Artemis II
Artemis II inician su viaje en la primera misión lunar de NASA en décadas
Con tres estadunidenses y un canadiense a bordo, el cohete de 32 pisos de altura despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde decenas de miles de personas se reunieron para presenciar el inicio de una nueva era.CABO CAÑAVERAL, Florida, EU (AP) — Cuatro astronautas emprendieron el miércoles un vuelo de alto riesgo alrededor de la Luna, la primera misión de este tipo para la humanidad en más de medio siglo y el emocionante inicio de un impulso de la NASA por volver a la superficie lunar dentro de dos años.
Con tres estadunidenses y un canadiense a bordo, el cohete de 32 pisos de altura despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde decenas de miles de personas se reunieron para presenciar el inicio de una nueva era. Un gran número de personas también se detuvo a un costado de los caminos y en playas vecinas, haciendo recordar las misiones del Apolo en las décadas de 1960 y 70. Es el mayor paso de la NASA hasta el momento rumbo a su objetivo de establecer una presencia permanente en la Luna.
El Artemis II despegó desde la misma plataforma de Florida que envió a los exploradores del Apolo a la Luna hace tanto tiempo. Los pocos que siguen con vida aplaudieron la gran aventura de esta nueva generación mientras el cohete Space Launch System (SLS) retumbaba por el cielo, mientras una Luna casi llena los llamaba a unos 400 mil kilómetros de distancia.
El comandante de Artemis II, Reid Wiseman, exclamó “¡Vamos a la Luna!”, acompañado en la cápsula Orion por el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Fue la tripulación lunar más diversa de la historia, al incluir a la primera mujer, a una persona de color y a un ciudadano extranjero.
Los cuatro formaron corazones con las manos mientras se despedían de sus familiares para subir a la furgoneta que los llevó hasta la plataforma. “Los quiero, chicos”, declaró Glover.
Los astronautas se mantendrán cerca de casa durante las primeras 25 horas de su vuelo de prueba de 10 días, revisando la cápsula mientras orbita alrededor de la Tierra antes de encender el motor principal que los impulsará hacia la Luna.
No harán una escala ni entrarán en órbita lunar como lo hicieron los primeros visitantes lunares del Apolo 8 en la Nochebuena de 1968 mientras leían el Génesis.
Pero están por convertirse en los seres humanos que más se hayan alejado de la Tierra en la historia, cuando su cápsula pase a toda velocidad junto a la Luna y se aleje otros 6 mil 400 kilómetros más allá, antes de dar la vuelta y regresar directo a casa para un amerizaje en el océano Pacífico.
Una vez que se hayan establecido en órbita alrededor de la Tierra, los astronautas tienen planeado asumir el control manual de la cápsula y entrenar su manejo alrededor de la etapa superior que se desprendió del cohete, incluso acercándose a menos de 10 metros de distancia.
La NASA quiere saber cómo se comporta el Orion en caso de que falle la función de vuelo automático y los pilotos se vean obligados a tomar el control.
Cuatro días después, durante el sobrevuelo lunar, la Luna se verá del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida a la distancia de un brazo. Los astronautas tomarán turnos para asomarse por las ventanas de Orion con cámaras. Si la iluminación es la adecuada, deberían poder observar rasgos nunca antes vistos por el ojo humano. También captarán parte de un eclipse total de sol, colocándose gafas especiales mientras la Luna bloquea brevemente la luz solar desde su perspectiva y se revele la corona.
Todos los planes lunares de la NASA —un incremento gradual de lanzamientos durante los próximos años que conduzca a la construcción de una base lunar sostenible para astronautas con la asistencia de vehículos robóticos y drones— dependen de que la misión del Artemis II salga bien.
Han pasado más de tres años desde el Artemis I, la única otra vez que se han lanzado el cohete SLS de la NASA y la cápsula Orion. Sin nadie a bordo, la cápsula del Artemis I carecía de equipo de soporte vital y otros elementos esenciales para la tripulación, como un dispensador de agua y un inodoro .
Estos sistemas hacen su debut espacial en el Artemis II, lo que aumenta el riesgo. Es por eso que la NASA tomó la decisión de esperar todo un día antes de enviar a Wiseman y su tripulación en un viaje de cuatro días hacia la Luna y otros cuatro días de regreso.
