Liga de Voleibol Profesional
Con más fe que equipos, surge la Liga de Voleibol Profesional Femenil de México
Sin un estudio de mercado y con menos participantes de los esperados, la nueva liga arrancó para darle espacios a una generación dorada de mujeres mexicanas, algunas de las cuales tuvieron que migrar al extranjero para dejar el amateurismo.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Con la mejor generación de voleibolistas mexicanas de la historia nació la Liga de Voleibol Profesional (LVP), proyecto impulsado por la federación mexicana de esta disciplina que busca escalar la popularidad de este deporte en el país y convertirlo en un negocio.
Las primeras franquicias que apuestan por rentabilizar el voleibol femenil como un espectáculo de paga son las Tapatías de Guadalajara, Leonas de León, Gigantes de Aguascalientes, Freseras de Irapuato, Coronelas de Durango y Guerreras de Puebla, cuyos propietarios intentan ponerle fin a los más de 100 años en los que este deporte ha existido en México sólo a nivel amateur.
A diferencia de otras disciplinas en México como el futbol, el beisbol o el baloncesto, que abrieron el mercado femenil como un paso obligado para diversificar sus disciplinas varoniles, la apuesta de la LVP —que goza del reconocimientode la Federación Internacional de Voleibol (FIVB)— es a la inversa: comenzar el profesionalismo con las mujeres y no con los hombres.
Un reflejo del boom en el voleibol femenino mexicano se pudo observar en la selección que asistió al Campeonato Mundial de Voleibol de Sala, realizado en Tailandia durante agosto y septiembre de 2025.
En dicha competencia, el representativo nacional, encabezado por la jalisciense Samantha Bricio —con trayectoria en las ligas de Italia, Turquía, Rusia y China)— contó mayoritariamente con jugadoras que han tenido la oportunidad de forjar su experiencia profesional en Europa, y quienes han estudiado carreras universitarias en la División I de la National Collegiate Athletic Association (NCAA, la organización que regula y supervisa el deporte universitario en Estados Unidos), un hecho sin precedentes.
Sin embargo, pese a este repunte del voleibol mexicano femenil, la primera temporada de la LVP se quedó corta en las expectativas de arrancar con ocho equipos como era el plan original. El torneo comenzó el fin de semana del 17 y 18 de enero con seis clubes, cifra mínima necesaria para arrancar este proyecto que aspira en el mediano plazo a reunir 16 franquicias.
Aunque la LVP está constituida como una asociación civil independiente fue creada bajo el auspicio de la Federación Mexicana de Voleibol (FMVB), que preside Jesús Perales, quien ahora fungirá también como el comisionado de la liga en esta primera etapa.
De acuerdo con el estudio Fanbase 2024 de Nielsen, empresa especializada en medición, datos y análisis de audiencias y mercados, México cuenta con una afición cercana a los ocho millones de seguidores al voleibol y lo ubica entre los 10 deportes más populares en el país.
El análisis revela que alrededor de un millón de personas lo ha jugado regularmente en sus modalidades de sala o playa, ya sea de forma recreativa o encaminada hacia el alto rendimiento.
A nivel mundial, dependiendo de los enfoques de las mediciones que se hagan, el voleibol se encuentra entre los cinco deportes con más aficionados, lo que se traduce en un estimado de casi mil millones de seguidores, cifra que la posiciona como una de las disciplinas más globales, aunque no hay presencia dominante en alguna región en específico.
Asimismo, el crecimiento sostenido en la popularidad del deporte femenil en el mundo en los últimos años ha marcado una tendencia en las preferencias de consumo de los aficionados, lo que ha generado que quienes emprenden negocios en el entorno deportivo aprovechen para crear ligas y organizar torneos.
El precio por franquicia con el que arrancó la Liga de Voleibol Profesional es de dos millones de pesos. Los dueños de las mismas deberán pagar medio millón adicional por concepto de inscripción. El costo promedio de operación oscila entre ocho y nueve millones por una temporada de 12 semanas, 10 para el rol regular de juegos y las otras dos para los playoffs con semifinales y la final.
El convenio es por tres años forzosos para cada equipo y su incumplimiento está penalizado, aunque la franquicia es transferible a un tercero interesado si el propietario original ya no pudiera operarla. Este mismo modelo está proyectado para replicarse a partir de septiembre de este año en la rama varonil.
