Chichén Itzá
Pueblo maya en resistencia por Chichén Itzá: denuncian al INAH por desplazamiento forzado
Mayas de Pisté acusan al INAH por querer desplazarlos del centro ceremonial. Tras 15 días de cierre, reabre Chichén Itzá. Hay amparo y acusaciones de racismo.TINUM, Yuc (Proceso).– “Es tu propia casa y territorio y te vienen a imponer lo que creen que es correcto para ti como si estuviéramos en la conquista (...) son como los españoles que vienen intentando supuestamente salvar el alma de los mayas”, dice Erick Ceh, integrante del Concejo de Gobierno Indígena de Pisté, pueblo que denuncia una imposición del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para desplazarlos del centro ceremonial de Chichen Itzá al Centro de Atención a Visitantes (CATVI), una obra que forma parte del Tren Maya.
Chichén Itzá permaneció 15 días cerrado. Tras una lucha de resistencia del pueblo maya, ayer 1 de junio reabrió al turismo. La comunidad logró que el INAH acepte que aquélla se haga cargo de la reorganización del Corredor Económico Comunitario dentro de la zona maya, donde estarán artesanos, vendedores y guías de turistas comunitarios que serían desplazados al CATVI.
“A partir del lunes Chichén Itzá se abre para todos nosotros para entrar a trabajar sin la firma de ningún documento”, dijo a Proceso uno de los integrantes del Concejo de la comunidad maya.
La confrontación del INAH con el pueblo maya los obligó a articular una estrategia jurídica y el 26 de mayo último la comunidad interpuso un amparo (el 1219/2026) para la defensa de su territorio. Se reclamaron las violaciones a sus derechos, entre esas, la falta de consulta a la comunidad maya de Pisté en la implementación del reordenamiento económico (el CATVI) y violación al derecho al trabajo digno.
Chichén Itzá fue cerrada desde el 18 de mayo. Esa noche, personal del INAH colocó vallas aprovechando que un grupo artesanos, vendedores y guías de turistas comunitarios y ejidatarios, que son parte del Concejo de Gobierno Indígena de Pisté, se encontraba en una mesa de diálogo.
En un primer momento, la institución federal dijo que sus acciones fueron por trabajos de mantenimiento. “Los mayas nos sentimos traicionados, esto es una nueva forma de colonización”,lamentó Wilberth Serrano, otro de los integrantes del Consejo de Gobierno Indígena.
Posteriormente, en una rueda de prensa que ofreció el director del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, reconoció que la zona maya fue cerrada al turismo, pese a las pérdidas económicas, por decisión de la institución.
No es que ellos (artesanos, vendedores y guías mayas) lo mantengan cerrado, sino que nosotros como autoridades lo que hicimos fue resguardar el sitio arqueológico. No abrirlo a la visita pública para que evidentemente entráramos a un proceso de diálogo con la comunidad, artesanas y artesanos, para llegar a acuerdos y lograr un consenso para la operación del sitio –confirmó.
Vázquez Herrera precisó que, aunque reconoce al Concejo de Gobierno Indígena de Pisté y se están sentado a las mesas de diálogo con sus integrantes, estos no representan a la comunidad.
Esa afirmación contrasta con el hecho de que fueron más de dos mil personas de dicha agrupación las que participaron en una caravana para pedir la reapertura de Chichén Itzá.
Riqueza arqueológica, interés económico
“En la boca del pozo de los itzáes”. Ese es el significado de Chichén Itzá, una de las zonas arqueológicas mayas más importantes de México, y también la más visitada por el turismo.
En 2025 la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora, reveló en un comunicado de prensa que, de enero a mayo de ese año, las zonas arqueológicas del país recibieron 4.5 millones de visitantes. De ellos, la funcionaria confirmó que el sitio más concurrido fue Chichén Itzá, con 981 mil turistas.
Inscrito desde 1988 en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, este centro ceremonial maya es famoso a escala internacional por sus dos equinoccios, siendo el de primavera el más conocido. Se trata de un fenómeno de luz y sombra que emula el descenso del dios Kukulkán por las escalinatas de la pirámide principal. Históricamente, los mayas de esta región fueron identificados como un pueblo guerrero y rebelde ante la llegada de los españoles.
