CTM

Inicia la sucesión en la CTM ante el retiro de Aceves del Olmo, tras 10 años en el poder

A diferencia de sus antecesores desde Fidel Velázquez, no quiso permanecer en el cargo hasta su fallecimiento, expresó que por recomendación médica se retira y ha llamado a que los cetemistas se conduzcan conforme a los estatutos y la legalidad rumbo a las elecciones del 23 de febrero próximo. 
jueves, 5 de febrero de 2026 · 14:00

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El retiro anunciado por Carlos Aceves del Olmo, quien ya no buscará la reelección a la dirigencia nacional de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) tras 10 años en el poder, abrió la puerta a un relevo generacional que en estos días se confronta internamente por sucederlo. 

Con una carta que anuncia su retiro para reelegirse como dirigente nacional de la CTM, Carlos Aceves del Olmo, abrió por primera vez la lucha por la dirigencia nacional.  

A diferencia de sus antecesores desde Fidel Velázquez, no quiso permanecer en el cargo hasta su fallecimiento, expresó que por recomendación médica se retira y ha llamado a que los cetemistas se conduzcan conforme a los estatutos y la legalidad rumbo a las elecciones del 23 de febrero próximo. 

El anuncio es un cambio en la historia cetemista, aunque nunca tan profundo como su salida del PRI, anunciada en 2024, tras el desacuerdo con la reforma estatutaria que permitió a Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, perpetuarse en la dirigencia.  

Bajo el liderazgo de Aceves del Olmo, se rompió con el añejo corporativismo que durante 89 años fue uno de los pilares del priismo; se enfrentó al examen de elecciones democráticas bajo vigilancia por el T-MEC; y se rompe también el proceso sucesorio del cetemismo desde 1950. 

Las sucesiones cetemistas 

Desde su creación en 1936, la CTM estuvo permanentemente aliada al gobierno que por entonces encabezaba el general Lázaro Cárdenas del Río, quien en su orientación socialista alentó la creación de grandes corporativos y organizó al entonces Partido Nacional Revolucionario en sectores: obrero, campesino, militar y, posteriormente popular. El cambio estructural quedaría en 1938 marcado por el cambio de nombre a Partido de la Revolución Mexicana (PRM), que ocho años después resultaría en el hasta hoy subsistente PRI. 

La creación de la CTM respondió también al desprestigio que el sindicalismo encumbrado desde la segunda década del Siglo XX y destacadamente con la llamada “Dinastía Sonorense” (iniciada con la presidencia de Álvaro Obregón en 1920 y concluida con el llamado “maximato” de Plutarco Elías Calles) se había convertido en un lastre político, la Confederación Revolucionaria de Obreros de México (CROM).  

Para ello, Cárdenas impulsó al intelectual Vicente Lombardo Toledano, quien se encargó de organizar a los principales liderazgos disidentes de la CROM, conocido como “los cinco lobitos”, entre los cuales destacaban Fernando Amilpa y Fidel Velázquez. 

La dirigencia de Lombardo duró apenas terminado el gobierno del general Cárdenas y, un joven Fidel Velázquez asumió la dirigencia en 1941 y dejó el cargo en 1947, en manos de Fernando Amilpa. Regresaría “don Fidel” en 1950 para no volver a dejar la dirigencia hasta su muerte en 1997. 

Durante el largo período en que Fidel Velázquez fue dirigente de la CTM, la organización se convirtió en un trampolín importante para hacer carrera política. Sus cuadros dirigentes solían acceder a regidurías en la mayor parte de los municipios urbanos; diputaciones locales y federales, senadurías y hasta gubernaturas.  

Foto: Marco A. Cruz

El dirigente gremial se convirtió también en un factor de estabilidad laboral, habida cuenta de los múltiples conflictos que pudo aplacar, por las buenas y por las malas, los conflictos obrero-patronales. 

Su influencia llegó al extremo de convertirse en un factor de las sucesiones del presidencialismo hegemónico pues era encargado del llamado “destape”. Esto es que, el presidente de la República en turno daba a conocer al “elegido” a don Fidel, quien convocaba un mitin para anunciar que la CTM se pronunciaba por el indicado para ser candidato del PRI a la Presidencia y esa era la señal, el momento en el que la estructura de Estado entendía quién “era el bueno”. 

