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Sheinbaum abre un flanco interno al “ceder demasiado” ante Trump, advierte experto

Las concesiones de la presidenta a Washington anticipan una fase de operaciones militares más abierta contra el crimen con participación estadunidense. El costo político, afirma el académico Octavio González, podría tensar a Morena y a las Fuerzas Armadas.
martes, 17 de febrero de 2026 · 05:00

BOGOTÁ (Proceso).- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, está “cediendo demasiado” ante su homólogo estadunidense, Donald Trump, y eso la llevará a “pagar un costo” frente a sectores de la sociedad mexicana y de Morena que rechazan el intervencionismo del republicano en asuntos internos, dice el internacionalista Octavio González Segovia.

En entrevista con Proceso, el posdoctor en relaciones internacionales de la UNAM considera que las concesiones de la presidenta a su colega estadunidense están llevando a México a “permitir, ya de manera oficial y abierta”, la actuación de agentes armados de la CIA, el FBI y la DEA en operaciones contra el crimen en territorio mexicano.

“Me parece que esto, más allá de procurarnos más seguridad, va a provocar mayor intervención”, asegura.

La presidenta ha cedido además ante las presiones de Trump en temas como la suspensión de envíos de petróleo a Cuba, que según el propio mandatario estadunidense fue una petición expresa que le hizo a su colega mexicana.

Y también cedió en el acuerdo para que México entregue a agricultores del sur de Texas 431 millones de metros cúbicos de agua entre 2026 y 2030, a pesar de la sequía que afecta a los agricultores del noreste mexicano.

Captura de Wedding. Versiones encontradas. Foto: FBI.

González Segovia señala que ese tipo de concesiones apaciguan a Trump, quien el mes pasado dijo, tras sostener una conversación telefónica con Sheinbaum, que es una líder “maravillosa y altamente inteligente”. Pero a la larga esto le va “a costar muy caro” a México, dice el académico.

“Parecía que los ataques militares quirúrgicos en contra de laboratorios de fentanilo en México y de los intereses de los narcos en general eran una línea roja –asegura–, pero dudo mucho que Trump respete esa línea. Trump está envalentonado y hasta el momento no hay nadie que lo detenga y que realmente le plante cara, ni en Estados Unidos ni en el extranjero”.

De acuerdo con el académico, el mandatario estadunidense “nos agarra en un momento muy precario, en el que carecemos de liderazgos fuertes en la Cancillería y estamos contra las cuerdas por la renegociación del T-MEC (el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá)”.


 

Muestra de que agentes de EU actúan en México

El internacionalista afirma que la detención en México del capo canadiense de la droga, Ryan Wedding, el 22 de enero último, es una muestra de que el gobierno mexicano ya permite a agentes estadunidenses actuar en territorio mexicano.

Sheinbaum lo niega y dice que el exatleta olímpico se entregó en la Embajada de Estados Unidos en México, pero el director del FBI, Kash Patel, sostiene que fue capturado por agentes de esa corporación en territorio mexicano en una “operación de alto riesgo”.

Según The Wall Street Journal, la versión de Patel es verdadera.

Para González Segovia, Sheinbaum parece decidida a “seguir colaborando con ellos (con el gobierno de Estados Unidos) de esa manera, subrepticia, violatoria de la Constitución y contraria al nacionalismo de las huestes de Morena”.

El investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-México) considera que la afirmación de Sheinbaum de que Wedding se entregó en la Embajada de Estados Unidos en México es un intento por encubrir, “tanto discursiva como fácticamente”, la presencia operativa de agentes estadunidenses en territorio mexicano.


 

Expatriaciones a granel

Además, el gobierno mexicano ha optado por entregar a Estados Unidos, sin mediar procesos de extradición, a decenas de delincuentes.

En enero pasado fueron expatriados 37 capos del narcotráfico. El año anterior habían sido expulsados del país 55 delincuentes de alto perfil para ser juzgados en Estados Unidos. Es decir, ya van 92 jefes criminales que México entrega a la justicia de ese país.

Entre ellos figuran Rafael Caro Quintero, uno de los fundadores del Cártel de Guadalajara en los 80; Servando Gómez Martínez, la Tuta, cabecilla de Los Caballeros Templarios, y Abigael González Valencia el Cuini, operador de alto nivel del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

González Segovia, doctor en estudios de desarrollo global de la Universidad Autónoma de Baja California, considera que Sheinbaum “está cediendo demasiado” ante el mandatario estadunidense, y esto, “más allá de procurarnos seguridad, va a provocar mayor intervención”.

La Tuta. Entregas exprés. Foto: Octavio Gómez.

Esto, explica, porque si Trump ya pudo lograr que México despliegue su ejército en la frontera sur, que se quede con los migrantes y deportados centroamericanos y que incaute más toneladas de droga, “el paso siguiente es permitirle ya de manera oficial y abierta a los agentes de Estados Unidos que actúen en México y que actúen armados”.

Eso, afirma, “no lo veo distante, y creo que es el próximo paso, a pesar de que eso tendría un alto costo político para Sheinbaum, y no solamente con la sociedad, sino también al interior de su partido, donde hay figuras que son muy duras, muy doctrinarias, y eso la debilitaría enormemente de cara a las elecciones” legislativas del año próximo.

