Opinión
Tropas extranjeras en el territorio nacional: alguien está mintiendo
La presencia de tropas de Estados Unidos en el territorio nacional sin la autorización del Senado indica que éste ya comenzó a ser ocupado, sin la oposición y sí con la complacencia de autoridades mexicanas.El sábado 17 de enero en curso la prensa nacional informó de la presencia de una aeronave militar de los Estados Unidos en el aeropuerto de Toluca. Como ese tipo de aeronave no se maneja sola, es de suponerse que era tripulada por militares, que estos no eran mexicanos y que eran norteamericanos.
Dos días después, el lunes 19 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el avión de Estados Unidos “aterrizó para trasladar a funcionarios de la Secretaría de Seguridad”.
Y agregó que con la finalidad de tener una capacitación bajo la tutela del Comando Norte de Estados Unidos y para trasladar a funcionarios de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana fue que el avión Hércules aterrizó en Toluca.
“Aunque es una regla que ese tipo de aeronaves daban llegar a bases militares, dijo que aterrizó en Toluca porque ‘fue una condición que se estableció (...) y que fue autorizado por la Secretaría de la Defensa’.
La mandataria dijo que no fue necesaria la autorización del Senado por ser una actividad acordada desde hace meses entre las instancias de gobierno…” (Proceso, 19 de enero de 2025).
De lo que tengo entendido, hasta el día sábado 17 de enero, era facultad exclusiva del Senado: autorizar “…el paso de tropas extranjeras por el territorio nacional…” (art. 76, frac. III).
El precepto establece una regla general: sin excepciones, el paso de todo tipo de tropas extranjeras por el territorio nacional requiere de la autorización del Senado. Para los efectos de la norma, por tropas extranjeras debe entenderse uno o más soldados extranjeros, sin importar su número, la clase de armas a la que pertenezcan ni el propósito, bueno o malo, que implique su presencia.
El precepto constitucional, por razones de seguridad, establece una limitante absoluta: prohíbe la presencia de tropas y aeronaves, sin importar que sea con la finalidad de transportar funcionarios mexicanos o de instruirlos. Dados los términos en que está redactado el precepto, que no distingue entre uno y otro caso, siempre se requiere de la autorización del Senado.
El que el Senado goce de exclusividad en la materia, jurídicamente implica que excluye a cualquier otro poder, órgano o dependencia. Nadie más puede autorizarlo. La presidenta de la República, su gabinete, la Secretaría de Defensa Nacional, las Fuerzas Armadas en general o la Comisión Permanente lo tienen prohibido.
El Senado, desde a mediados de diciembre, se halla en receso y reanudará su segundo periodo ordinario de sesiones el primero de febrero de este año (art. 65 constitucional). He leído con detenimiento el Diario Oficial de la Federación y no encuentro que el Senado haya dado su autorización para de la tropa que tripulaba la aeronave y ella misma penetrara y aterrizara en territorio nacional.
También he consultado el Diario Oficial de la Federación relativos a los meses de diciembre último y enero en curso y no encuentro una convocatoria expedida por la Comisión Permanente, por virtud de la cual se convoque a los miembros de la Cámara de senadores a la celebración de un periodo extraordinario de sesiones para dar la autorización necesaria.
La Comisión Permanente es un ente que goza de atribuciones acotadas: únicamente son aquellas que de manera expresa y limitada aparecen en la Constitución (arts. 78); ella no tiene, dentro de sus atribuciones, la de autorizar la estancia de tropas extranjeras en el territorio nacional, por ello, se debe descartar que ese cuerpo colegiado haya dado la autorización correspondiente.
Los funcionarios, militares o miembros de la Guardia Nacional tienen medios de transporte. Nada explica y, mucho menos justifica, que ellos, en el territorio nacional, sean trasladados por una aeronave militar extranjera.
En el caso de la presencia y estacionamiento de tropas y una aeronave estadunidense en el aeropuerto de Toluca, sin autorización del Senado, alguien está mintiendo. Si ese alguien permitió la presencia de las tropas y de la aeronave en el territorio nacional sin autorización del Senado, ese alguien ha violado gravemente la Constitución; ha llegado a los linderos de haber incurrido en el delito de traición a la patria.
Para enmendar la violación a la Constitución Política y exculpar a la presidenta de la República y a su gabinete de la responsabilidad en que pudieran haber incurrido, seguramente que el diputado Ricardo Monreal Ávila y el senador Adán Augusto López, por sí y sin dar intervención al Congreso de la Unión y a las legislaturas de los estados, reformarán el artículo 76 fracción III de la Constitución para facultar a la presidenta a hacerlo, sin contar con la autorización del Senado; también es previsible que en un artículo transitorio dará efectos retroactivos a la reforma, a fin de librarla de responsabilidad.
Todo indica que la propia presidenta de la República fue sorprendida por la noticia de la presencia de las tropas y la aeronave norteamericana y que, a posteriori, trató de explicar, no justificar, la presencia de ellas en el territorio nacional y que ello se haya hecho sin cumplir con lo que dispone la Constitución.
La presencia de tropas de Estados Unidos en el territorio nacional sin la autorización del Senado indica que éste ya comenzó a ser ocupado, sin la oposición y sí con la complacencia de autoridades mexicanas que se dicen izquierdistas, nacionalistas y supuestas defensoras de nuestra soberanía y que éstas, ante los hechos consumados, no repelieron la invasión, todo lo contrario: la aprobaron y hasta justificaron.
En este México en el que, a partir del primero de diciembre de 2018 las autoridades, de manera sistemática y habitual mienten, el dicho presidencial en el sentido de que la presencia de las tropas norteamericanas en el territorio nacional, incluyendo una aeronave militar, se hizo con las autorizaciones necesarias, no quiero creer que sean una mentira más y que las autoridades federales hayan violado gravemente la Constitución. Me niego a creerlo. Nuestra presidenta no es capaz de mentir, de ignorar al Senado y de violar la Constitución.
No puedo admitir que ella, tan nacionalista y con un discurso antiimperialista de toda la vida, haya permitido la presencia de tropas extranjeras en el territorio nacional y que, no contenta con ello, intente justificar el hecho. Me niego a aceptar que esos que se dicen de izquierda, solos, sin el concurso de los reaccionarios y de derecha, nos hayan convertido en colonia de la potencia que ellos más odiaban.