El parador turístico, que hasta hace un par de semanas era el acceso principal de Chichén Itzá, se construyó hace 39 años. Se inauguró en 1987 y, en aquel entonces, respondía a una necesidad del pueblo maya. Buscaba evitar que las personas migraran a Cancún, ya que para ese año ya se empezaba a concentrar el turismo en esa región.
La obra fue bien recibida y la comunidad maya empezó a hacer su vida económica alrededor del sitio, al igual que sus rutinas y cohesión social. El turismo les permitió comercializar sus artesanías y compartir su conocimiento.
A partir de 2018, con la obra del Tren Maya en proceso y el anuncio de la creación de los CATVI en las zonas arqueológicas por las que pasaría el megaproyecto, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) les advirtió que se haría uno cerca de Chichén Itzá, pero nunca se les consultó o preguntó si estaban de acuerdo.
Para los mayas que hoy habitan en comunidades como Pisté, la historia de la conquista y la colonización parece repetirse. Denuncian que las acciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) –en su afán por imponer lo que el gobierno asegura que es “mejor para ellos”– buscan desplazarlos de su territorio.
Una de las estrategias más asfixiantes ha sido el cierre intermitente de los accesos a Chichén Itzá, ya que la falta de visitantes corta de tajo los ingresos de artesanos, vendedores y guías de turistas que viven al día.
No es sólo el parador turístico el que van a cerrar; este lugar ya tiene una identidad propia, le pertenece al pueblo de Pisté, es el epicentro y la arteria que lo mueve económicamente –acotó Wilberth.
La comunidad de Pisté no se opone por completo a la apertura del nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI). Su objeción radica en que el INAH prometió un plan de transición gradual que respetaría la autodeterminación del pueblo maya para decidir si trasladarse o no.
Es una forma de presionar a la comunidad cerrando el flujo económico para ver cuánto vamos a resistir, porque la verdad muchos viven al día. El INAH sabe que mientras más se prolongue el sufrimiento... ellos tienen presupuesto para esto, pero para la comunidad es una afectación directa y total. Lo que hacen es estrangular la voluntad del pueblo hasta que cedan –reprochó con indignación Erick.
El parador turístico original –que fue inhabilitado por el INAH para forzar a que el turismo ingrese ahora por el CATVI– está bajo el control del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán (Cultur).
La dependencia estatal ha fungido como mediadora entre el pueblo maya y el gobierno federal en mesas de negociación donde han estado presentes el secretario general de Gobierno de Yucatán, Omar Pérez, y el titular de Cultur, David Escalante Lombard.
“No es un asunto de oposición, tal vez funcione el CATVI a futuro, pero no forzando las cosas y no queriendo someter al maya a aceptar cosas. Debieron socializar el proyecto con mesas de negociación, es un tema delicado ¿por qué usar la fuerza si lo pueden hacer de manera institucional? (...) ¿por qué tienen que cerrar de la noche a la mañana el parador turístico? El maya se siente traicionado, es como si le arrancaras el brazo”, reiteró Wilberth.
Tensión
Las acciones del gobierno federal de colocar vallas metálicas y cerrar el acceso original durante una mesa de diálogo generaron tensión en la comunidad de Pisté. A partir de la noche el 18 de mayo se inició una resistencia del pueblo maya, integrantes de la comunidad hicieron guardias en las inmediaciones de Chichén Itzá y el CATVI, más nunca prohibieron el acceso. Incluso ese día permitieron que el turismo entrara sin pagar a la zona maya.
Calificaron al INAH de traidor y aun así reiteraron su disposición a retomar el diálogo, aunque pusieron algunas condiciones que ya en la mesa el gobierno federal no reconoció y no aceptó.
Entre esas estaba mantener abierto el parador turístico original. La respuesta fue tajante. La coordinadora nacional de Centros INAH, Anna Goycoolea Artís, expresó que no cerrarán el acceso, pero sí las taquillas, por lo que el único flujo del turismo será el CATVI.
“Nosotros no tenemos facultad de cerrar el parador, pero sí la taquilla; la taquilla va a ser, como ya se los hemos dicho muchas veces, una sola taquilla, un solo acceso por el CATVI. ¿Ustedes quieren que se les diga así de claro?”, expuso a la población maya.
