Morelos

Axochiapan, la fiesta de 21 días que conecta a Indianápolis con Morelos

Cada enero, Axochiapan celebra durante 21 días la festividad de San Pablo Apóstol, una tradición que une a la comunidad local con sus migrantes en Indianápolis.
sábado, 24 de enero de 2026 · 07:00

CUERNAVACA, Mor (Proceso).– Municipio del sureste de Morelos y colindante con Puebla, Axochiapan concentra cada enero una de las celebraciones patronales más extensas y significativas del estado. Durante 21 días (del 8 al 28) la comunidad conmemora la conversión de San Pablo Apóstol, festividad que articula la participación de la Iglesia, autoridades municipales y, sobre todo, cientos de familias que asumen la mayordomía como una responsabilidad espiritual, social y cultural que se renueva anualmente.

A esa celebración contribuyen de manera importante paisanos que emigraron a Estados Unidos por trabajo, la mayoría radicados en Indianápolis, muchos de los cuales vuelven a esta localidad únicamente para la fiesta de San Pablo Apóstol y, una vez concluida, retornan nuevamente a su actual lugar de residencia.

En un municipio donde cerca de 85% de la población –según cálculos de la propia comunidad– profesa el catolicismo, la celebración de San Pablo no es un acto aislado ni una tradición folclórica desligada de la vida cotidiana. Es un eje que estructura el calendario religioso, la organización comunitaria y una de las prácticas artesanales más emblemáticas de Morelos: la elaboración de ceras escamadas, ofrenda central al santo patrono y símbolo de identidad colectiva.

Por su ubicación estratégica y su conectividad con Puebla, el Estado de México y la Ciudad de México, la fiesta convoca también a visitantes de distintos puntos del país.

El origen de la devoción

La fiesta de San Pablo Apóstol en Axochiapan tiene su fundamento en la conversión de Saulo de Tarso, narran María del Carmen Ayala Ávila, mayordoma mayor, y Víctor Clemente Olivo, artesano cerero.  Saulo, que perseguía a los cristianos, un día fue cegado por una luz y escuchó una voz que le indicó que debía convertirse. Desde entonces, cambió su vida, se dedicó a predicar y fue convertido en santo.

“San Pablo representa la transformación y la fe que se renueva”, dice María del Carmen Ayala Ávila. Por eso la celebración dura 21 días, con rezos, procesiones y ofrendas, como una manera de agradecerle y cumplir la manda.

Víctor Clemente Olivo explica que la cera simboliza la luz que San Pablo recibió. Cada pieza es más que un adorno: es una ofrenda que lleva fe y dedicación.

Víctor Clemente Olivo, artesano cerero. Foto: Estrella Pedroza

Para ambos, la conversión de San Pablo es el corazón espiritual de la festividad, la razón por la que la mayordomía, la cera, las danzas y la comunidad se organiza cada año para rendir homenaje al santo y mantener viva la tradición en Axochiapan.

En el centro de la celebración se encuentra la mayordomía, una figura que articula la organización religiosa y comunitaria de la fiesta. Para María del Carmen Ayala Ávila, mayordoma mayor del 25 de enero –fecha principal de la festividad–, asumir este cargo implicó un compromiso que trasciende lo ceremonial y se vincula con su historia personal y su fe.

La mayordomía mayor se recibe en mayo y se ejerce durante un año. En ese periodo resguarda el retablo, cirios y lienzos, además de coordinar rezos y misas mensuales. “Cada día 25 hacemos rezo o misa. Es una manera de mantener viva la fe todo el año”, explica.

Ayala Ávila aceptó la mayordomía como promesa y agradecimiento. Viuda y madre de dos hijos, comparte que experiencias críticas en su familia fortalecieron su fe: un accidente grave de su hijo y una cirugía de alto riesgo que enfrentó su hija. “Fue un milagro que sobreviviera. Todo se lo debo a Dios y a nuestros santos”.

El día grande

El momento clave de la fiesta ocurre entre el 24 y 25 de enero. La víspera se realiza la promesa: los cirios recorren las calles principales en procesión, acompañados por danzas tradicionales. “Ese día llevamos los cirios junto con los tecuanes, viejitos, chinelos, zopilotes, concheros, vaqueritos y comparsas”, explica la mayordoma.

Entre las expresiones más emblemáticas destaca la danza de los vaqueritos. “Dura hasta siete horas, con versos y rimas, y sólo la bailan hombres. Cada grupo llega, coloca su altar y baila al Señor”, relata.

Al amanecer del 25 de enero, las mañanitas con banda anuncian el día central. Se recibe al nuevo mayordomo, se le rinden honores y se le coloca el distintivo que lo acredita como Mayordomo Mayor. La misa solemne se celebra al mediodía y, por la noche, la pirotecnia marca el cierre del día principal.

“Somos entre 32 y 37 mayordomías; por eso la fiesta dura casi un mes”, señala Ayala Ávila. “Axochiapan es un pueblo profundamente católico. Aquí siempre hay fiesta en la Iglesia”.

La dimensión comunitaria también se refleja en la mesa. Durante los días principales, las casas permanecen abiertas para recibir a familiares, vecinos y visitantes. El pan de petate y el chocolate tradicional acompañan rezos y encuentros, reforzando la convivencia de la fiesta de San Pablo Apóstol.

Por la noche la pirotecnia marca el cierre del día principal. Foto: Cortesía del ayuntamiento

Reciclaje y reconocimiento

La cera escamada es el símbolo más visible de la festividad. Víctor Clemente Olivo, artesano cerero conocido como El Panchita, explica que esta tradición, con más de 117 años, representa la conversión de Saulo de Tarso. “Los cirios simbolizan el paso de la oscuridad a la luz. Por eso son tan importantes”.