“Siempre ha habido mucho en juego con esta misión”, dijo Lori Glaze, de la NASA, antes del lanzamiento. Pero los equipos de misión tienen todavía más “motivación” ahora que la agencia espacial por fin ha acelerado el ritmo de lanzamientos lunares, enfocándose en las operaciones en la superficie —tal como lo anunció recientemente el nuevo administrador de la agencia, Jared Isaacman.
Como la mitad de la población mundial aún no nacía cuando los 12 caminantes lunares de la NASA dejaron sus huellas en el polvo lunar, Artemis ofrece un nuevo comienzo, dijo esta semana la jefa de misiones científicas de la NASA, Nicky Fox.
“Hay mucha gente que no recuerda al Apolo. Hay generaciones que no estaban vivas cuando se lanzó el Apolo. Este es su Apolo”, dijo Fox, quien tenía 4 años cuando el Apolo 17 puso fin a esa era.
Esta vez la NASA está comprometida a largo plazo. A diferencia del Apolo, cuyas misiones giraban en torno a plantar banderas y dejar huellas en una carrera vertiginosa contra la Unión Soviética, la misión Artemis busca crear una base lunar sostenible lo suficientemente elaborada como para satisfacer incluso al más acérrimo fan de la ciencia ficción. Pero que no quede duda: Isaacman y el gobierno del presidente Donald Trump quieren que las próximas huellas en la Luna sean estadounidenses, no chinas.
Hasta que Isaacman reformó los programas, el Artemis III avanzaba a un paso sumamente lento en su objetivo de alcanzar la superficie lunar a más tardar en 2029. Isaacman, un multimillonario que ya ha realizado caminatas espaciales, incorporó un nuevo Artemis III para 2027 para que los astronautas puedan practicar el acoplamiento de su cápsula Orion con un módulo de alunizaje mientras orbitan la Tierra. El trascendental alunizaje de astronautas cerca del polo sur lunar se trasladó al Artemis IV en 2028, dos años antes de la llegada prevista de una tripulación china.
Al igual que el Apolo 13 —el único intento fallido por llevar a astronautas a la superficie lunar— el Artemis II utilizará una trayectoria de retorno libre de sobrevuelo lunar, para volver a casa aprovechando el tirón de la gravedad y con un uso mínimo de combustible. La gravedad —tanto de la Luna como de la Tierra— proporcionará gran parte del empuje necesario para mantener a Orion en su bucle de ida y vuelta en forma de ocho.
El peligro es tangible para el Artemis II. La NASA se ha negado a publicar su evaluación de riesgos para la misión. Los directivos sostienen que es mejor que 50-50 —las probabilidades habituales para un cohete nuevo— pero se desconoce qué tanto más.
El cohete SLS sufrió fugas de combustible de hidrógeno durante las pruebas en tierra, un problema recurrente que los ingenieros aún no comprenden por completo. Las fugas de hidrógeno y bloqueos de helio no relacionados retrasaron el lanzamiento dos meses, sumándose a años de frustrantes demoras y sobrecostos. Ambos problemas también afectaron al Artemis I, cuya cápsula regresó con severos daños en el escudo térmico. Para alivio de la NASA, no se presentaron fugas durante la cuenta regresiva del miércoles, aunque surgieron algunos problemas en las últimas horas.
Vencer a la Unión Soviética en la carrera hacia la Luna hizo que los enormes riesgos del Apolo fueran aceptables, dijo Charlie Duke, uno de los cuatro caminantes lunares que continúan con vida.
“Estoy con ustedes”, le dijo Duke a Wiseman y su tripulación en una nota.
Koch destacó durante el fin de semana cómo el camino de la humanidad hacia Marte pasa por la Luna, el campo de pruebas para poder ir más allá.
“Es nuestra firme esperanza que esta misión sea el inicio de una era en la que todas y cada una de las personas en la Tierra puedan mirar la Luna y pensar en ella como un destino”, dijo.
Añadió Glover: “Es la historia de la humanidad. No historia negra, no historia de las mujeres. Que se convierta en historia humana".