Sinaloa

Sierra de Concordia, donde asesinaron a mineros: décadas de violencia y pueblos fantasma

Habitantes de la sierra de Concordia, que comprende 20 municipios sinaloenses, enfrentan décadas de violencia y desplazamiento, atrapados entre grupos armados y el hallazgo recurrente de restos humanos, como es el caso de los mineros secuestrados el 23 de enero.
martes, 10 de febrero de 2026 · 05:00

CULIACÁN, Sin. (Proceso).- La desaparición y posterior asesinato de los trabajadores de la empresa minera canadiense Viszla Silver Group en la sierra de Concordia por un grupo armado, pone de nuevo el ojo público en esta región lastimada desde hace décadas por el desplazamiento y la desaparición de personas impuesta por la delincuencia organizada, y que es uno de los sitios de mayor actividad bélica por el rompimiento entre las facciones de Chapitos y Mayos. del Cártel de Sinaloa.

Pánuco, pueblo enclavado en lo alto de la sierra de Concordia y el sitio señalado como donde desaparecieron los trabajadores, ha quedado abandonado al igual que otras 12 localidades en toda esa zona rural al sur de Sinaloa.

Aunque las autoridades señalaron que las desapariciones comenzaron el 23 de enero, fuentes consultadas por Proceso afirman que esto ocurrió desde el 21, y que no fueron 10 trabajadores sino 14, todos oriundos de otros estados.

De hecho, a falta de información oficial, fue gracias a familiares que pudo saberse que al domingo 8 se habían identificado los cuerpos de tres de los trabajadores de Vizsla Silver Group, encontrados en una fosa clandestina en la comunidad de El Verde, perteneciente a Concordia y muy cerca de Mazatlán.

Instalaciones de la minera Viszla Silver Group. Foto: Especial.

Corporaciones de seguridad mantienen un cerco en el sitio desde el momento del hallazgo, el jueves 5 de febrero.

Los restos identificados corresponden a Ignacio Aurelio Salazar Flores, originario de Zacatecas; José Manuel Castañeda Flores y José Ángel Hernández Vélez, todos desaparecidos en Pánuco el 23 de enero, según las fichas de la Comisión Estatal de Búsqueda de Sinaloa.

El lunes 9 fue la empresa la que, a través de un comunicado, dijo tener conocimiento de que los trabajadores fueron encontrados “fallecidos”, aunque sin mencionar el número de ellos, y dijo estar en espera de la confirmación de las autoridades mexicanas.

“Estamos devastados por este resultado y la trágica pérdida de vidas. Acompañamos con nuestro más sentido pésame a nuestros colegas, familiares, amigos y la comunidad de Concordia. Nos centramos en la recuperación segura de quienes siguen desaparecidos y en apoyar a todas las familias afectadas y a nuestra gente durante este momento tan difícil”, dice el comunicado atribuido al presidente y CEO de Vizsla, Michael Konnert.

Esto ocurre a unas pocas semanas del inicio del Carnaval Internacional de Mazatlán 2026.

El gobierno federal implementó un despliegue masivo con personal del Ejército, Fuerzas Especiales y Guardia Nacional en toda la zona serrana de Concordia, junto con policías ministeriales de Sinaloa. En total sumaron mil 190 efectivos de estas corporaciones... que no se ven en los caminos de esa región, como constató Proceso en una visita efectuada el jueves 5, justo cuando se supo de la fosa.

La presión de colectivos de búsqueda a la Fiscalía General del Estado (FGE) los llevó a reconocer el hallazgo, debido a que militares que tenían resguardada la zona impidieron el acceso a las cercanías, no sólo de grupos de búsqueda, sino de medios de comunicación.

Una madre buscadora, que pidió no ser identificada, dijo que información que llegó al colectivo detalla que en el sitio hay decenas de cuerpos y no sólo los de los 10 mineros reportados como desaparecidos. Ese mismo jueves comenzaron e intensificaron la presión, al grado de que la FGR reconoció el operativo, en donde advirtieron mediante un comunicado el hallazgo de cuerpos y restos humanos.