El proceso es colectivo y sustentable. “La cera se recicla cada año: se funde, se limpian los adornos y flores y se vuelven a pegar con cera de Campeche”, detalla. Cada mayordomía involucra de 15 a 20 personas y, durante los días principales pueden ingresar hasta 350 piezas en una sola noche.

Las ceras se elaboran en las casas de los mayordomos, no en talleres industriales. 

“Antes eran cirios lisos, sólo cera pura. Ahora los diseños son más elaborados, con papel esmalte y flores detalladas. Han evolucionado con la creatividad de los artesanos”, explica Olivo.

Su trabajo ha sido reconocido a escala nacional, con menciones honoríficas, premios a la trayectoria y reconocimientos de gobernadores y del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Durante la feria se realizan concursos de cerería tradicional, municipales y estatales. “Nuestro objetivo es poner en alto el nombre de Axochiapan, de Morelos y de México”, dice.

Esta tradición dialoga con la historia económica del municipio. Axochiapan ha sido un territorio agrícola, con cultivos de sorgo, maíz, caña de azúcar, cacahuate y nopal, una herencia que se refleja en la cocina, oficios y en la feria patronal.

En los últimos años esta localidad ha apostado por fortalecer su identidad cultural y sus tradiciones para atraer visitantes y posicionarse como destino turístico basado en historia, fe y vida comunitaria, más que en el espectáculo.

Procesión, danzas y misa solemne. Foto: Cortesía del ayuntamiento

Migración y fe

Axochiapan es uno de los municipios de Morelos con mayor tradición migratoria hacia Estados Unidos. Desde hace generaciones miles de habitantes han emigrado en busca de mejores condiciones económicas formando comunidades consolidadas en el país vecino, principalmente en la ciudad de Indianápolis, donde se concentra la mayoría de los axochiapanenses que residen en el extranjero.

Esta migración ha sido determinante para la continuidad de la fiesta patronal de San Pablo Apóstol. El vínculo con las familias migrantes ha permitido sostener y fortalecer la celebración anualmente.

Más de 30 familias asumen anualmente la mayordomía, muchas con el respaldo económico de parientes que radican en territorio estadunidense. En algunos casos, los migrantes aceptan el compromiso a distancia, mientras sus familiares en Axochiapan se encargan durante todo el año del resguardo de la imagen, rezos y responsabilidades que marca la tradición. Los mayordomos regresan únicamente para asumir el cargo o entregarlo.

El retorno migrante se concentra en enero. Muchos prefieren estas fechas por encima de diciembre, pese a las celebraciones de fin de año, debido a la relevancia de la fiesta, a la fe hacia el santo patrono y a las bajas temperaturas del invierno en EU.

Intercambio cultural 

Desde la Dirección de Cultura, Omar Yupanqui Ortega Sánchez explica que este año la agenda cultural de la feria se amplió de manera significativa, como parte de un proceso iniciado el año anterior. 

En el Teatro del Pueblo se realizan intercambios culturales con Puebla, Oaxaca y Yucatán, además de presentaciones de artistas locales y de municipios vecinos. A esas actividades se suman el concurso de canto Cántale a Axochiapan y una galería artística instalada en la iglesia, con exposiciones de pintura, fotografía y cerería tradicional, así como visitas guiadas dirigidas a escuelas.

Ayala Ávila, mayordoma mayor. Foto: Estrella Pedroza

Entre las actividades de reciente incorporación destaca el Festival de Arte Urbano y Box Freestyle Axochiapan, que reúne expresiones como grafiti, tatuaje, hip-hop y peleas de box de exhibición. “Buscamos que la feria también sea un espacio para las juventudes”, añade Yupanqui.

Para el presidente municipal de Axochiapan, Marco Antonio Cuate Romero, la feria de San Pablo Apóstol cumple una doble función: institucional y simbólica. “Hoy entregamos una de las 37 mayordomías; el año pasado tuve el honor de recibir al santo patrón”, explica.

Durante un año, el alcalde participó en el protocolo religioso mensual, recibiendo a ciudadanos y mayordomos. “Este 17 de enero se entrega esta mayordomía”, señala.

En lo operativo, el ayuntamiento coordina con Seguridad Pública y Protección Civil el traslado de mayordomos y el orden en las procesiones nocturnas. “En danzas como la de los tecuanes se pide mantener un ambiente familiar”, explica.

Además de la explanada de la parroquia, sede del Teatro del Pueblo, se habilita un recinto ferial de más de 20 mil metros cuadrados con juegos, corredor gastronómico y áreas recreativas, con capacidad para miles de asistentes.

En esta edición, el gobierno municipal impulsa este espacio como punto de convivencia y espectáculos musicales, con agrupaciones como Grupo Palomo, Conjunto Nuevo Amanecer y Grupo Alacranes Musical, fortaleciendo la proyección regional de la feria.

La cera, ofrenda de fe y dedicación. Foto: Estrella Pedroza

La celebración recibe entre dos y tres mil visitantes diarios, cifra que aumenta los fines de semana. El presupuesto municipal ronda los dos millones de pesos. “Es una inversión necesaria para consolidar a Axochiapan como un destino turístico seguro”, dice.

La feria de San Pablo Apóstol concluye el 28 de enero, pero el 25 es el día central de la celebración. Procesión, danzas, misa solemne, ceras escamadas y pirotecnia confluyen en una jornada que concentra el sentido religioso y comunitario de Axochiapan.

La festividad se remonta a la fundación del pueblo de San Pablo de Axochiapan en 1542. En 2026 se cumplen 484 años de una celebración que ha acompañado de manera ininterrumpida la historia del municipio.

La danza de los viejitos. Foto: Estrella Pedroza 

 

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