Teatro/De este lado

"Los hermanos Karamazov" en Monterrey

La compañía Takupí creadores escénicos de Monterrey, fundada y dirigida por Rennier Piñero, se lanzan a la aventura, y salen airosos, en esta búsqueda de dar piel y corazón a los personajes y los universos de Dostoyevski.
miércoles, 13 de mayo de 2026 · 05:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Tarea titánica llevar al escenario las historias y los personajes de Fiodor Dostoyevski (1821-1881). Personajes complejos, con una vida interior intensa, dolorosa, contradictoria, y con escasos puntos luminosos.

Los hermanos Karamazov es la última novela que el autor escribió durante dos años, 1979 y 1980, con entregas episódicas en la revista literaria El mensajero ruso (cuatro meses después, muere). En ella refleja su mente atormentada y se desdobla en los distintos personajes que aparecen; son personajes, unos, borrachos, otros adictos al juego, con deseos pasionales, sacrificios y violencias. En el caso de Los hermanos Karamazov, el principal tema es la lucha a muerte contra el padre.

Foto de Ranniely Piñero

La compañía Takupí creadores escénicos de Monterrey, fundada y dirigida por Rennier Piñero, se lanzan a la aventura, y salen airosos, en esta búsqueda de dar piel y corazón a los personajes y los universos de Dostoyevski. Desde el compromiso con Reinnier Piñero como director, el equipo creativo y los actores profundizan e intensifican las derrotas y los odios que los personajes se profesan; como dice Dimitri, el hermano mayor, “puedo amar con todo el odio del mundo”.

El director expande su imaginación y utiliza diferentes recursos en cada una de las escenas. Implementa la simultaneidad para dar contexto y sugerir imágenes en movimiento. Mientras hay un diálogo tormentoso entre dos personajes, al fondo o en un lateral, un coro, un cuerpo coreográfico, acompaña la escena con el diseño coreográfico de Ranny Piñero. Pueden ser acciones en cámara lenta o gestos que adjetivizan la situación; movimientos coordinados para ilustrar un momento o apoyar al entendimiento de la escena; hay bailes estridentes para mostrar el despilfarro, el vicio y la sexualidad, o imágenes detenidas para reflexionar.

En Los hermanos Karamazov -adaptada por el español José Luis Collado-, el hermano mayor es Dimitri, interpretado por Sergio Duarte, y Fiodor Karamazov, el padre, por Juan Benavides. Padre e hijo se encuentran en constante conflicto; están obsesionados con una joven que ambos quieren poseer, casar, fugarse o llevarla a su lecho. Se ofenden y se agreden sin tregua. Dimitri es borracho, jugador y con escasos recursos económicos. Es el más atormentado y el que más indaga en sus sentimientos. Siente odio y amor, y mucha culpa que, con su sacrificio, quiere, ilusoriamente, sanar.

El hermano menor, Aiosha, interpretado por Esli Cortéz, es un monje que intentará reconciliar a los hermanos, traer paz al hogar y extenderles su afecto a Dimitri e Iván. Iván es el escritor; nihilista y racionalista; el que está constantemente tratando de irse, independizarse y volver a Moscú, pero comparte el odio hacia su padre. Es interpretado por Oscar Moreno con naturalidad, sin tener que gritar para transmitir su desasosiego, logrando una buena proyección.

La familia está fracturada, y lo que une a los hermanos es ese odio hacia un ser que desprecia a sus hijos y los ama a la vez. Hay un hijo ilegítimo, interpretado por Diego de Lira, al que el padre maltrata y lo toma como su sirviente; en la novela es antipático y huraño, pero en esta puesta en escena es débil al extremo, con episodios epilépticos, tembloroso e inseguro, aunque dé un giro en la parte final.

Los personajes de la novela están encerrados en sí mismos, egoístas e individualistas casi siempre; aman y dan para ser amados y obtener lo que quieren, pero no tienen sentimientos de compromiso con los demás. Los personajes femeninos son representados por dos antípodas: Katherina, interpretada por Pamela Leal -la cual logra gran presencia escénica y buena proyección de voz-, es un personaje capaz de renunciar a su yo, de sufrir por otro y defenderlo aun cuando la maltrate.

En el otro extremo está Grusheka, la prostituta, interpretada por Carolina Canizales y juzgada o visualizada como la mala; la que es interesada, libre, y busca cómo beneficiarse de cada situación; juega y se divierte y es deseada y condenada por el autor y los personajes. Con estos dos personajes femeninos el autor expresa los estereotipos de las mujeres en esa época, aunque actualmente no se ha extirpado esa catalogación.

Codirector de la Mexican Opera Studio en Monterrey, Rennier Piñero da gran importancia a la música, a los sonidos y las atmósferas. Hay pocos silencios y casi siempre música, voces y ambientaciones. La mezcla musical y el espacio sonoro, a cargo de Arturo Charles, tienen diversidad de elementos; hay sonidos de tren, de viento, música de antro, o voz operística en vivo, como la del tenor Miguel Ángel Ramírez, quien en la segunda parte de la obra cobra importancia e imprime drama a las escenas.

La puesta en escena ubica la historia a finales del siglo XIX, pero la estética y la sonoridad es híbrida: tenemos música de época, pero también contemporánea al igual que el vestuario: pueden usar corséts, sacos brillantes o togas, abrigos y camisas de la época. En la escenografía, diseñada por el director y Compañía ESLIBRE, hay papeles colgando, como si fueran los escritos del mismo autor, y al fondo se proyectan imágenes, principalmente de ventanas, de ventanas de casa, de un tren o de cualquier otro lugar, a través de las cuales constatamos la nieve, el frío y ese clima y esa visual con la que se caracteriza a Rusia.

Los hermanos Karamazov con la compañía Takupí creadores escénicos y la dirección de Rennier Piñero, es una atractiva obra que, aunque larga de duración, como las novelas de Dostoyevski, nos mantiene atentos y en constante tensión. Espectamos el sufrimiento y los conflictos de los personajes gracias a la pasión de los más de 15 actores en escena y nos sorprendemos con los recursos escénicos que se utilizan.

La obra se presentó por primera vez en el Festival Alfonsino de Cultura UANL el pasado 8, 9 y 10 de mayo en el Aula Magna del Colegio Civil en Monterrey, y ahora forma parte del repertorio de la compañía para futuras funciones.