Sociedad
Organizaciones denuncian el rostro oculto del TLCAN: sembrar fábricas y cosechar enfermedades
El tratado comercial con EU y Canadá impulsó un modelo industrial que, a 32 años de su entrada en vigor, ha convertido numerosas regiones de México en "infiernos ambientales". Comunidades de 18 estados padecen enfermedades crónicas como cáncer e insuficiencia renal por la contaminación tóxica.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– En México miles de personas pagan el costo de la industrialización y el progreso, que más que beneficios económicos les han dejado enfermedades crónicas directamente relacionadas con la contaminación del suelo, agua y aire causada por diversas industrias a lo largo del territorio nacional.
De acuerdo con la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (Renacer), numerosas empresas públicas y privadas explotan la naturaleza o desechan en ella sus residuos tóxicos en un contexto de regulación ambiental laxa, promovido por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que en 1994 entró en vigor.
El acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá buscaba promover el desarrollo económico del país y la inversión extranjera. Sin embargo, a más de 30 años de su entrada en vigor, la red integrada por colectivos y organizaciones de 18 estados del país denunció que sus comunidades fueron engañadas “con la promesa de empleos y buenos salarios”; y hoy padecen las dañinas consecuencias del TLCAN.
Renacer afirmó en un posicionamiento que éste y los subsecuentes tratados de libre comercio han causado “la violenta devastación de nuestro entorno natural, las graves enfermedades crónico-degenerativas y las muertes en nuestras familias”.
“La llegada del neoliberalismo fue particularmente lesiva porque torció la redacción de leyes y normas que debieron proteger la salud y el medio ambiente, volviéndolas permisivas, para que el país resultara atractivo a los negocios estadunidenses, canadienses y europeos”, expresó Renacer en conferencia de prensa.
Asimismo, con el objetivo de impulsar el desarrollo económico, el Estado mexicano trazó corredores industriales y permitió la explotación de mano de obra barata bajo el régimen del outsourcing, señaló la red.
La red se creó el 26 de enero de 2025, cuando diversos colectivos decidieron unirse para compartir experiencias, estrategias y articular en una exigencia nacional, las demandas locales y regionales de quienes han sufrido directamente las consecuencias de la contaminación ambiental.
La agrupación de organizaciones enfatizó que mediante varias investigaciones académicas se ha identificado que en el país existen cientos de Sitios de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA) por extrema contaminación, y 60 grandes Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) denominados como “infiernos ambientales”.
A un año de su fundación, la red destacó que las comunidades llevan “más de tres décadas expuestas a sustancias tóxicas, peligrosas y contaminantes, que terminan acumulándose nocivamente en nuestros cuerpos, principalmente en las infancias y personas jóvenes”.
"Infiernos ambientales"
Entre las RESA, destaca la zona sur del Valle del Mezquital en Hidalgo y el Estado de México en la que los habitantes de Tula, Atitalaquia, Atotonilco y Apaxco han resultado gravemente afectados por la convergencia de varias industrias, como una refinería, una termoeléctrica, un corredor industrial y el desagüe del Túnel Emisor Oriente (TEO), por el que llegan a esa zona los desechos de la Ciudad de México.
Otro “infierno ambiental” se ubica en el Salto y Juanacatlán, Jalisco, alrededor de la cuenca del Río Santiago, que concentra las descargas de cerca de mil empresas de las zonas industriales de Jalisco y Guanajuato, además de las del drenaje de Guadalajara, como reveló la “Caravana Toxitour” en 2019.
Destaca también el caso de la Cuenca del Alto Atoyac en Tlaxcala y Puebla, región con casi cuatro millones de habitantes en la que convergen la industria, el campo y el crecimiento urbano acelerado.
El 5% de las 26 mil empresas establecidas en la zona, emplean en sus procesos sustancias peligrosas, que son liberadas en el suelo, aire y ríos. Lo anterior se documentó en la publicación del CONAHCYT “Problemas socioambientales de la Cuenca del Alto Atoyac”, que presenta testimonios de pobladores y evidencia científica para mostrar la magnitud de la crisis ambiental.
Esta situación causa problemas de salud a la población y viola su derecho a un medio ambiente sano, por lo que fue denunciada ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que emitió la Recomendación 10/2017, en la que responsabilizó a actores gubernamentales por negligencia y omisión ante el desastre ambiental en la Cuenca del Alto Atoyac.
Asimismo, como regiones gravemente afectadas por la contaminación, Renacer mencionó entre otras:
- El corredor industrial entre San Pedro Barrientos y Lechería, así como el Valle de Toluca en el Estado de México.
- El norte del Istmo de Tehuantepec, Coatzacoalcos y Minatitlán, así como Tierra Blanca en Veracruz.
- El sur industrial, el norte agroindustrial y el centro de Guanajuato.
- El área urbana y conurbada de Monterrey.
- La región de La Laguna en Coahuila.
- Las regiones agroindustriales del Valle del Yaqui y la cuenca del río Sonora.
- Las ciudades fronterizas de Tijuana, Mexicalli, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Reynosa y el río Bravo.
- Múltiples regiones de Campeche y Yucatán.
- La región que rodea la Planta de la Comisión Federal de Electricidad en Los Azufres, así como el puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán.
- Los Mochis, Sinaloa.
- Santiago Ixcuintla, Nayarit.
Enfermedades y contaminación
En los ejemplos mencionados Renacer identificó el vínculo entre la exposición a los elementos contaminantes de las industrias y la proliferación de enfermedades crónicas no transmisibles como insuficiencia renal y diversos tipos de cáncer.
Asimismo se han presentado abortos, nacimientos prematuros, malformaciones, aparición de tumores o neoplasias, trastornos neurológicos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma y otras enfermedades raras.
En ese punto cabe señalar que el cáncer y la enfermedad renal crónica se encuentran entre las principales causas de muerte en México.
En lo que respecta al cáncer, se han identificado numerosos factores de riesgo para desarrollarlo, como el estrés, consumo de tabaco y predisposición genética, a los que ahora se podría sumar la exposición a sustancias contaminantes en el entorno.
De acuerdo con datos difundidos por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM en 2025, la incidencia de la enfermedad renal crónica en México es de aproximadamente 12% de la población, equivalente a 13 millones de personas.
Exigen transparencia
En conferencia de prensa, Renacer exigió al gobierno federal, estatal y municipal no seguir excluyendo a las comunidades afectadas de la toma de decisiones.
Además pidió solucionar los problemas de salud y daños al medio ambiente antes de instalar más corredores y parques industriales como los “Polos del Bienestar”.
Exigen la revisión y modificación a fondo las normativas de agua, aire y suelo para que se impidan los procesos de contaminación de sustancias tóxicas.
De la misma forma, los integrantes de Renacer demandaron que se cumpla el Acuerdo de Escazú, sobre el acceso a la información, a la participación pública y la justicia en asuntos ambientales, que México ratificó el 5 de noviembre del 2020.
De acuerdo con Renacer, actualmente hay un subregistro de las enfermedades relacionadas con la contaminación ambiental, y quienes han asumido la responsabilidad de indagar y llevar el registro de los casos es la sociedad civil organizada, con el apoyo de investigadores y científicos, cuando en el tratado se estipula que es una responsabilidad del Estado.