En cuanto a los salarios, el sueldo promedio para las jugadoras de la LVP rondará entre los 30 y 40 mil pesos mensuales, cifra que puede ser superior en el caso de las voleibolistas estelares de cada equipo y menor para las juveniles. Los contratos, según Perales, cuentan con un blindaje económico para respaldar su cumplimiento a través de fianzas y el soporte institucional de la FIVB, la FMVB y la propia liga.
El riesgo
Sin un estudio de mercado en forma, la LVP inició actividades en lugares que privilegiaron el interés de los participantes más que la viabilidad de las plazas. Llama la atención las ausencias de la Ciudad de México y Monterrey, las dos zonas metropolitanas más pobladas del país. Esta última es el centro de formación base de la selección de Nuevo León que se ha destacado con recurrentes títulos en la Olimpiada Nacional, y es la sede de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la escuela más ganadora en los Campeonatos 2025 de la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior), el torneo que se desarrolla de forma paralela a la Universiada Nacional.
Tampoco figuran entidades en las que el voleibol ha sobresalido en el desarrollo de jugadoras como Baja California, Sonora o Colima que han alcanzado distinciones a nivel nacional en distintas categorías con límite de edad.
No sabemos cuánta gente va a ir a los estadios, no sabemos cuánta gente nos va a ver por televisión o streaming, justo esta temporada servirá para eso, pero estoy seguro de que la inversión que ellos (los dueños) están haciendo ahora será una carga más ligera cuando los patrocinadores se acerquen y fortalezcan la liga -adelanta Jesús Perales.
Bajo este contexto el riesgo es claro dada la costumbre que tienen los equipos profesionales mexicanos de todos los deportes de recargarse en los presupuestos públicos para operar. Podrían ser los protagonistas de una historia replicada en múltiples ocasiones: en poco tiempo abandonan las plazas por no recibir apoyos suficientes por parte de los gobiernos municipales o estatales donde se instalan y con los que llegan a acuerdos que luego no pueden sostener.
“Creemos que hemos encontrado a las personas correctas. Recibimos muchas solicitudes para la liga, empezamos con seis solamente, pero son seis con quienes las pláticas y los trabajos que hicimos fueron con mucha precisión”, asegura Perales Navarro.
“No cualquiera puede decidir o levantar la mano para tener un equipo, necesita contar con un respaldo financiero a través de empresas o en combinación con gobiernos estatales o municipales”, agrega el comisionado.
Los equipos
La LVP es una opción para que las jugadoras que se veían obligadas a finalizar su trayectoria en este deporte, luego de su paso por el voleibol universitario, tengan la posibilidad de extender su carrera.
Entre los clubes que integran la primera temporada de la Liga de Voleibol Profesional destaca el caso de las Tapatías, encabezada por el empresario Héctor Oroz, quien es el directivo más experimentado en la gestión deportiva enfocada en este deporte con casi 10 años de trayectoria.
Creado en 2017, el club nació en Guadalajara como una forma de apoyar el desarrollo deportivo de Miranda, la hija voleibolista de Oroz y quien forma parte del plantel como la imagen del equipo. De a poco el proyecto se ha ido extendiendo a otros municipios del estado.
El equipo alcanzó el éxito deportivo con tres títulos (2017, 2019 y 2020) y seis finales disputadas en la Liga Mexicana de Voleibol, el circuito semiprofesional predecesor de la LVP.
Oroz, considerado el personaje con más peso en el voleibol de Jalisco, ha extendido una red que supera los 800 practicantes entre niños y jóvenes en ambas ramas que entrenan en sus academias de la entidad. Esto le otorga un robusto sistema de fuerzas básicas para alimentar su equipo y, con la creación de la LVP, la posibilidad de vender el talento humano a otras franquicias.
Como en el futbol, beisbol o basquetbol -añade- podemos vender a las jugadoras, lo cual nos implica otro ingreso”, explica Oroz Sánchez en referencia a que planea formar y desarrolar voleibolistas para tener sus propias fuerzas básicas. “Es un modelo muy atractivo también para hacer un beneficio social y con la liga profesional se va a catapultar.
En el plano deportivo, las voleibolistas que conforman la columna vertebral del equipo han jugado juntas desde hace algunos años, por lo que con los refuerzos nacionales y las incorporaciones de jugadoras extranjeras se anticipa que las Tapatías sean consideradas favoritas para ser las campeonas de la primera temporada.