Con su priismo recalcitrante y una larga colección de frases, algunas convertidas en axiomas del viejo sistema, Fidel Velázquez legó a los cetemistas una forma de hacer política y un encaminado a sucederlo, Leonardo Rodríguez Alcaine, un hombre de entonces 78 años de edad quien había dirigido por 21 años el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm). 

Aunque 19 años más joven que Fidel Velázquez, a Rodríguez Alcaine le precedía cinco décadas de relación con el dirigente cetemista, a quien conoció por otro veterano del sector eléctrico, Paco Pérez Ríos, dirigente durante años de los electricistas al servicio del Estado y opositores hasta 1972 de la “corriente democrática” encabezada por Rafael Galván. La unión de estos dos últimos dirigentes dio paso a la creación del Suterm, en el que Galván duró apenas tres años para ceder el cargo a Rodríguez Alcaine. 

Con esa historia y la protección de Fidel Velázquez, Rodríguez Alcaine se convirtió en dos veces senador y cuatro veces diputado federal por el PRI, en tanto “cuota cetemeista”, hasta convertirse en el sucesor de “don Fidel”. Apodado “La Güera”, apodo que supuestamente le puso el presidente Adolfo López Mateos, fue conocido por cierto estilo lépero por sus peculiares respuestas a los reporteros que le hacían preguntas incómodas, respondiendo a veces alguna referencia familiar del tipo “mejor preséntame a tu hermana”. Los cetemistas lo tuvieron como dirigente hasta su fallecimiento, a los 86 años de edad, en 2005. 

Para sucederlo llegó Joaquín Gamboa Pacoe. Abogado por la UNAM y compañero de estudios del expresidente José López Portillo, tuvo una carrera legislativa, pero principalmente se convirtió en dirigente histórico de la CTM en la Ciudad de México. Lo separaba de su antecesor apenas tres años de edad y cuando llegó a la dirigencia tenía 82 años. 

Si a Rodríguez Alcaine le tocó la primera derrota presidencial del PRI en el 2000, a Gamboa Pascoe le tocó lidiar con los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, presidente este último con el que la mayoría de los dirigentes sindicales del Congreso del Trabajo, terminaron rompiendo.  

Con el panismo, terminaron también los actos presidenciales con los dirigentes sindicales que sólo renacieron en 2013, durante la celebración del Día del Trabajo en la Residencia Oficial de Los Pinos, en la que el presidente Enrique Peña Nieto reunió a los dirigentes sindicales en una suerte de besamanos reeditado en el Siglo XXI. 

La filiación priista de los dirigentes de la CTM y su aspiración a las cuotas de poder, es decir candidaturas y cargos públicos cada vez más escamoteadas, así como a los rituales del período hegemónico se habrían expresado en 2011, cuando en una sesión de sectores y organizaciones para resolver el método de selección para la candidatura presidencial, presidida entonces por Humberto Moreira, el cetemista interrumpió los afanes de Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto, por incidir en el método:  

Dejémonos de mamadas. Yo lo que necesito es que me diga cuándo salgo a pronunciarme por el licenciado Enrique Peña Nieto”. 

Gamboa Pascoe falleció en 2016, a los 93 años de edad. Para sucederlo, un relevo generacional, 20 años menor, llegó Carlos Aceves del Olmo, un hombre de 76 años de edad, quien creció política y sindicalmente al lado de Gamboa Pacoe. 

Durante la década en que le ha tocado dirigir la organización sindical, a Aceves del Olmo le tocó participar de las reformas laborales específicamente las lopezobradoristas derivadas del T-MEC, entre estas, las relacionadas con la democracia sindical que han problematizado la presencia cetemista por la derrota en diferentes empresas. En ese contexto, rivaliza con la Confederación de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), organización escindida de la CTM en el período de Gamboa Pascoe, que se convirtió en un brazo obrero de la llamada 4T. 