De acuerdo con el investigador de la Flacso, lo que sí parece estar consintiendo ya la presidenta son “operaciones soterradas, de bajo perfil”, como la que desembocó en la detención del canadiense Ryan Wedding en la Ciudad de México.

El académico, en cambio, considera improbable que México permita el ingreso a su territorio de grandes contingentes de soldados de estadunidenses, “por todo lo que ello implica y por lo que representa en el ámbito de la memoria colectiva; me parece delicado, aunque tampoco lo descarto del todo”.

Esto, explica, “porque desde antes de la operación en Venezuela (el pasado 3 de enero, en la que tropas estadunidenses secuestraron al chavista Nicolás Maduro en Caracas para llevarlo ante una corte en Nueva York), ya habían intervenido en México con drones de reconocimiento que sobrevolaron todo el país, y nos los siguen enviando”.

Dice que además, tras la exitosa operación militar en Venezuela para “extraer” a Maduro, “hasta el momento no hay nadie que detenga a Trump, ni en Estados Unidos ni en el extranjero”, a pesar de que la Unión Europea logró parar –al menos momentáneamente– sus pretensiones de anexarse Groenlandia.


 

La oposición interna

En el caso de México, González Segovia considera que Sheinbaum “está cediendo demasiado frente a Trump, y el ceder demasiado con Trump puede provocar mayor intervención, porque si ya pudo lograr que México se encargue del trabajo sucio con los migrantes y que incaute más toneladas de droga, pues el paso siguiente es permitirle ya de manera oficial y abierta a los agentes de Estados Unidos que actúen en México y que actúen armados”.

Maduro. Trump, envalentonado. Foto: @realDonaldTrump.

Y eso, agrega, “no solamente en labores de inteligencia, sino en operativos; eso no lo veo distante, siento que es el próximo paso”.

Pero González Segovia considera que una situación de esa naturaleza “tendría un alto costo político para Sheinbaum, y no solamente con la sociedad, sino también al interior de su partido, donde hay figuras que son muy duras, muy doctrinarias, y eso la debilitaría enormemente de cara a las elecciones (legislativas del año próximo), y no sé si ella esté dispuesta a eso”.

Por eso, afirma el académico, lo más probables es “que consienta operaciones soterradas, de bajo perfil, y no la entrada de grandes contingentes de soldados de Estados Unidos, por todo lo que ello implica y por lo que representa en el ámbito de la memoria colectiva mexicana”.

“Me parece que si eso ocurre –señala el investigador de la Flacso– habría una gran respuesta por parte de la sociedad y por parte de ciertos sectores de Morena que, a pesar de que hasta el momento se están cuadrando en todo, no estoy seguro de que lo sigan haciendo por mucho tiempo más”.

González Segovia sostiene que, ante el creciente intervencionismo estadunidense en México, no sólo los “duros” de Morena pueden rebelarse, sino también los sectores más nacionalistas del Ejército y la Marina “tendrían algo que decir al respecto”.

Esto, “porque han sido ellos los que históricamente han hecho frente a las invasiones, y esos sectores nacionalistas no estarían dispuestos a permitir intromisiones por parte de los miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en territorio mexicano”.

De acuerdo con el académico, operaciones contra el narcotráfico en México encabezadas las Fuerzas Armadas de Estados Unidos “sería un puntapié en el orgullo del Ejército y de la Marina”, lo que plantea una situación muy compleja para la presidenta, por más que ella sea una gobernante legítima y con amplio respaldo popular.

Para González Segovia es imposible disociar lo que ocurre en la relación entre México y Estados Unidos del complejo escenario global.

“Es un mundo más inestable –señala–, en el que hay un orden incierto y en el que las viejas reglas se están desmoronando. Ya no hay tabús, ya no hay líneas rojas claras, antes eran muy claras y por todos respetadas. Hay que ver, por ejemplo, lo que pasó con Ecuador, cuando invadió (el año pasado) la Embajada de México”.

González Segovia. "Las viejas reglas se desmoronan". Foto: Captura de pantalla.

Esa, agrega, era una línea roja clara “que irrespetó un país menor; no estamos hablando de una potencia, y eso pudo haber sido considerado un acto de guerra que México no compró”.

El viejo orden internacional, asegura, no solamente está siendo irrespetado por las grandes potencias, sino también por poderes regionales y por países pequeños, lo que habla de un retroceso en términos del cumplimiento del derecho internacional.

Por lo pronto, “sólo están relativamente a salvo los países que tienen armas nucleares, y los que no, como los países de América Latina, pues están completamente indefensos y a merced de un vecino que tenía rato de no invadirnos, que tenía rato diciendo que quería que fuéramos sus socios y que ya no nos veía como su patio trasero”.

De acuerdo con González Segovia, ahora, con Trump, “han caído ya todas esas máscaras, todos esos discursos hipócritas del pasado, como proteger la democracia, en la práctica siempre con gobiernos afines a los intereses de Washington”.

Hoy, asegura el internacionalista mexicano, “estamos una vez más en un mundo en donde la fuerza es lo único que hace la diferencia”.

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