Aunque inicialmente la Fiscalía del estado dio a conocer que uno de los cuerpos encontrados coincidía con el de uno de los 10 trabajadores reportados como desaparecidos por parte de Vizsla Silver Group, posteriormente indicó que la investigación quedó a cargo de la federación, mientras que las madres buscadoras argumentan que en ese sitio podrían encontrarse sus hijos.

Así lo consigna el colectivo Por las Voces Sin Justicia de Mazatlán, una de las ciudades con mayor cantidad de personas desaparecidas durante este conflicto, recrudecido en septiembre de 2024. En el comunicado dirigido a la fiscal de Sinaloa, Claudia Zulema Sánchez Kondo, exigen saber el número de cuerpos o restos localizados, el estado en que fueron encontrados, las acciones forenses y de identificación que se están realizando y los mecanismos de comunicación directa con las familias de personas desaparecidas.

Comunicado a la fiscal Sánchez Kondo. Foto: Especial.

Proceso tuvo información de que a familiares de los trabajadores se les ha estado citando en sus estados para realizar las pruebas de ADN, sin embargo esto no ha sido informado ni confirmado por la FGR, encargada de la investigación.


 

Tierra de nadie

Concordia es uno de los 20 municipios de Sinaloa cuya extensión territorial se encuentra en gran cantidad en zonas serranas y de difícil acceso. Su gente suele dedicarse a labores del campo y trabajos en aserraderos, así como a la elaboración de muebles de madera.

Con los años, las mineras del municipio incrementaron la búsqueda de yacimientos de plata, oro y zinc, sobre todo en comunidades como Pánuco, sede de Viszla Silver Group.

La empresa canadiense anunció el 18 de diciembre último una expansión de trabajos en la zona. En ese mismo diciembre, Vizsla adquirió 10 concesiones estratégicas de Fresnillo plc, minera que explotaba la región. A esta empresa le adquieren alrededor de 2 mil 300 hectáreas, todas en el corredor Pánuco-San Dimas, por 6 millones de dólares.

Tras la desaparición de los trabajadores, la empresa canceló actividades en la zona, según informó el 28 de enero.

Estos 12 pueblos de la zona serrana son fantasmas, entre ellos Pánuco, sede de la minera canadiense, advierte Roque Vargas, activista por necesidad y habitante de Chirimoyos, muy cerca de Pánuco.

Ellos viven, advierte, siempre con el temor de los choques entre grupos armados y en constante desplazamiento. Casi siempre huyen de sus hogares, pero la misma necesidad los regresa a la sierra.

En Mazatlán, a donde casi siempre huyen, no hay garantías para subsistir porque no hay empleos ni casa.

En el recorrido para llegar a Chirimoyos, realizado el jueves 5, no se notó ninguna autoridad.

Sentado en una poltrona, Roque explica el operativo en la sierra. Un día antes, el miércoles 4, helicópteros y aviones sobrevolaron la zona. Hubo movimiento. Después, nada. La zona en silencio. No hay transporte público, no hay cadena de suministros. Lo que tienen es por cosas que ellos mismos bajan a adquirir o por visitas de activistas de Mazatlán, como Rita Tirado.

Desde 2017 el rompimiento entre los Chapitos y la gente de Dámaso López Núñez el Licenciado. Entonces el éxodo se da en comunidades como La Petaca, Chirimoyos y Potrerillos. Un nuevo peregrinaje surge en 2021, con la guerra de las facciones de los Rusos contra los Ninis, pertenecientes a Mayos y Chapitos.

Potrerillos, uno de los pueblos en éxodo. Foto: Aarón Ibarra.

Roque, sabiendo que no es algo nuevo, mantiene el reclamo. Señala que se han quedado solos otra vez, sobreviviendo con lo que ellos mismos cosechan. Rápido se levanta de su silla para mostrar su pequeño huerto en donde tiene plantas de papayo, plátanos y hasta café.

