Chile
Chile: El día después de la promesa
El discurso de la restauración que traerá a “Chile de vuelta” presenta desafíos para convertirse en efectividad de gobierno reconocible. Kast promete auditar el Estado y crear condiciones para atraer inversiones en un Chile que, según su propio diagnóstico, "se cae a pedazos".“Chile está de vuelta”. Esa fue la frase que el presidente electo José Antonio Kast dejó al salir de la Cumbre “Escudo de las Américas”. Tres palabras que resumen su programa: suponen que algo se perdió y que existe un camino de regreso. Lo que Kast connota como pérdida es, en varios casos, una realidad que heredará; en otros, un camino de retorno bloqueado por decisiones anteriores, y, en otros, una promesa acotada por la realidad. La frase también revela que la política chilena está oscilando entre la idea de refundación de izquierdas y restauración de derechas, sin que se logre cerrar el ciclo.
Chile fue durante dos décadas la referencia de América Latina: reducción sostenida de pobreza, crecimiento estable e instituciones sólidas. El modelo funcionó, aunque distribuyó sus costos de manera desigual. Los gobiernos que siguieron intentaron corregirlos, pero debajo de la superficie de estabilidad se acumuló lo que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo detectó en 1998: un “malestar mudo, difuso y difícil de explicar”. En octubre de 2019 ese malestar sorprendió en forma de “estallido social” paralizando al país durante meses abriendo dos intentos de cambio constitucional fallidos y redefiniendo la agenda política de la siguiente década.
Después de tres candidaturas presidenciales Kast ganó la primera elección presidencial con voto obligatorio desde 2009 alcanzando un histórico 58.2%; lo hizo sobre la base de ese malestar y con la promesa de restaurar, en una nueva etapa, el modelo que lo produjo. El circuito se repite: el mismo sistema genera la crisis y luego la respuesta a la crisis.
Ganó la elección centrando su discurso en la recuperación de la seguridad pública. No leyó mal al país. Chile oscila entre el primer y el tercer lugar mundial en percepción de inseguridad desde 2024 (IPSOS, What worries the world?), por encima de países con tasas de homicidio más de cuatro veces superiores. Kast diagnostica un Estado fragmentado y débil, y propone cierre fronterizo, endurecimiento penal, expansión carcelaria con aislamiento total para capos y un despliegue policial-militar en zonas críticas. Los homicidios llevan tres años bajando –mil 91 víctimas en 2025, desde el peak de mil 330 en 2022 – y los robos violentos cayeron 9.8 por ciento.
El gobierno saliente construyó una nueva arquitectura institucional con Ministerio de Seguridad Pública, Sistema de Inteligencia del Estado, Fiscalía Supraterritorial, Centro Integrado de Coordinación Policial, Agencia de Ciberseguridad y Servicio de Reinserción Juvenil. Así, Kast hereda cifras en descenso y una percepción instalada.
El fisco que recibe está igualmente tensionado. El déficit estructural alcanza 3.6% del PIB, más de tres veces la meta de 1.1%; el gasto público equivale a 24.6% del PIB, por debajo del promedio Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 30.7%; la deuda pública llegó a 41.7% del PIB, apenas 3.3 puntos por debajo del umbral prudente de sostenibilidad fijado por el Consejo Fiscal Autónomo (CFA).
En 2007, cuatro años antes de la irrupción del movimiento estudiantil universitario del que surgió Gabriel Boric, la deuda pública era de solo 4% del PIB.
La OCDE va más allá del actual debate por las cifras que durará meses. En febrero de 2025 determinó que durante la última década el espacio fiscal chileno se ha estrechado por una mayor deuda, menor crecimiento y más presiones de gasto. En un país donde los ingresos fiscales rondan en torno de 21% del PIB siendo insuficientes según la OCDE para cubrir las necesidades de gasto actuales y futuras, el problema no es el tamaño del Estado, sino un Estado fiscalmente estrecho para las obligaciones que ya tiene. La paradoja es que Kast recibe ese fisco tensionado junto a una estructura social en la que la baja reciente de la pobreza se apoya crecientemente en transferencias estatales.
