Política Exterior

En manos de las elecciones en Ecuador, el restablecimiento de las relaciones con México

Hoy se cumple un año de que el gobierno de Ecuador atacó la Embajada de México en Quito. Las elecciones del 14 de abril próximo definirán nuevo rumbo en la relación bilateral, sobre todo si gana Luisa González, quien ha recibido el apoyo de la presidenta Sheinbaum.
sábado, 5 de abril de 2025 · 06:51

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– A un año del asalto lanzado por el gobierno de Ecuador contra la embajada de México en Quito, la relación bilateral entre ambos países sigue rota, pero podría recuperarse pronto, en caso de que Luisa González Zambrano gane la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 14 de abril próximo contra el presidente saliente, Daniel Noboa.

La primera vuelta, que tuvo lugar el 9 de febrero último, se ilustró por un empate técnico: Noboa obtuvo 44.16% de los sufragios y su rival, abanderada por el Movimiento Renovación Total (Reto), de izquierda, ganó 43.98% de los votos. Los sondeos para la segunda vuelta arrojan intenciones de voto muy cerradas, prácticamente a 50% cada uno.

 El resultado de las urnas definirá el rumbo de la relación con México: desde el sexenio pasado el gobierno de la llamada Cuarta Transformación rompió el diálogo con Noboa, pero en febrero la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió un mensaje de apoyo a Luisa González, cuando aseveró que “ojalá en Ecuador pronto griten presidenta y se puedan restablecer las relaciones México-Ecuador”.

Por el momento, los gobiernos de México y Ecuador mantienen sus pleitos en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en torno al caso de Jorge Glas Espinel. Cada uno entregará su informe contra el otro el 22 de abril próximo, y ambos presentarán sus respectivas respuestas hasta el 22 de enero de 2026. Consultada por Proceso sobre el futuro de las relaciones diplomáticas con Ecuador en caso de que triunfe González, la Cancillería mexicana guardó silencio.

González. Oposición con fuerza en Ecuador. Foto: Facebook / Luisa González

Quito y México han protagonizado un último roce en febrero, cuando Noboa anunció un arancel de 27% a las –escasas– importaciones de productos mexicanos, una medida de la que se mofó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, revirando que “son más ricos los camarones de Sinaloa”.

Jorge Glas fue vicepresidente durante el mandato de Rafael Correa y se encuentra en la cárcel por varios cargos de corrupción, incluyendo en sobornos de la constructora brasileña Odebrecht. Él se presenta como víctima de una persecución política por parte de Noboa, y su suerte también podría cambiar en caso de triunfo de González, quien fue su compañera de gabinete durante el mandato de Correa.

Apenas la Corte Nacional de Justicia (CNJ) difirió la audiencia de Jorge Glas Espinel y de sus ocho coacusados en el caso Reconstrucción Manabí, incluyendo Walter Solís –quien fuera ministro de Obras Públicas y Transporte en el gobierno de Correa y es refugiado político en México–, para el próximo 15 de abril, es decir, un día después de conocer los resultados de las elecciones.

En tanto, Glas sigue tratando de hacer valer sin éxito el asilo político que le otorgó México: el 31 de enero último un tribunal de la provincia del Guayas le negó un recurso de apelación con el que buscaba un salvoconducto para salir de Ecuador, amparado por el asilo de México.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador presentó una primera demanda contra el de Noboa el 11 de abril de 2024. En ella, reclamó el asalto lanzado contra la Embajada de México en Quito en la noche del 5 de abril, en el que 15 agentes de las fuerzas especiales capturaron a Jorge Glas Espinel, quien fue vicepresidente durante el mandato de Rafael Correa y llevaba más de cuatro meses en el recinto diplomático.

En respuesta, el gobierno de Noboa presentó una contrademanda contra la administración de López Obrador, el 29 de abril de 2024, donde acusó a México de haber otorgado el asilo político a Jorge Glas de manera “inaceptable”, pues el hombre había sido condenado por delitos de corrupción y había salido de la cárcel por una decisión de libertad condicional.

En su demanda, Quito sostuvo que México tuvo un “uso abusivo de los locales de una misión diplomática”, pues utilizó su embajada para “sustraer al Sr. Glas a la aplicación del derecho penal”.

Noboa. Búsqueda del poder total. Foto: Dolores Ochoa / AP

El ataque a la Embajada de México

Glas se escondió en la Embajada de México el 17 de diciembre, cuatro días después de ser condenado por asociación ilícita en el caso de Odebrecht. A partir de ese momento pidió asilo político en varias ocasiones, presentándose como víctima de una persecución política por parte del gobierno de Noboa.

El gobierno de Ecuador desplegó entonces un dispositivo policiaco alrededor del edificio para capturar a Glas en caso de intento de fuga.

El tema Glas se convirtió en un punto de tensión entre el gobierno mexicano y el de Ecuador. Pese a conversaciones entre la entonces canciller mexicana, Alicia Bárcena Ibarra, y su homóloga Gabriela Sommerfeld, el 4 de marzo de 2024 el gobierno ecuatoriano pidió a México el acceso a su embajada, lo que le negó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), apelando al artículo 22 de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.

El 4 de abril del año pasado el gobierno de López Obrador anunció que otorgaría el asilo político a Glas y pediría a su contraparte ecuatoriana un salvoconducto para el político.

Sheinbaum. Mensaje de apoyo para la candidata ecuatoriana. Foto: Eduardo Miranda

En represalia, el gobierno Noboa declaró como persona no grata a Raquel Serur Smeke, entonces jefa de Misión de México en Quito, quien fue regresada a México por la Cancillería.

Además, el mandatario de Ecuador mandó reforzar el despliegue de fuerzas policiacas y de agentes de inteligencia alrededor de la embajada, y ordenó el seguimiento de los diplomáticos que entraban y salían del edificio, hasta que al día siguiente mandó sus agentes a romper las puertas de la embajada mexicana e irrumpir a la fuerza en el recinto para capturar a Glas.

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