Pornografía

“Otro cuerpo”, documental donde una joven cuenta cómo con IA ponen su rostro en pornografía

Con un enfoque innovador y un poderoso relato en primera persona, la película invita a reflexionar sobre los riesgos de la era digital y la urgente necesidad de proteger la identidad en línea. 
martes, 25 de marzo de 2025 · 18:24

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La violencia en línea crece cada vez más. Una universitaria estadunidense, que utiliza el alias Taylor Klein, denuncia que en el 2020 descubrió que su rostro, sin su consentimiento, aparecía en cuerpos femeninos ajenos a ella en videos de pornografía que circulaban por la red, lo cual afectó su vida y buscó justicia, pero se topó con fallas del sistema legal y la falta de protección en el ámbito digital. 

Su historia es llevada al documental “Otro cuerpo” (Reino Unido, 2023) de Reuben Hamlyn y Sophie Compton, el cual se encuentra en la cartelera del país bajo la distribución de Cine Tonalá. El filme explora la creciente amenaza del uso deepfake (Inteligencia Artificial para crear contenido falso) y el impacto devastador que puede tener en la vida de las personas.  

Con un enfoque innovador y un poderoso relato en primera persona, la película invita a reflexionar sobre los riesgos de la era digital y la urgente necesidad de proteger la identidad en línea. 

A Hamlym, londinense radicado en Nueva York, se le pregunta cómo hallan a Taylor Klein y crea el documental, y relata a Proceso que la gente distribuye mucho deepfakes de manera autónoma y eso les permitió rastrear posibles contribuyentes para la película: 

“Encontramos a Taylor, no directamente a través del sitio web 4chan, sino al tratar de descubrir cómo alguien podría localizar un video deepfake suyo en línea y en qué otros sitios podría haber aparecido. Ese contenido explícito en Internet comienza en un sitio y luego se propaga a muchos otros. Así que hicimos una búsqueda inversa de imágenes con un deepfake que habíamos encontrado en 4chan, y eso nos llevó a encontrar los deepfakes de Taylor en Pornhub y XHamster. Dado que en estas plataformas aparecía toda su información personal, otro problema ya que subieron todos sus datos reales, y fue fácil rastrearla y ponernos en contacto con ella”. 

Cabe destacar que la británica Compton es una cineasta y escritora con experiencia en documentales sociales y experimentales. Su trabajo se ha centrado en el impacto de la tecnología en la sociedad y en contar historias de personas afectadas por la desinformación y la manipulación digital. 

Hamlyn es un director y artista visual cuyo trabajo explora los límites de la identidad digital y las nuevas tecnologías. Su enfoque cinematográfico se caracteriza por un estilo visual innovador y una narrativa que desafía las convenciones tradicionales del documental. Él detalla que la forma de acercarse a la universitaria fue la clave para que después aceptara que filmáramos su situación: 

“Cuando la contactamos, no lo hicimos con la intención de que participara en la película. Le informamos sobre los videos, le dijimos que considerábamos nuestra responsabilidad avisarle y le proporcionamos recursos legales y apoyo psicológico. Sólo después mencionamos que estábamos haciendo una película y que si le interesaba hablar con nosotros, podía hacerlo en privado. Creo que el hecho de no ser agresivos en nuestro primer contacto ayudó a generar confianza. Además, ya teníamos un plan de anonimato estructurado, lo que le dio más seguridad. Al entender que su identidad estaría protegida, se sintió menos vulnerable. Otras personas a quienes contactamos reaccionaron con mucha desconfianza, pero Taylor siempre ha sido alguien que busca mejorar el mundo. Cuando se vio en esa terrible situación, en lugar de lamentarse, pensó qué podía hacer para que otras mujeres no pasen por lo que a ella le sucedió. Vio en el documental una oportunidad para generar un cambio positivo dentro de la tragedia que estaba viviendo”. 

Al realizador le  preocupa la velocidad con la que avanza la tecnología en comparación con la ley: 

“La legislación simplemente no puede seguir el ritmo. Hace años que la tecnología avanza a un ritmo acelerado y necesitamos que las leyes se adapten para que sean efectivas a largo plazo. En muchos países se han establecido leyes contra lo que se conoce como ‘porno de venganza’, pero si esas leyes hubieran incluido el concepto de imágenes sintéticas desde el principio, hoy no tendríamos que iniciar una nueva batalla legal. Es una lección importante: la legislación debe redactarse con el futuro en mente”. 

