LIBROS
Pilar Quintana y su novela “Noche negra”, para abrir 2026
Se trata de una metáfora sobre la soledad de la mujer, en este caso Rosa, quien se enfrenta al aislamiento en la selva cuando su marido debe ausentarse cuatro días, y al suyo propio, pues el mínimo contacto humano le resulta hostil.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- A veces cuatro días son suficientes para que el mundo de alguien cambie por completo.
Eso le sucede a Rosa, el personaje principal de la novela Noche negra (Alfaguara, 2025), una obra con tintes de thriller de la reconocida y galardonada escritora Pilar Quintana (Cali, Colombia, 1972), que acontece en medio de la selva con el mínimo contacto humano.
Ahí Rosa vive una metáfora sobre la soledad, la introspección, una historia que recuerda las amenazas de la naturaleza que enfrentan hombres o mujeres —independientemente de sus estatus social, de estudios o posición económica— en situaciones vulnerables.
Ése es el preámbulo de la más reciente obra de Quintana, considerada una de las autoras pioneras en Latinoamérica en el retrato de las sociedades patriarcales, violencia de género y los feminismos contemporáneos.
La autora premiada con La mar de Letras en 2010, el Alfaguara de Novela en dos ocasiones (2017 y 2021), el Biblioteca de Narrativa Colombiana (2017), dos veces finalista del National Book Award y editora de la Biblioteca de Escritoras Colombianas, reúne en Noche negra uno de los temores más abordados en la literatura y ciencia ficción: la soledad.
En este caso la soledad en una situación determinada. Se lee en la contraportada:
“Rosa decide dejar su vida cómoda en la ciudad para irse con Gene, su pareja de origen irlandés, a construir con sus propias manos una casa en la selva a orillas del mar. Cuando él tiene que irse unos días ella queda sola en aquel paraje que aún le resulta indescifrable.
“Durante ese tiempo, a medida que la luna mengua y las noches se oscurecen, Rosa se enfrenta a las amenazas de la ingobernable naturaleza que la rodea y también a los otros, los vecinos del lugar que la saben sola. Su pasado, además, no deja de acecharla, y su soledad se hace cada vez más profunda y definitiva.
“En esta novela portentosa que corta el aliento, la prosa rotunda de Pilar Quintana nos produce admiración e inquietud por partes iguales”.
El silencio social
Vía telefónica, Quintara recordó a Proceso que Noche negra está ligada a otra novela previa, La perra (2017) —cuya historia se adaptará para una versión cinematográfica en 2026—, pues transcurre en el mismo universo narrativo con guiños de una precuela en donde el lector puede acoplar situaciones entre ambas historias.
Dijo sobre Noche negra:
“Son cuatro días tremendos en la vida de Rosa. Una mujer que se encuentra en medio de una nada, en una casa en donde se siente absolutamente aislada, con un silencio constante, bueno, un silencio con todo lo que implica el bullicio de la selva y el sonido del mar de fondo, pero hablo de un silencio social, pues no hay radio ni televisión.
“Hay unos vecinos, pero son unos vecinos en los que ya no puede confiar, entonces son presencias relativamente hostiles que no le sirven de aliados ni nada, está completamente sola y sin un ancla con otros, pues a fin de cuentas son esos ‘otros’ los que terminan por validar nuestra realidad, y yo creo que ahí, en esa soledad, Rosa empieza a perderse, a desintegrarse un poco o mucho”.
—Algo que se alcanza a notar es muy de México y Latinoamérica, el temor al exterior ante la inseguridad, y el tener ahora las puertas y ventanas cerradas el mayor tiempo posible.
—Sí, esa conciencia, a lo mejor del peligro, y del otro, porque ese otro afuera puede ser peligroso y estar dispuesto a atacarnos, ¿no? Y eso lo sentimos hombres y mujeres. Pero en este caso se agrava porque Rosa es una mujer. Entonces tiene las amenazas naturales que sentimos todos los latinoamericanos, pero además está sola en un ambiente hostil.
—Y con ello la metáfora de lo que rodea a Rosa, porque en la misma ciudad uno se puede sentir así.
—“¡Absolutamente! Mira que cuando la novela salió en agosto, tuve algunas entrevistas con editoras de Estados Unidos y del Reino Unido, editoras que viven en Nueva York y Londres, y todas me dijeron que la novela retrataba la experiencia de ellas. Ellas no han vivido en la selva, algunas ni conocen la selva, ni Latinoamérica, pero sentían esa experiencia de Rosa. Y eso que ella es una mujer autosuficiente e independiente, pero el estado permanente alerta se vive sin importar el lugar de donde estés.
“Pensemos que el lugar más inseguro para una mujer sigue siendo su propia casa, porque los feminicidas no son siempre hombres extraños, suelen ser las parejas, las exparejas. Sumado a eso, las mujeres experimentamos desde niñas constantes amenazas que vienen de todos lados, ¿no? En el colegio, en la universidad, en la calle, en el transporte público, en el parque, y creo que hemos naturalizado eso en nuestra forma de vida”.
Se le recuerdan a Quintana las protestas, las marchas y movimientos feministas y sociales que van más allá del Día Internacional de la Mujer, tanto en México como Latinoamérica, que la hizo comentar:
—Tiene que ver con la realidad que vivimos. Mira que cuando yo me fui a vivir a la selva y tuve que quedarme tres meses sola en mi casa, en esa selva, estuve muy sola y sufrí las amenazas del entorno natural como Rosa, y tuve que defenderme de los murciélagos, de las termitas, de las serpientes, de las arañas, de ciertos vecinos que parecían amables y que cuando se fue mi marido se tornaron amenazantes, y pensaba en esa experiencia profundamente transformadora que se quedó conmigo.
“Mientras yo vivía ahí me sentía muy valiente y muy fuerte, pero entre más pasaba el tiempo más pensaba que en realidad estuve ‘cercada’, en ‘estado de sitio’, y eso que tenía internet y estaba acompañada de mi perra y mi gata. Pero siempre pensé en la experiencia de nosotras las mujeres ante la soledad, esa que nos hace reflexionar, pensar, y a veces nos aflora con temores y diálogos internos, y si agregas en el caso de Noche negra un entorno como la naturaleza, estando ahí nos volvemos un animal más, con todo lo que ello implica”.
—¿Hay un mensaje en Noche negra?
—Es una novela sobre el miedo que nos acecha allá afuera, pero sobre todo el miedo que está dentro de nosotros, sobre nuestra propia naturaleza. Tenemos la selva allá afuera, pero tenemos la selva de adentro, ¿no? Y yo creo que la novela indaga sobre nuestro lugar en el mundo natural, en cómo nos relacionamos en el mundo natural a través del miedo.
“Mira, a ver si puedo concretar esta idea, pero muchos de nosotros que vivimos en la ciudad tenemos la idea de que queremos llevar una existencia tranquila en la naturaleza algún día, cuando nos ‘retiremos’, y soñamos con el retorno al mundo natural. Rosa cumple ese sueño, esa existencia que no es menos desestresante que su existencia en la ciudad. Entonces, pienso yo, ¿qué animal es libre y qué animal vive tranquilo?
“Ella se fue buscando la libertad, pero lo que encuentra es a su animal interno, a su animal salvaje encadenado a su propia naturaleza”.
En el cintillo que envuelve el ejemplar impreso de Noche negra se incluye una frase de la escritora y también periodista Rosa Montero, quien advierte al lector: “Pilar Quintana maneja con asombrosa maestría un latido de amenaza asfixiante”.