acto de altruismo, pero al final terminó con una fumigación al campo, y a mí me pareció algo bastante indigno y grosero, ya que únicamente fumigó el campo. Y Cristian se molestó bastante con esa actitud”.
Manifiesta que entre más conoció a las jugadoras y a Cristian, pensó:
“Qué cosas hermosas, muy bonitas, hay mucha amistad, mucha familia, o sea, se notaba bastante respaldo entre ellos, entre la comunidad, mucho trabajo y mucha resistencia. Y yo quería hacer esa película para mostrar esos entornos periféricos, pero no como suelen retratarse en la nota roja.
“Yo pensaba en el futbol y en la forma en la que Cristian y las jugadoras se habían apropiado de la identidad del equipo de Ángeles Soccer. Me preguntaba: ¿Cómo retratar esta violencia?, pero también viendo este halo de luz. Si de por sí está cabrona la vida; sin embargo, mientras existen redes de amistad que se tejen entre ellos, pues es más llevadera la vida”.
El cineasta platica que fueron 6 meses de rodaje, todo el verano del 2022 y el 2023 fue armar cortes y conseguir editores. La idea fílmica ha sido apoyada por DocsMX (2020), Residencia Zanate (2020), Campus Latino (2021), Talents Project Market-Festival Internacional de Cine de Guadalajara (2022). Ganador del estímulo Jóvenes Creadores-SACPC/FONCA (2021). Yen el 2024 fueron favorecidos con el apoyo a la postproducción del programa Fomento al Cine Mexicano.
“Fueron en total cinco años para llegar acá”, acentúa.
Se le comenta que sensibiliza a Valeria de 13 años de edad, que acompañada de su papá, va a entrenar y su hogar es muy lejos:
“Valeria continúa teniendo el sueño de ser una jugadora profesional. Es complejo, es muy complicado. El juicio social que existe es muy duro. Y justo en la película no intenté justificar a Cristian, ni él justifica lo que hizo, sólo es como asumir la responsabilidad.

“Los personajes sienten la violencia estructural, no únicamente la del crimen organizado, igual se siente lo que le falta a la comunidad. Están sitiados por militares, la Guardia Nacional, la policía, pero no deseaba abordar eso, porque no se trataba de revictimizar. Tampoco quise abordar las muertes que nos tocaron, no era el tema del documental. Aquí el tema principal es la amistad y el amor hacia su equipo y entre compañeras”.
La productora Luisa Bravo enaltece:
“Producir Ángeles FC fue un acto de escucha, de procesos largos, de preguntas incómodas y también de confianza. Confianza en que el cine no sólo se hace con técnica, sino con posturas. Este documental reafirmó que contar historias exige responsabilidad ética, sensibilidad territorial y compromiso con el tiempo de las personas”.