Los gobiernos duran en Chile cuatro años, y la meta a septiembre de 2027 implica reducir el gasto público en seis mil millones de dólares. El ajuste fiscal implica un recorte uniforme inicial de 3% –tres mil millones de dólares– más mil millones adicionales que cada cartera deberá proponer.
El diseño íntegro es de difícil ejecución sin afectar áreas sensibles. En ministerios como Salud, Educación y Trabajo gran parte del gasto está comprometido o asociado a prestaciones, y en el decil más pobre los subsidios ya explican 69% de los ingresos que reciben los hogares (CASEN 2024). Kast aseguró en campaña que no eliminará "ningún beneficio social que hoy exista” y la pregunta no es si ajustará, sino cuánto de ese ajuste podrá salir de eficiencia y cuánto terminará alcanzando funciones sustantivas del Estado.
La realidad no sólo choca contra Kast: a veces lo espera con herramientas que otros construyeron. Chile tiene 1.9 millones de migrantes y más de 336 mil son irregulares, población que se duplicó desde 2014 bajo tres gobiernos consecutivos. Entre 2023 y 2024 el gobierno de Gabriel Boric convocó a los migrantes irregulares a inscribirse en un registro biométrico voluntario, y los 180 mil que acudieron confiaron en que no se usaría en su contra.
Mañana 11 de marzo esa confianza cambia de gobierno. El “Plan Escudo Fronterizo” contempla expulsiones masivas de migrantes. Kast tiene el registro biométrico y la apertura diplomática que Trump abrió al reconocer el 7 de marzo al gobierno de Delcy Rodríguez. Para deportar venezolanos Kast deberá mandar un embajador a Caracas y negociar con ese gobierno. No será su primera contradicción diplomática.
En 2025 el intercambio comercial de Chile alcanzó 199.667 millones de dólares, su mayor valor histórico. China concentró 32.7% del total, casi el doble que Estados Unidos, con 17 por ciento.
En la Cumbre de Miami Trump también convocó a hacer frente a la influencia china en América Latina, Kast declaró que se “mantendrá el equilibrio” y que "no es incompatible tener las mejores relaciones” con ambos países. Xi Jinping respondió enviando al cambio de mando a un ministro sectorial, un rango inferior al que designó para Brasil, Argentina y para la primera investidura de Sebastián Piñera. La política comercial del programa de gobierno plantea la profundización del “multilateralismo soberano y pragmático” y en 2026 China organiza la APEC. ¿Irá Kast?
El discurso de la restauración que traerá a 'Chile de vuelta' presenta desafíos para convertirse en efectividad de gobierno reconocible. Kast promete auditar el Estado y crear condiciones para atraer inversiones en un Chile que, según su propio diagnóstico, "se cae a pedazos". Pero la psicóloga Kathya Araujo, estudiosa del fenómeno de la autoridad y de las desigualdades relacionales, documentó durante dos décadas que la ciudadanía chilena no espera el largo plazo: exige resultados que mejoren su vida cotidiana, y cuando no los obtiene, se desplaza.
Su investigación muestra que la adhesión a la democracia no se juega en las instituciones sino en las experiencias diarias como el trato en la fila, la deuda en el retail y las contradicciones con la promesa meritocrática. Cuando esas experiencias erosionan el vínculo social, también fracturan el vínculo político.
La OCDE midió en noviembre de 2024 que Chile lleva 15 años de caída acumulada en la confianza ciudadana, con solo 14% de adhesión a los partidos políticos, 19% al Congreso y 53% de desconfianza hacia el gobierno. El circuito investigado por Araujo va del exceso al desencanto, del desencanto a la irritación y de la irritación al desapego. Kast ganó sobre esa irritación. Lo que sigue es gobernar para ella en una democracia cansada y desde una nueva derecha radical que desplazó a las tradicionales.