UAEM

UAEM: diálogo en riesgo tras episodios de tensión; observador pide retomar acuerdos verificables

Pietro Ameglio, académico y observador, llamó a autoridades y estudiantes a no perder el principio de realidad, reconstruir la confianza, evitar la polarización y retomar el diálogo.
martes, 14 de abril de 2026 · 10:50

MORELOS (apro).- El proceso de diálogo entre autoridades y estudiantes en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) atraviesa un momento crítico que exige retomar los acuerdos construidos en las mesas de trabajo, particularmente la emisión de una respuesta sustantiva al pliego petitorio y la definición formal del papel de la Resistencia Estudiantil como interlocutor para el seguimiento de compromisos, advirtió el académico y activista de la no violencia, Pietro Ameglio, observador en el proceso.

El académico —integrante de Servicio Paz y Justicia y de la UNAM— señaló que el proceso de las últimas semanas había mostrado avances relevantes en la construcción de confianza entre las partes, lo que permitió encauzar discusiones sobre el regreso a clases, luego de la crisis detonada por hechos de violencia y exigencias de seguridad en la comunidad universitaria. 

El conflicto en la UAEM se enmarca en el contexto de las protestas estudiantiles que surgieron tras la desaparición y posterior feminicidio de estudiantes de la región de Cuernavaca y Mazatepec, entre ellas Kimberly Ramos, estudiante de contaduría, y Karol Toledo, estudiante de derecho, hechos que detonaron exigencias de seguridad y atención a la violencia de género dentro de la universidad. 

Interrupción del proceso y deterioro del clima institucional

Ameglio explicó que la mesa de trabajo avanzaba en la definición de condiciones para el retorno a actividades académicas cuando ocurrieron hechos en la Facultad de Nutrición que derivaron en la suspensión del diálogo.

Relató que, en ese contexto, se registraron intervenciones en espacios donde se mantenía el paro, lo que provocó movilizaciones estudiantiles para resguardar a los participantes. Posteriormente, la Procuraduría de Derechos Universitarios intervino y derivó en decisiones administrativas sobre personal de esa unidad académica.

Tras estos hechos, añadió, se sumaron tensiones en otras facultades y llamados paralelos a retomar actividades, lo que ha incrementado la desconfianza entre los actores.

El observador subrayó que el proceso enfrenta dos pendientes centrales: la falta de una respuesta plenamente satisfactoria al pliego petitorio y la necesidad de formalizar la participación de la Resistencia Estudiantil dentro del esquema institucional de seguimiento.

Aunque ya existe una respuesta oficial, indicó que esta ha sido cuestionada por los estudiantes, quienes consideran que no atiende sus demandas de fondo.

De acuerdo con su valoración, el documento se limita a reiterar acciones previas y no incorpora autocrítica institucional ni identifica problemas estructurales de la universidad.

Asimismo, señaló que los estudiantes advierten la ausencia de compromisos medibles y verificables, especialmente en materia de seguridad y atención a la violencia de género.

En este punto, Ameglio enfatizó que el proceso solo puede avanzar si se reconoce el trabajo y la responsabilidad de ambas partes dentro del conflicto, evitando lecturas que deslegitimen de manera total a cualquiera de los actores involucrados.

Riesgo de estancamiento y tensiones por medidas paralelas

Ameglio advirtió que el principal riesgo del proceso es el estancamiento derivado de la pérdida de confianza entre las partes, lo que podría prolongar el conflicto y alejar la posibilidad de acuerdos.

Recordó que un punto clave del diálogo fue la exigencia estudiantil de una respuesta escrita al pliego petitorio, compromiso que la rectoría había previsto entregar en el marco de las mesas de trabajo.

Ese proceso quedó interrumpido por los hechos en la Facultad de Nutrición, lo que detuvo avances que ya se encontraban en fase de definición.

En este contexto, el observador señaló un elemento que ha impactado negativamente el ambiente del diálogo: el llamado de autoridades universitarias a implementar el regreso a clases en modalidad virtual o presencial de manera paralela al proceso de negociación, lo cual —dijo— ha sido percibido por los estudiantes como una medida que tensiona el ambiente y debilita la construcción de acuerdos en curso.

“Es fundamental que ninguna de las partes pierda el principio de realidad: se requiere retomar actividades, reconstruir confianza y atender los puntos mínimos de seguridad para el regreso a clases”, sostuvo.

Asimismo, advirtió que la prolongación del conflicto sin acuerdos verificables puede derivar en un mayor desgaste institucional y en un escenario de mayor confrontación.

Ameglio insistió en evitar interpretaciones polarizadas del conflicto y en reconocer que tanto autoridades como estudiantes tienen responsabilidades en la conducción del proceso, por lo que subrayó la importancia de reconocer el trabajo y los avances que cada parte ha realizado en las mesas de diálogo, aun en medio de las tensiones.

En ese sentido, destacó que la Resistencia Estudiantil ha sido reconocida como interlocutor en las mesas, aunque consideró necesario formalizar ese reconocimiento para dar continuidad a los acuerdos.

Finalmente, llamó a retomar el punto en el que se encontraba el proceso antes de la interrupción y avanzar hacia acuerdos verificables que permitan encauzar el regreso a clases.

“Lo que ayuda es retomar lo acordado, cumplir lo comprometido y reencauzar el diálogo”, concluyó.

Comentarios