Cine

Mujeres que enfrentaron el abuso del poder en el asalto al cuartel Madera (1965), en una película

“Mujeres del alba”, de Jimena Montemayor y basada en la novela de Carlos Montemayor, da voz a las mujeres que buscan la justicia ante los abusos a sus derechos en la considerada primera guerrilla contemporánea en México.
martes, 25 de febrero de 2025 · 17:32

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El largometraje “Mujeres del alba”, de Jimena Montemayor y basada en la novela homónima de su papá Carlos Montemayor, le da voz a las mujeres que buscan la justicia ante los abusos a sus derechos en la considerada primera guerrilla contemporánea en México. 

La noche del 23 de septiembre de 1965, 13 hombres, estudiantes, campesinos y maestros, del Grupo Popular Guerrillero atacaron el cuartel militar de ciudad Madera, Chihuahua; ocho de ellos perdieron la vida, pero varias chicas estaban en la lucha con ellos para cambiar el país, pero las familias son víctimas de la represión por parte de las autoridades. Las mujeres, niñas y la naturaleza son testigos y fuerza que mantiene con amor y resistencia los lazos de vida de quienes luchan. 

En “Mujeres del alba” (México, 2024), que ya se encuentra en los cines de México, actúan Myriam Bravo, Chantall Frías, Catalina López, Berenice Mastretta, Yadira Pérez, Shaula Ponce y Valeria Torres, entre otras y otros.  

En entrevista por Zoom, Catalina López (Guadalajara, Jalisco), quien lleva más de 20 años de experiencia laboral en cine, teatro y televisión, y recreó en esta película a Herculana Adáme, militante del movimiento campesino, dice que este suceso fue en 1965, “pero parece en muchos aspectos en general al 2025”: 

“Las luchas por las injusticias y por alzar la voz para el cumplimiento de las promesas de los gobiernos federales, parece noticia del día de hoy, es atemporal, ya que seguimos en ese bucle, continuamos pugnando por las promesas que se les hace a la gente de los pueblos, a la gente que se les quitan las tierras y se les promete una reestructuración de estas mismas y no sucede nada.  

“Lo importante aquí es que se dio paso a nuestro frente guerrillero y ahí se empieza a hablar ya de un movimiento y se inicia afortunadamente a través de la pluma de Carlos Montemayor, da vida y voz a todas las mujeres, quienes toda la vida hemos acompañado a nuestros hombres, llámese maridos, tíos, hermanos, primos, vecinos, alumnos, por la justicia”. 

En la misma charla, Berenice Mastretta, egresada del Centro Universitario de Teatro (CUT) y quien interpreta a la profesora Alma Caballero Talamantes (esposa del doctor Pablo Gómez Ramírez, uno de los guerrilleros asesinados) narra: 

“Hubo en 1965 un abuso del poder porque los cuerpos de los guerrilleros no fueron entregados a sus familiares como correspondía por derecho, los mandaron a una fosa común. Alma se enfrentó a eso. Creo que es importante conocer la historia porque el pueblo que no conoce su pasado está condenado a repetir la historia. Esto sucede en 1965 y luego en el 2014, igual en septiembre, desaparecieron 43 alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. El doctor Pablo Gómez Ramírez fue normalista también, y muchas mujeres, madres, esposas, hermanas no han podido ni siquiera saber si están vivos sus seres queridos. Lo que me impresiona es que han pasado tantos años y seguimos, como dice Catalina, en ese bucle.  

“La diferencia ahora, y eso es lo bueno, es que no hay una censura mediática como en 1965, a final de cuentas el gobierno tenía el control de la información y ahora afortunadamente existen muchos medios, aunque luego hay noticias falsas, para poder levantar la voz, que en esa época no pudieron hacer”. 

Formada en el Círculo Teatral, en danza con Ema Pulido y conocida por las cintas “Nudo mixteco”, “Huachicolero”, “La casa más grande del mundo” y “Valentina o la serenidad”, Myriam Bravo señala que “finalmente el Estado nos debe mucho y sobre todo a nuestras comunidades indígenas y de las periferias, y a mí me duele mucho cuando nos tenemos que volver activistas porque no se nos ha hecho justicia”. En la trama es la esposa del campesino Salomón Gaytán, Monserrat Nayares, y continúa: 

“Pienso que este movimiento de 1965, este asalto al cuartel Madera, en los medios se habla de enfrentamientos cuando no son enfrentamientos. Realmente existe un abuso desde el gobierno, desde el poder para desplazarnos para quitarnos nuestras raíces, para acabar con nuestras familias. En estos movimientos, como siempre, le damos el foco a los hombres, a los que van al frente, porque ellos son los que llevan las armas y nunca pensamos quién está dándole contención a ese movimiento, y sin duda las mujeres somos una parte muy importante de él.  

“Me parece significativo dentro de la historia de ‘Mujeres del alba’ que podemos ver una gama de mujeres de distintas edades con distintas formas de pensar, en distintas posturas y, como dice Jimena, la directora de la película, todas son válidas. Están las que se suman al 100% al movimiento, las que se van involucrando poco a poco, a las que les cuesta más trabajo sumarse, pero terminan entendiendo por qué se está haciendo este movimiento. Considero igual que Catalina que esta película tristemente es muy actual y que prendemos la televisión y podemos ver imágenes como los desplazamientos en Chiapas o en otras comunidades indígenas y no están nada lejanas a lo que nosotros estamos viendo en la película”.  

-Tuvieron contacto con las mujeres reales del movimiento o familiares de las víctimas, ¿verdad? 