En lo político, Aceves del Olmo se fue distanciando del PRI, específicamente de Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, hasta que en 2024 anunció la salida definitiva de la CTM de ese partido y, poco a poco, consolidando su relación con Morena, especialmente a través de Marath Baruch Bolaños, actual secretario del Trabajo y Previsión Social. 

Los perfiles a la sucesión 

Desde hace tiempo tres cetemistas se han perfilado para la sucesión: Fernando Salgado Delgado, Tereso Medina Ramírez y Gerardo Cortés García, un relevo generacional que una vez más atiende a dos décadas de distancia del dirigente que se va.  

La historia cetemista ha llevado a la dirigencia nacional centralista. La organización gremial fue fundada por Vicente Lombardo Toledano (Puebla) y los dirigentes que le sucedieron han sido del centro del país: Fernando Amilpa (Morelos); Fidel Velázquez (Edomex), Leonardo Rodríguez Alcaine (Edomex); Joaquín Gamboa Pascoe (CDMX) y Carlos Aceves del Olmo (CDMX). 

Con edades que superan los 60 años, los tres aspirantes más mencionados tienen trayectorias diversas:  

Sobre Gerardo Cortés García pocos rastros políticos existen, excepto por ser dirigente desde hace años del Sindicato Nacional de Trabajadores Harineros, Panificadores, de Alimentos, del Transporte y Comercio, Similares y Conexos de la República Mexicana, generalmente relacionado con Grupo Bimbo. 

Su desempeño ha sido principalmente en áreas técnicas de representación obrera, como es el caso de la Comisión de Vigilancia del IMSS. Esa posición le ha dado proximidad a Zoé Robledo y, para llegar ahí, gozó del impulso de Aceves del Olmo quien además lo convirtió en secretario general adjunto. 

Fernando Salgado Delgado es originario de la Ciudad de México y fue durante al menos tres décadas dirigente juvenil de la CTM: desde finales de los ochenta, cuando asumió la secretaría general de la Federación de Organizaciones Obreras Juveniles (FOOJ) hasta todavía en 2015 era secretario de Acción Juvenil de la CTM.  

De los tres mencionados es el que mantiene una relación más estrecha con el PRI de Alejandro Moreno Cárdenas, con quien hizo mancuerna en el tiempo en que “Alito” fue dirigente nacional juvenil de ese partido y cuya amistad y trato político se ha mantenido. 

Fue dos veces diputado federal, bajo el padrinazgo de Gamboa Pascoe primero, de Aceves del Olmo después, finalmente asumió una cartera diferente a la juvenil en la CTM, se convirtió en vocero para la reforma laboral y actualmente es también secretario general adjunto. 

El tercero es Tereso Medina Ramírez, quien también ingresó a la CTM en los años ochenta, como estudiante que fue del Centro Sindical de Estudios Superiores de la CTM en Cuernavaca, de donde egresó abogado y posteriormente, hizo una maestría en derecho laboral en la Escuela Libre de Derecho. 

A diferencia de otros dirigentes estatales que llegan al cargo a edad avanzada, Tereso Medina se convirtió en dirigente estatal en Coahuila en 1997, cuando tenía 35 años de edad. Desde esa posición se convirtió en uno de los principales liderazgos nacionales de los sectores automotriz, de autopartes, metalmecánica y aeroespecial, con presencia en varias entidades y es asesor de varios sindicatos nacionales como los de la industria del vidrio, de Bebidas, de los Alimentos, del Cartón, del Cemento, de los Hidrocarburos, de la Energía, del Plástico, Maquilador, Electrodomésticos, del Comercio y Minero.  

En su caso, al exterior de la CTM, su relación política se aproximó a la llamada 4T a través del también coahuilense, dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, así como con el zacatecano Alfonso Ramírez Cuéllar, al grado de que entre 2025 y 2026, recorrieron juntos gran parte del país para promover la reforma judicial y la elección, usando indistintamente recinto del SNTE como de la CTM. 

La sucesión es otra vez atípica en la organización sindical más importante del país. 

 

Comentarios