Santiago Giménez

El Milán de Santiago Giménez, en las garras de los fondos buitre

El Milán ha dejado atrás su glorioso pasado y su identidad obrera. Ahora dominado por un fondo de inversión que prioriza lo económico, el fichaje de Santiago Giménez, aunque ilusiona deportivamente, es una apuesta para revenderlo y sanear finanzas.
sábado, 5 de abril de 2025 · 06:51

En una escena que remitía al despiadado ataque sobre las aldeas vietnamitas en la película Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, Silvio Berlusconi descendió desde el cielo en un helicóptero privado para aterrizar en la Arena Cívica de Milán. Bajo la épica de la célebre opera wagneriana La cabalgata de las Valquirias, se presentó, oficialmente, como el nuevo propietario del AC Milan.

En aquellos años, el arribo de un empresario abiertamente machista y xenófobo, implicado en múltiples escándalos sexuales y de corrupción, cuya gran hazaña había sido terminar con el monopolio de la televisión pública en Italia, contravenía la de por sí endeble condición de equipo de clase obrera que alguna vez distinguió al Milán respecto al Inter, más asociado a las élites lombardas.

Corría 1985 y con Giuseppe Farin, predecesor de Berlusconi, exiliado en Sudáfrica eludiendo una condena por evasión de impuestos, había más urgencia por paliar la profunda crisis económica que por salvaguardar los valores fundacionales de un club con orígenes trabajadores y sindicalistas, fundado por expatriados británicos en los estertores del siglo XIX.

Los múltiples éxitos continentales del Milán, con entrenadores generacionales como Arrigo Sacchi y su defensa adelantada, Fabio Capello y su versatilidad táctica y Carlo Ancelotti y su sugerente sistema del Árbol de Navidad (4-3-2-1), ayudaron a blanquear la imagen de Il Cavaliere, la génesis del populista de derecha contemporáneo. También, de alguna manera, a legitimarlo como el mejor hombre posible para acentuar la eterna polarización entre el norte y el sur de Italia como primer ministro del país transalpino en tres periodos distintos.

Para 2016, después de 31 años como propietario y 29 títulos cosechados, Berlusconi, cansado de maquillar balances financieros e incapaz de revertir la decadencia deportiva y operativa del Milán, optó por vender el equipo...

Fragmento del reportaje publicado en la edición 0022 de la revista Proceso, correspondiente a abril de 2025, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.

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