Por su parte, en el papel, las Guerreras de Puebla lucen como el otro equipo contendiente al título de la mano de la entrenadora cubana Regla Torres, triple monarca olímpica como jugadora en las ediciones de Barcelona 92, Atlanta 96 y Sidney 2000, así como dos veces campeona del mundo en 1994 y 1998.
El conjunto poblano tiene como presidente y cabeza más visible a Guillermo Ramírez, ligado a la organización de espectáculos deportivos internacionales como los de voleibol de playa y sala que han aterrizado tanto en Tlaxcala como en Puebla.
Asimismo, figura como operador cercano a personajes como el presidente de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), Horacio de la Vega, y el director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Rommel Pacheco, con quien gestionó la realización del Grand Prix de Judo Guadalajara 2025.
Las franquicias Leonas de León y Freseras de Irapuato emergen como apéndices de los equipos y directivas pertenecientes a la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP) avecindados en esas mismas plazas.
En ambos casos, los propietarios de los equipos de baloncesto Abejas de León y Freseros de Irapuato, respectivamente, extendieron su sociedad hacia el voleibol bajo un esquema de colaboración con los gobiernos municipales.
Las Gigantes y Coronelas tienen como presidentas a Berenice Juárez Mier y Jazmín Reyes respectivamente, sin embargo, pese a que encabezan los organigramas, han sido las estructuras de los gobiernos estatales de María Teresa Jiménez, en Aguascalientes, y de Esteban Villegas, en Durango, las que se han apoderado de los reflectores en la creación de los equipos con la participación activa de ambos mandatarios.
Las jugadoras
En el arranque de la Liga de Voleibol Profesional se reportaron 28 jugadoras extranjeras distribuidas entre los seis equipos participantes, las cuales provienen de 15 nacionalidades diferentes, incluidos fichajes de Trinidad y Tobago, Japón y Australia. Más de la mitad son de países latinoamericanos: cinco de Colombia, tres de Brasil y Cuba, así como dos de Nicaragua, una de Costa Rica y otra de Argentina.
No obstante, Estados Unidos es el país que más jugadoras aporta con seis representantes, cuatro de las cuales militan en el conjunto de las Leonas.
La legión europea está encabezada por la española de 27 años, Paola Martínez (Guerreras), quien ha jugado en ligas como la de Chipre, Italia y Bélgica. Tendrá como compañera a la alemana Chalina Lederer, exjugadora de la Universidad de West Virginia, en la NCAA.
La serbia Mina Vuckovic (Gigantes) también llega tras militar en el circuito de su país, así como en Kazajstán, Israel y Chipre; mientras que la polaca Klaudia Pawlik (Coronelas) se incorpora después de jugar en la Universidad de Tennessee, en Estados Unidos.
El plantel de cada equipo está conformado por 18 jugadoras elegibles para competir. En cada uno pueden participar hasta seis voleibolistas extranjeras y al menos seis juveniles mexicanas.
El talento nacional está representado por la capitana de la Selección Mexicana, la bajacaliforniana Jocelyn Urías (Tapatías), próxima a cumplir 30 años de edad, quien después de su etapa en la NCAA con la Universidad de Washington State, se ha convertido en una trotamundos jugando en Emiratos Árabes, España, Austria, Francia y Rumania.
Otras mexicanas son Paulett Muñoz (Guerreras), quien también fue parte de la selección nacional en el Mundial de Tailandia 2025; las experimentadas Seomara Sainz (Tapatías), primera mexicana en jugar en el voleibol europeo tanto en Alemania como Italia, y Sashiko Sanay (Coronelas), y quien recorrió las ligas de Portugal, Eslovaquia, Finlandia y Arabia Saudita.
Andrea Félix (Guerreras) y Michelle González (Coronelas), integrantes del equipo que obtuvo la medalla de plata en los Panamericanos Junior de Asunción en 2025, también se sumaron al proyecto, al igual que Atenas Gutiérrez (Coronelas), seleccionada nacional de voleibol de playa.
Además del título, el equipo campeón de la primera temporada de la LVP, tendrá la oportunidad de representar a la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Voleibol (Norceca) en el Mundial de Clubes de 2026 auspiciado por la FIVB que reúne a los mejores equipos de cada una de las regiones del voleibol organizado.