ONU
México impulsa la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU
El gobierno mexicano finalmente se decantó por la chilena, quien fuera alta comisionada de la ONU por los derechos humanos y directora ejecutiva de ONU Mujeres, y abandonó la idea de postular a la mexicana Alicia Bárcena IbarraCIUDAD DE MÉXICO (apro).- El gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo acordó con los gobiernos de Chile, de Gabriel Boric, y de Brasil, de Luiz Inácio Lula Da Silva, que impulsará la candidatura de la expresidenta chilena Michelle Bachelet Jeria para encabezar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un organismo que atraviesa graves crisis, tanto en materia de credibilidad como en términos financieros.
El gobierno mexicano finalmente se decantó por la chilena, quien fuera alta comisionada de la ONU por los derechos humanos y directora ejecutiva de ONU Mujeres, y abandonó la idea de postular a la mexicana Alicia Bárcena Ibarra, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), quien había expresado su deseo de candidatear al máximo encargo de la ONU.
Los gobiernos de Sheinbaum, Lula y Boric, que representan el bloque progresista en América Latina –aunque Chile está por atravesar una transición política hacia la extrema derecha, con la próxima toma de posesión de José Antonio Kast-- emitieron su exhorto a mantener a la ONU como el “principal espacio para el diálogo y la construcción de soluciones colectivas en materia de paz y seguridad internacional, el desarrollo sostenible, la promoción y protección de los derechos humanos y la acción para revertir el cambio climático”, y reafirmaron su compromiso con el multilateralismo.
Tanto la ONU como el multilateralismo se encuentran en su peor momento desde la fundación del sistema internacional, al final de la Segunda Guerra Mundial, minados por los ataques asestados por los gobiernos autoritarios del planeta, incluyendo el estadunidense de Donald Trump, y por la incapacidad de sus instancias para resolver las grandes crisis del planeta, como el genocidio en Gaza o la invasión de Ucrania.
Además de vituperar con frecuencia contra la ONU, Trump ha retirado a Estados Unidos de algunos organismos internacionales centrales, como recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
Siguiendo las órdenes de la administración Trump, el gobierno de Estados Unidos dejó de pagar algunas cuotas, lo que colocó a la ONU en un apuro mayúsculo: apenas la semana pasada, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió sobre un colapso financiero “inminente” del organismo internacional.