Las palabras de Anna Goycoolea fueron consideradas como racistas y con una carga de discriminación.
“Tiene un discurso racista, mencionó que lo hace por el bien de los mayas con una actitud de tutelaje desde el Estado, como si la comunidad fuera menor de edad y no pudiera decidir sobre su desarrollo y territorio”, relató el asesor legal del Concejo, Álvaro Mena.
Enfatizaron que Goycoolea Artís se rehúsa a reconocer al Concejo de Gobierno Indígena de Pisté, que se constituyó en abril y cuyos representantes fueron votados en una asamblea comunitaria. Se organizaron a partir de la presión del INAH para expulsarlos de la zona arqueológica de Chichén Itzá, que, aunque han tolerado durante más de 20 años, se recrudeció con la operación del Tren Maya.
“Históricamente toda la región ha sido territorio de lucha, tanto en la Guerra de Castas, cuando tuvimos un fuerte donde quisieron controlar a los mayas rebeldes (...) Pisté siempre ha estado en lucha. Nos organizamos en un Consejo Indígena y eso no significa que estemos peleados con el Estado y la Federación, pero pedimos que respeten los derechos de los pueblos indígenas en su organización”, reclamó Erick Ceh.
Otra de las solicitudes era que Diego Prieto, el exdirector del INAH, que actualmente es titular de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad (UCVPII), no estuviera presente en las mesas de diálogo.
Al extitular del INAH lo acusan de intentar fracturar a la comunidad, ya que él fue el encargado de operar el proyecto de los CATVI. Denunciaron que financió lo que llamaron un grupo de “choque” de otros artesanos y vendedores mayas para que aceptaran salir de Chichén Itzá y ocupar algunos de los locales.
Es el doble juego del INAH. Estas administraciones (presidenciales) se equivocaron con Chichén; fue una mala decisión nombrar a Diego Prieto como mediador. Él no quiere negociar, quiere imponer sus ideas y métodos; al final eso enoja, en tu propia casa y territorio te vienen a imponer lo que creen es correcto para ti, como si estuviéramos en la conquista –manifestó Erick.
Mediante las llamadas Tandas del Bienestar ofreció dicho apoyo a los que se pasaran al CATVI. A la par, afirmaron que está sosteniendo con 10 mil pesos mensuales a los locatarios que aceptaron mudarse a esos locales.
Vázquez Herrera defendió tajantemente a su exhomólogo del INAH, Diego Prieto.
“Categóricamente lo negamos, por supuesto (...) el antropólogo Diego Prieto es un servidor público con mucha experiencia, estuvo acá con ustedes durante años, trabajando arduamente con los procesos relacionados al desarrollo del Tren Maya (...) en ningún momento creo que tenga la intención de dividir y separar a la comunidad, tenemos un encargo muy específico. La señora presidenta nos encargó que nos acercáramos a las comunidades para lograr acuerdos”, dijo.
A la par de la resistencia económica, la intervención de las Fuerzas Armadas es otro de los grandes temores en Pisté. Aunque la comunidad ha exigido a la federación abstenerse de criminalizar su lucha, denuncian actos de intimidación recurrentes mediante la presencia constante de la Guardia Nacional y de la policía estatal en los accesos del pueblo.
El secretario de gobierno de Yucatán, Omar Pérez, argumentó que llevan varios meses con el plan de transición al mercado de artesanías del CATVI. Descartó que se trate de un desalojo de la comunidad maya.
No va a existir un desalojo, hay un documento firmado por el INAH donde se compromete el INAH a esto. Y el punto número dos de los compañeros artesanos, los que están en las franjas del parador antiguo y la recta que va a la pirámide, van a sufrir una disminución en sus ventas porque el acceso único es por el CATVI. La propuesta es trasladarlo dentro del mismo sitio, pero en la entrada principal (CATVI) (...) es una reubicación con una ubicación privilegiada.
Integrantes de la comunidad indígena señalaron que la reapertura de Chichén Itzá no detendrá el juicio de amparo que iniciaron para mantener abierto el parador turístico original, que se volvió su epicentro económico desde hace más de 30 años. Aunque de momento será el CATVI la única entrada.