Bravo contesta: 

“La novela fue casi nuestra Biblia, porque ahí tenemos los testimonios de cada uno de los personajes, y es maravilloso tener, como dice Berenice, oro puro. Y en mi caso particular, tuve la fortuna de conocer a los Gaytán. Y fue fascinante y doloroso ese viaje a su pasado. Esas fueron las herramientas que yo utilicé para crear a mi personaje, a partir de la mirada de su hija. Según con el personaje que estemos, nos comportamos de distinta manera. En este caso yo trabajé con Luz María Gaytán Nayares, me platicó muchísimo como del momento específico del asalto y también, por ejemplo, entendí esta anulación que había hacia la mujer, y que lo vemos en una escena que de repente es tan violenta su agresión hacia nosotras que nos anulan y creen que no somos capaces de sumarnos a un movimiento así. 

“En el caso de Montserrat, es un personaje que es perseguido y en algún momento estuvo encarcelada porque consideraron que ella había tenido que ver con el ataqué a un cacique. Mi personaje todo el tiempo está siendo perseguida y llevaba con ella a sus hijos y el miedo era una parte de lo que me movía para hacer este viaje y gran parte de encontrar esa esencia tuvo que ver justo con la valiosísima colaboración de los Gaytán”. 

López agrega: 

“Yo como actriz me sumergí en los ojos de Herculana y se me ponía la carne chinita de gallina. Y si alguien sabe de estas injusticias, es ella. Son pequeños momentos que a lo mejor a nadie le importan porque es la película. Yo me metí en sus ojos de esta mujer y lo único que dije es gracias, gracias y gracias. Esa es mi experiencia”. 

Mastretta platica que gracias a las redes encontró información que ni pensaba: 

“Justo en la CEDEHM (Centro de Derechos Humanos de las Mujeres), Alma hija es parte de esta organización, había una biografía muy extensa de Alma mamá, hasta de su forma de ser, como de cosas muy personales, de que le gustaba irse a un árbol, y me la imaginaba, la recreaba. Era una biografía muy profunda. Y me ayudó mucho a conocer más de ella, a imaginarla. Alma mamá falleció en 2017. Ya no tuve oportunidad de conocerla. Este proceso lo hicimos en 2019, pero me encontré un video en las redes que hicieron sus hijos en donde había fotos de Alma de joven, de tantos momentos más allá del suceso. Fue increíble poder ver sus ojos, poder ver su sonrisa, poder ver cómo abrazaba a los hijos, había fotos ya con los nietos.  

“Era: ¿cómo esa mujer que en un momento tan amargo y que parecía de marchitarse, floreció y dio vida a toda su familia y pudo lograr sostenerla y se extendió hasta los nietos? Esta parte fue increíble y también un poco la dificultad era que Alma, a pesar de que apoyaba a Pablo, a su esposo, narraba cierto rencor porque ella sentía que en determinado momento para su esposo el movimiento fue más importante que su familia y ella, y eso le dolía mucho, para ella eran sentimientos encontrados muy fuertes. Entre decir: ¿por qué pasó esto?, ¿por qué tuvo que suceder que mis hijos ya no tengan un padre?, ¿por qué me tengo que quedar sola sosteniendo a la familia?, ¿por qué?, ¿por qué?… Muchas preguntas”.  

Las tres concuerdan que con “Mujeres del alba” pueden, “desde su trinchera y con acciones que aparentemente podrían ser muy sencillas, muy simples o muy básicas, apoyar un movimiento que nos corresponde y que nos compete a todos”. 

Bravo específica: 

“Vuelvo a insistir que me gusta mucho pensar que ‘Mujeres del alba’ puede generar referentes, además son mujeres que existieron en la vida real. A mí, por ejemplo, los personajes de Alma hija y de mi hija me parecen sumamente importantes porque son dos jóvenes que desde muy niñas empiezan su lucha y por decisión propia. Eso crea referentes muy potentes, y la película impulsa a hacer reflexión de cómo estamos actualmente y que es una lucha que proviene, por lo menos la de este evento, desde hace sesenta años”. 

Berenice anexa: 

“Me parece muy valioso que tengamos una película histórica a partir de la visión de la mujer porque de verdad trato de pensar en cinco largometrajes que hablen de un hecho histórico a partir de la perspectiva femenina y creo que no llego a las cinco, al menos yo. Digo: ‘¿Por qué de pronto no se toman estos contenidos a partir de la visión de la mujer?’ Esto es valiosísimo en la película porque pasó ese hecho, pero ¿qué pasa después de ese hecho?, ¿quiénes se quedaron a sostener a la familia?, a ¿sostener una sociedad, a un pueblo? Ojalá pueda haber cada vez más contenidos tanto de películas como de series que estén narrados a partir de una perspectiva femenina”.  

Y López cierra:  

“También sumando, desde las actrices que somos, a alzar la voz ante lo que sucedió y sucede. Espero que no suceda toda la vida, que esto alguna vez cambie, pero pues no ha cambiado mucho desde 1965. Mi trinchera es la ficción y el eterno agradecimiento de ir de la mano con Jimena Montemayor, que toma algo de una novela de su padre y le da voz a estas mujeres y hace su versión. Ella nos da la oportunidad de alzar la voz a través de una película y espero que si tenga la envergadura y la importancia de mostrar que las mujeres que luchan y que soportan las guerrillas no son necesariamente como salen en la televisión, guerreras armadas, son amas de casa, hermanas, primas, niñas, abuelitas, esas son las supermujeres”. 

 

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