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Revictimizan a mujeres en juzgados de Coahuila; comparten espacios con agresores
Pese a tener medidas de protección, mujeres víctimas son revictimizadas en juzgados de Coahuila al esperar audiencias junto a sus agresores, quienes las intimidan sin que existan protocolos de resguardo. Los retrasos en diligencias profundizan el daño psicológico de las denunciantes.SALTILLO, Coah (Proceso).– Rosa, cuyo nombre real se omite por su seguridad, llegó sola y presa de los nervios a la sala 6 del Centro de Justicia Penal en Saltillo, donde tendría lugar una audiencia para que un juez ratificara medidas en su favor por la violencia a su patrimonio, amenazas y agresiones digitales.
Nadie le informó el motivo de la diligencia, pero el miedo la invadió porque detrás de ella, a menos de un metro, estaba el agresor que destrozó las llantas de su vehículo.
En el mismo lugar, para otra audiencia por un proceso similar, fue citada Lucy (nombre ficticio). Confesó que le generaba miedo encontrarse con su agresor, quien una semana antes la golpeó; su cara y brazos aún mostraban huellas de las lesiones. Y sí: se encontró con su expareja, quien llegó acompañado por al menos seis integrantes de su familia que lo esperaban afuera del edificio público.
Como ellas, varias mujeres han tenido que pasar por situaciones similares en el Centro de Justicia, pues pese a que en estos casos se les otorgaron medidas de protección que impiden que sus agresores se acerquen a ellas, dentro de esta sede del Poder Judicial no existen protocolos de contención, asesoría y resguardo para atender la afectación emocional que provoca coincidir en el mismo espacio con quienes las han violentado.
Además de las agresiones físicas o al patrimonio que han denunciado, siguen recibiendo amenazas y mensajes cargados de violencia sexual y degradación. Se les insulta al llamarlas “putas” o reciben mensajes con frases como “nomás sirves para coger”, profundizando el daño psicológico y sin que les sea garantizada su seguridad integral.
Proceso presenció durante varios días las audiencias relacionadas con casos de violencia doméstica en sus diversos tipos y constató que retrasos en el inicio de éstas propician que las víctimas permanezcan en el mismo espacio con quienes son imputados como sus presuntos agresores.
La audiencia de Rosa se inició casi dos horas tarde porque la jueza no había llegado y durante ese tiempo su expareja permaneció a menos de un metro de distancia.
“Hace mucho tiempo que terminamos y, como trabajamos en el mismo lugar y tenemos amigos en común, me sigue acosando, pese a que él ya tiene otra pareja”, dice la mujer que en varios momentos intenta contener el llanto.
En la sala no hay presencia permanente de elementos de seguridad que mantengan alejadas las víctimas de los agresores durante todo el tiempo previo a las audiencias. Muchas mujeres acuden solas y deben esperar a que llegue el personal del Ministerio Público que realiza la investigación o hace la petición de medidas de protección, y hasta ese momento ellas son informadas sobre el motivo de la diligencia.
Las mujeres son expuestas en el lugar donde entran y salen abogados y abogadas, pasantes de derecho o acusados y otras víctimas citadas en el mismo espacio.
Alcancé a ver cómo la gente que está detrás de nosotras se burla o hace muecas al escuchar lo que nos pasó y que lee la agente del Ministerio Público. Pensé que quizás era incorrecto haber denunciado y quería salirme del lugar -confiesa Rosa.
Esto ocurre en los juzgados de un estado donde, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2025 se abrieron14 mil 664 carpetas de investigación por denuncias de violencia familiar.
La violencia al interior del hogar se centraliza en áreas urbanas, ya que los municipios de Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Ciudad Acuña concentran un total de siete mil 978 carpetas abiertas.
Las cifras de carpetas judicializadas, es decir, que llegaron a procesos penales, por violencia familiar, donde las víctimas en su mayoría son mujeres, se duplicaron en los últimos cinco años al pasar de mil 500 en 2021 a tres mil 400 mensuales hasta febrero de 2026, de acuerdo el presidente del Poder Judicial estatal, Miguel Felipe Mery Ayup.
Pero pocas llegan a sentencia.
Versiones encontradas
Cuestionado en torno de las condiciones en las que se realizan las audiencias en los casos de violencia familiar, pese a contar con juzgados especializados para abordarlo con perspectiva de género, el presidente del Poder Judicial afirmó que existen capacitaciones y medidas de atención a las víctimas.
“Debió de estar a un lado el agresor, y la víctima debió de estar protegida con un elemento de seguridad. No se ha presentado alguna situación de violencia o que se haya salido de control alguna situación; no tengo registro porque tomamos justo todas las medidas para proteger a todas las víctimas. En los juzgados especializados estamos buscando que nunca a una mujer se le vuelva a revictimizar y cuidamos los protocolos”, dice.
Pero la activista y acompañante de varios casos de violencia familias, Jackeline Campbell Dávila, expone que lo dicho por el magistrado no es verdad. Ella personalmente ha tenido que pedir la presencia de un elemento de seguridad en la sala para resguardar a las mujeres que denuncian violencia doméstica.
La defensora en una ocasión fue obligada a salir de la sala por decisión de un juez, pese a que se le explicó que estaba acompañando a la víctima de violencia. Al quedar sola, la víctima fue agredida verbalmente sin que alguien la defendiera o detuviera la audiencia.
Lamont Martínez, exconsejera social del extinto Instituto Nacional de las Mujeres, e integrante del colectivo Justicieras por Nuestras Infancias, explicó que hace unos días en Torreón, durante una audiencia sobre violencia vicaria, estaba toda la familia del acusado intimidando a la víctima.
“Lo he visto muchas veces y una compañera lo observó la semana pasada en la audiencia que hubo donde la muchacha víctima estaba muy cerca de toda la familia agresora.
“Es un caso de violencia vicaria y el hombre que ejerce este tipo de violencia siempre es ayudado por su papá, por su mamá, por su hermana, por su nueva pareja. Ese día estaban todos ellos y la molestaban, la amenazaban”, denunció y aseguró que el caso se documentó y se hizo llegar a las autoridades correspondientes.
Para ambas activistas, es necesario que el Poder Judicial aplique los protocolos de seguridad hacia las víctimas y si estos no existen, los debe diseñar porque es algo necesario cuando se trata de cualquier tipo de violencia contra las mujeres.