Seguridad informática
Algoritmos, trata y vacíos legales: la trampa digital para los menores en México
Las plataformas digitales explotan las vulnerabilidades de los menores enganchándolos con contenidos que van desde temas de belleza, manosfera y "deepfakes" hasta redes de reclutamiento criminal, mientras el Estado no muestra voluntad política para proteger a los menores.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– ¿Cómo se vincula un like con redes de trata y crimen organizado?, ¿cómo un solo influencer puede generar trastornos y hasta comunidades de violencia misógina? El entorno digital está muy lejos de ser un espacio en el que las personas simplemente interactúan. En realidad se trata de una arquitectura diseñada para influir, orientar, moldear conductas y percepciones, donde los más afectados resultan ser las niñas, niños y adolescentes.
Detrás de la pantalla, un sistema de hiperconsumo y algoritmos diseñados como “máquinas de adicción” está afectando tanto la psique como la integridad física de menores, ante un Estado, creadores de contenido y empresas tecnológicas que evaden su responsabilidad ética y operativa.
En entrevista con Proceso, Angélica Contreras, integrante de la asociación Cultivando Género, advierte sobre los impactos de este entorno. Para las niñas, el algoritmo funciona como una “fábrica de inseguridades”, bombardeándolas con contenido de skincare (cuidado de la piel) —como la tendencia Sephora Kids— y estándares de belleza irreales que derivan en ansiedad, trastornos alimenticios y una presión estética que normaliza las intervenciones quirúrgicas.
Los creadores de contenido juegan un rol clave al realizar publicidad encubierta a través de unboxings —videos cortos abriendo la mercancía— o recomendaciones personales sin transparencia, aprovechando la confianza de sus comunidades jóvenes para inducir hábitos de consumo.
Por su parte, las empresas se amparan en la “falacia del libre albedrío” para no responsabilizarse por el diseño de algoritmos que enganchan a los menores, a pesar de que expertos señalan que el cerebro no está maduro para el control de impulsos antes de los 16 años.
Contreras denuncia que las empresas venden estos procedimientos estéticos como una forma de “falso empoderamiento” bajo el discurso de “tu cuerpo, tu decisión”, ocultando que en realidad lucran con las vulnerabilidades de adolescentes que aún están en proceso de encontrarse con el mundo.
El caso de Paloma Nicole, la adolescente de 14 años que falleció en Durango tras someterse a una lipoescultura y aumento de busto sin el consentimiento de su padre —aunque con el apoyo de su madre y padrastro—, es un ejemplo de esta tendencia.
En México persisten vacíos legales al respecto, mientras países como Francia ya han implementado medidas como la “Ley de Influencers” (Loi n° 2023-451), que prohíbe a creadores de contenido promocionar servicios y productos que impacten en la salud de sus seguidores, especialmente en niños y adolescentes.
Con la normativa francesa, los influencers no pueden publicitar —directa o implícitamente— intervenciones de cirugía o medicina estética; tampoco suplementos alimenticios que carezcan de evidencia científica o sustitutos naturales de tratamientos médicos.
Además están obligados a la transparencia absoluta con su contenido: cualquier publicación debe contar con etiquetas claras que indiquen que se trata de publicidad, colaboraciones o imágenes modificadas con inteligencia artificial (IA).
Para los niños, la puerta de entrada al riesgo suele ser el entretenimiento "inocente". Un menor puede comenzar viendo videos de videojuegos o fitness y terminar atrapado en la manosfera, una red de espacios virtuales que promueve el odio hacia las mujeres y una masculinidad tóxica. Este fenómeno se nutre de "cámaras de eco" donde los algoritmos refuerzan discursos de exclusión social, haciendo creer a los jóvenes que esa violencia es la realidad general, explica Contreras.
La experta destaca que estos grupos ofrecen un "sentido de pertenencia" a adolescentes en crisis, quienes encuentran en ciertos influencers —como El Temach— una validación a sus inseguridades, a menudo transformadas en misoginia.
El vínculo con la trata y el crimen organizado
El abanico de vulnerabilidad digital se extiende hasta las redes de trata y el narcotráfico. Contreras explica cómo la segmentación publicitaria permite identificar datos emocionales y socioeconómicos de los menores para atraerlos. Las organizaciones criminales, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), utilizan "burbujas de filtro" en plataformas como TikTok para dirigir a adolescentes hacia contenidos de armas y narcocorridos.
Uno de los modelos de reclutamiento forzado se basa en falsas ofertas de empleo con sueldos atractivos y horarios flexibles que se ajustan a las necesidades de los estudiantes. Asimismo, las redes de trata utilizan fachadas como fandoms (grupos de seguidores apasionados por un tema específico) de K-pop para solicitar fotos y datos personales a través de chats en Telegram o WhatsApp.
Con el avance de las nuevas tecnologías, dice Contreras, ya ni siquiera requieren fotos reales; la IA es utilizada para generar material de abuso sexual infantil (deepfakes) sin el consentimiento de las víctimas.
Esto se agrava por la facilidad con la que los menores acceden a contenidos peligrosos, tan sólo falsificando su edad, mientras las empresas evaden responsabilidades escudándose en los mecanismos de verificación obsoletos que se siguen usando:
"Me parece muy iluso por parte de las empresas que nos digan que las niñas y niños menores de 13 años no están en redes sociales cuando el 90% de un salón de clases tiene un perfil y miente con su edad", asegura la experta.
Diplomacia internacional vs. soluciones reales
El miércoles 29 de abril, previo a la celebración del Día del Niño, 22 países, entre ellos México, Colombia y Argentina, llevaron a cabo la Reunión Ministerial Iberoamericana de Infancia y Adolescencia en Zamora, España, donde se comprometieron a regular las políticas y mecanismos para proteger a los niños y adolescentes en internet.
Contreras cuestiona el discurso diplomático que posiciona a las infancias como el "futuro". Sostiene que, en fechas conmemorativas como el 30 de abril, los funcionarios publican fotos y firman convenios, pero ignoran que los niños son el presente y que sus derechos se deben garantizar hoy mismo.
Además, advierte que aunque estos acuerdos internacionales son positivos, son insuficientes si no se traducen en respuestas reales y mecanismos operativos concretos.
“Necesitamos voluntad política, pero la voluntad política no puede estar por encima de los derechos de los niños y adolescentes (...) Necesitamos reglas claras, no sólo acuerdos de buena voluntad que no se cumplen por intereses económicos", afirma Contreras. Para llegar a soluciones efectivas, señala que hace falta:
- Reformar la Ley Federal de Protección al Consumidor y la Ley de Salud para regular la publicidad digital dirigida a menores.
- Transparencia algorítmica que impida el uso de datos de niños y adolescentes para segmentación publicitaria nociva.
- Mecanismos de denuncia eficaces en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y otras instancias que no funcionen sólo en "horario de oficina" y eviten la revictimización de las familias.
- Exigir responsabilidades éticas, sociales y normativas a las empresas e influencers; estos últimos, sostiene Contreras, siempre deben estar al tanto de quiénes son sus audiencias.
- Presupuesto y voluntad política que ponga el presente de las infancias por encima de los intereses económicos e institucionales.
Esta discusión no se puede reducir a recomendaciones individuales ni a la vigilancia de las familias. Se trata de un ecosistema digital estructuralmente inseguro, sostenido por incentivos económicos y con un profundo alcance en la vida cotidiana de niños y adolescentes. Sin una regulación efectiva, los riesgos seguirán normalizándose, sin contrapesos reales y a costa de las infancias. Eso, más que los discursos conmemorativos, es lo que debería estar en el centro de la conversación en el Día del Niño.