Señala: 

“Por otro lado, las leyes por sí solas no son suficientes. En la mayoría de las naciones, las fuerzas del orden no están bien capacitadas para manejar crímenes cibernéticos. Los hombres que crean deepfakes con fines de abuso pueden usar VPN (Red Privada Virtual) y ocultar su rastro digital, lo que hace que sea casi imposible atraparlos. Por eso, debemos buscar otras soluciones”. 

-¿Cómo cuáles? 

  -En lugar de enfocarnos sólo en los individuos que crean estos videos, creemos que es más efectivo apuntar a las grandes empresas que facilitan su proliferación: Google, que dirige el tráfico a estos sitios, a los proveedores de internet que podrían bloquear el acceso a estas plataformas, pero eligen no hacerlo, y a empresas de pago como Mastercard que permiten transacciones en estos sitios. Si una de estas empresas cambia sus políticas y deja de apoyar esta práctica, se reducirá la accesibilidad a estos videos, lo que disminuiría tanto su creación como su consumo. No existe una única solución para este problema, pero cada uno de estos pasos contribuye significativamente a reducir el daño que sufren las mujeres afectadas por esta tecnología. 

-¿Este documental qué puede aportar? 

-Este problema no puede resolverse con una película, pero tenemos la suerte de que pueda ser una herramienta dentro de un movimiento más amplio. Hemos realizado mucho trabajo de activismo en paralelo con el filme y hemos colaborado con personas increíbles que luchan incansablemente por cambiar las leyes.  

“El documental se ha convertido en un material para generar empatía hacia las víctimas y ha sido utilizado por activistas para mostrar el impacto real del deepfake, ver el gran daño psicológico que causa esta tecnología ayuda a que más personas comprendan la gravedad del problema. Sin embargo, aunque el cine puede crear conciencia y educar, el verdadero cambio ocurre gracias al trabajo de base, a las personas que impulsan reformas y acciones concretas. Las películas no cambian el mundo por sí solas, pero pueden contribuir cuando trabajan en conjunto con el activismo y la incidencia política”. 

-Las mujeres son más vulnerables al deepfakes, ¿por qué cree? 

-Es difícil dar una única razón por la cual este tipo de abuso se dirige mayormente hacia las mujeres. Vivimos en un mundo con expectativas diferentes para hombres y mujeres. Históricamente, la sexualidad femenina ha estado mucho más cargada de vergüenza y estigma que la masculina. Si creáramos un deepfake de un hombre con un actor de cine para adultos, probablemente no sentiría la misma vergüenza. Es un reflejo de cómo la sociedad percibe la sexualidad de manera distinta según el género. Además, en la película se menciona que los programas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en las universidades tienen una baja participación femenina y cuando este tipo de  avance digital comenzó a usarse para hacer deepfakes, requería cierto conocimiento técnico. Esto también pudo haber influido en que el abuso con esta tecnología afecta más a mujeres. Hay muchas razones detrás de este fenómeno, pero el factor cultural sobre la vergüenza y la sexualidad sigue siendo clave. 

Acentúa sobre la IA: 

“Creo firmemente que si se desarrolla con precaución y de manera gradual, puede aportar grandes beneficios a la sociedad. Mi intranquilidad es que, debido a la competencia entre Estados Unidos y China por dominar el campo de la IA, no se estén tomando las medidas necesarias para evaluar su impacto antes de implementarla. Necesitamos regulaciones que minimicen el daño y maximicen el beneficio, pero, si el objetivo principal es ser el líder en IA, es probable que esas precauciones se pasen por alto. 

“Si miramos hacia atrás, el último cambio tecnológico que transformó por completo nuestra vida fue el smartphone. Tener acceso inmediato a la información del mundo y a todas las personas en nuestra red, eso cambió radicalmente la manera en que vivimos. Tenía un enorme potencial positivo, pero también generó problemas imprevistos. Las empresas de redes sociales crecieron rápidamente sin regulaciones que garantizaran que sus productos no causarían daño social. Los legisladores no entendían cómo funcionaban estas plataformas, ni los mecanismos de adicción que las hacían tan perjudiciales. Las empresas priorizarán el beneficio económico sobre el bienestar social”. 

Concluye: 

“Me alarma que lo mismo ocurra con la IA. Si se expande sin control, sin supervisión gubernamental ni regulación adecuada, transformará nuestra forma de vivir de una manera que podría ser peligrosa. Necesitamos expertos que comprendan esta tecnología y tengan el poder de frenar su crecimiento descontrolado antes de que sea demasiado tarde”. 

Comentarios