Tour Francés
Tour Francés: “Cuando llega el otoño”
Cuando llega el otoño (Quand vient l’automne; Francia, 2025) es un rompecabezas que Ozon ofrece a su espectador para que éste descubra por sí mismo la imagen completa de la historia.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El plato fuerte del Tour de Cine Francés de este año es la presencia de François Ozon con una cinta deliberadamente ambigua, un título que evoca el paso de una etapa a otra en la vida, nuevos tonos de luz y de color, vida que late oculta bajo las hojas que caen, como los hongos venenosos que se confunden con los comestibles, secretos de familia que se agitan en la penumbra, actos voluntarios y actos fallidos.
Cuando llega el otoño (Quand vient l’automne; Francia, 2025) es un rompecabezas que Ozon ofrece a su espectador para que éste descubra por sí mismo la imagen completa de la historia.
Según comenta el director, en alguna presentación de la película el público estuvo a punto de pelearse, incluso una pareja entre sí, respecto a la interpretación del contenido; nada mejor para lograr este clima de incertidumbre que el recurso al thriller psicológico. La madurez de este cineasta de 57 años le permite un manejo magistral de matices con sus personajes, como el de esta abuela, Michelle (Hélène Vincent), que vive retirada en el corazón de la Borgoña, la Francia profunda, al lado de su mejor amiga, Marie-Claude (Josiane Balasko), a la espera, con gran entusiasmo, de la llegada de su nieto que trae la hija desde París para pasar las vacaciones con ella. A esta hija llena de rencores ocultos se yuxtapone otro hijo, Vincent (Pierre Lottin), el de la amiga, que sale de prisión y al que Michelle le ofrece trabajo de jardinero.
Curtido en el cine de Chabrol, realizador de galerías de monstruos que germinan al interior de las familias (Violette Nozière, 1978), o entrenado bajo la dureza y la acidez de su admirado Werner Fassbinder, Ozon se muestra más poeta y menos sociólogo clínico que el primero, y más compasivo con sus personajes que el segundo. En Cuando llega el otoño, el thriller es algo accidental, resultado de un clima psicológico de dudas y temores, donde nada parece hecho a propósito; la idea del guion proviene de una anécdota real, cuando el director era niño, una tía cocinó un platillo con hongos silvestres, todos se enfermaron, menos ella. En una escena, Michelle aparece leyendo una novela de Ruth Rendell, versión
inglesa de Patricia Highsmith, autora que Chabrol llevó al cine (La ceremonia), y el mismo Ozon con La nueva amiga (2014). Ahora Ozon se mueve con mucha soltura en el género policíaco, lo importante no es quién lo hizo, si es que lo hizo, sino lo que se revela del carácter de los personajes, de la telaraña inconsciente de emociones que se liberan mediante actos fallidos.
Cabe preguntarse si Cuando llega el otoño cumple con ese cometido, el de darle a ilustrar el proceso psíquico; quizá no del todo, pero sí es capaz de sugerirlo en el espectador abierto y capaz de ir más allá de una postura moral definida que el cine americano e inglés se exige. Ozon se muestra versátil en su manejo de géneros, comedias y dramas, a menudo con personajes que le parecen admirables por oscuros que sean, lo cual no ocurre cuando escenifica el teatro de Fassbinder (Gotas de agua sobre piedras ardientes o Peter von Kant), ácido y demasiado fiel al espíritu de las obras; pero la ternura y compasión que muestra por este par de ancianas, Michelle y Marie-Claude, se siente fresco e inédito.
A lo largo de toda su filmografía, una veintena de títulos, Ozon elige, nunca de manera evidente, a uno de sus personajes para representarse a sí mismo, todo un tema de tesis. En Cuando llega el otoño es Vincent, el expresidiario agradecido que sabe captar la humanidad de Michelle, en el que se refleja la silueta del director.