Adentro en la pequeña choza, su esposa hace tortillas a mano de maíz “sierreño”. También los frijoles, hechos refritos, son cosecha de ellos.

“Tenemos una clínica sin doctores. No hay medicamentos, nosotros los conseguimos por un colectivo de Mazatlán y una asociación. Conseguimos doctores y estuvieron atendiendo en toda la región unas brigadas médicas, eso comprendían cuatro brigadas en cuatro fechas que concluyeron en noviembre (de 2024), entonces ya estamos sin medicinas y con muchos enfermos”, explica Roque.

El abandono crece con el miedo. Ahora, explica, no sólo es por los grupos armados. “Nosotros no somos ni Chapos ni Mayos, somos gente que aquí vive”, explica. “Y ahora tenemos también miedo a quedar en medio de un fuego cruzado o que nos confundan, como ya ha sucedido en otros lados”, advierte.

Una pérdida reciente en la región es la desaparición de Isabel Hernández García, de 58 años, quien era vecino de Chirimoyos y fue privado de la libertad a finales de noviembre del año pasado por grupos armados. Esta persona brindaba el servicio de transporte público hacia abajo de la sierra, sobre todo a Mazatlán.

Roque mira hacia las montañas. Con su índice derecho apunta y explica: “Deben de ser cientos los cuerpos tirados entre los cerros, pero pues ¿quién los va a ir a buscar?”, dice.

Nunca hay operativos ni despliegues. Sólo algunos recorridos del Ejército y Marina que derivan en aseguramientos de laboratorios clandestinos, y más recientemente de vehículos y armas largas. La guerra otra vez los tiene aislados.

Elementos del Ejército vigilan parte de las comunidades de Concordia. Foto: Especial.


 

Realidad vs. narrativa

Según datos de la federación, en Sinaloa han disminuido los homicidios dolosos 45% con respecto al pico más alto de casos ocurridos durante la ruptura del Cártel de Sinaloa.

Además, los registros de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) advierten que el periodo de septiembre de 2024 a enero de 2026 se tienen 2 mil 150 reportes de personas desaparecidas o no localizadas en Sinaloa. Sin embargo, estos números contrastan con lo que colectivos de búsqueda locales han reclamado incluso desde agosto de 2024, un mes antes de que la guerra entre Chapitos y Mayos estallara en el estado.

Y ya sea desde Palacio Nacional en la CDMX o el Palacio de Gobierno en Culiacán, la narrativa sobre una presunta disminución es constante en cada rueda de prensa.

Sin embargo, madres buscadoras de Culiacán y sobre todo de Mazatlán, a diario encuentran fosas y restos óseos que se van acumulando en una estadística que no existe y que no tiene nombre. La FGE las reporta en su informe diario, pero no existe un registro de cuántos cuerpos han sido identificados y/o resguardados. Se encuentran en un limbo de información y no pertenecen ni a localizados sin vida ni a homicidios dolosos.

Y ambas estadísticas se han ido “desinflando”.

Sólo el 22% de las personas reportadas como desaparecidas entre septiembre de 2024 y enero de este año han sido localizadas, la mayoría sin vida o en fosas clandestinas.

Labor de colectivos en apoyo de buscadores. Foto: Especial.

La mayor cantidad se concentra en los municipios más grandes como lo son Culiacán, con más de mil 300 casos; Mazatlán, con casi 300, y Los Mochis, con casi 300, esto, según la CNB.

Sin embargo, los que tienen la tasa más grande son los municipios rurales de Elota, Eldorado y Concordia, sitios catalogados como zonas de silencio debido a la ausencia de medios que reporteen en la zona por su alta peligrosidad.

Por otra parte, tan sólo en la primera quincena de este año se acumularon 42 nuevas fichas de búsqueda activas en todo el estado.

Por eso decenas de familiares de personas desaparecidas empujan el caso de El Verde y la fosa descubierta: por la necesidad de transparentar no sólo cuántos cuerpos, sino para saber si ahí se encuentran sus desaparecidos.

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